Silke Schoenfleisch-Backofen, una abogada de sólo un metro 14 centímetros presentó una demanda contra un testigo que en pleno juicio se burló de ella, en Frankfurt, Alemania.

Wadim Golanev, de 25 años, apenas vio a la pequeña fiscal y se cagó de la risa, y la apuntó con el dedo y comenzó a cantar “Aihó, aihó”, la canción de Blancanieves y los Siete Enanitos.

Pero apenas abandonó el estrado de testigos, se le entregó una citación a comparecer el próximo mes por sus “obsenos insultos” proferidos a la abogada.

Schoenfleisch-Backofen es conocida como una de las abogadas más duras de Alemania. Se metió a la escuela de derecho para poder demandar al ministerio de Salud después que la rechazaran en la carrera de medicina a causa de su tamaño.