Los hombres de verde dieron de baja a una mujer que estaba embarazada y presentaba una enfermedad tratable. Así lo denunció en un recurso de protección presentado por la afectada que se tramita actualmente en la Corte de Apelaciones de Santiago y que publica íntegramente The Clinic Online.

La historia de Ximena Concha Rincón, una policía de calle, casada con un colega, comenzó cuando tuvo su primer hijo.

Con una hoja de vida intachable, con grado de cabo segundo y con salud compatible con el servicio -previa realización de rigurosos exámenes de salud, tanto físicos como psíquicos-, la mujer ingresó a la institución el 16 de Noviembre de 2005.

Su desempeño comenzó en la 36ª comisaría de La Florida, haciendo labor operativa o de “infantería” como se le conoce en la jerga policial y siempre estuvo en la lista 1, es decir “de mérito”.

Sin embargo, sus problemas comenzaron cuando tuvo su primer hijo. En el parto, asegura, fue atendida por una matrona sin mucha experiencia, por lo que las cosas se complicaron. Tuvo una importante pérdida de sangre y luego de unos meses se le diagnosticó una “enfermedad indiferenciada de tejido conectivo”.

Los certificados médicos que la mujer adjuntó al recurso de protección dan cuenta que este mal no era “invalidante”, ya que tenía tratamiento y sólo bastaba que fuera destinada a trabajo administrativo.

La guadaña

Sin embargo, el 6 de julio de 2011, a su juicio sin que la comisión médica institucional le realizara los exámenes de rigor, le entidad le declaró una “imposibilidad física” para seguir en su cargo. Todo, asevera, “de acuerdo a un supuesto examen personal que me realizaron, que en la práctica no existió, sólo existió aparentemente un análisis de documentos”. Desde allí en adelante, la mujer tenía 6 meses para dejar la institución, hecho que ocurrió formalmente en enero de este año.

Según la mujer, la Comisión Médica la echó apuntando a una “artritis reumatoidea”, diagnóstico a su juicio errado y que buscó configurar la tesis para desvincularla.

Los primeros días de octubre, Concha Rincón comenzó a tener malestares que tras una visita al médico se aclararon: tenía 13 semanas de embarazo, por lo que al momento de la baja ya se encontraba esperando a su segundo hijo.

“Sumado a todo lo anterior, se puede concluir que agravando mi situación, se me dio de Baja de las filas estando embarazada”.

Nube negra

Los problemas de la ex carabinera siguieron de mal en peor, porque en octubre del año pasado concurrió al Hospital de Carabineros para que atendieran a su hijo, pero sencillamente le indicaron que no podían prestarle atención médica porque había perdido los beneficios, aún cuando seguía perteneciendo a la institución.

“El hecho generó conmoción y sorpresa en el público que rodeaba la unidad de atención del Hospital de Carabineros de Chile, pero por sobre todo, una aflicción enorme, dolor, rabia e impotencia al ver como negaron la atención de un niño pequeño que necesita tener sus vacunas al día por su salud”, señala el documento.

La mujer resolvió entonces presentó un recurso de protección en el tribunal de alzada capitalino el 10 de octubre de 2011 con la ayuda del asesor jurídico Claudio Martínez. La Corte sólo resolvió tramitar como materia de fondo relativa a la vulneración del derecho constitucional del respeto a la vida, el hecho de que Concha Rincón haya sido sacada de las filas estando embarazada. Desde esa fecha hasta ahora, el recurso sigue vigente y pese al tiempo transcurrido aún no está resuelto.

Paralelamente al libelo, Concha Rincón recurrió al Sernam, donde dice que no la pescaron ni en bajada, ni siquiera para, al menos, mediar con la institución policial.