El altar de San Daniel

La tumba que está justo al lado de Daniel Zamudio es de una mujer. Se llamó María Isabel González, nació el año 1921 y la frase que acompaña su muerte es una bíblica, capítulo 23 del libro de Salmos: “El Señor es mi pastor. Nada me faltará”.

En la de Daniel no hay citas bíblicas pero si la fuerza de quien va camino a ser convertido en un santo. Un santo sin religión, un santo que no fue perfecto. En otras palabras: el mejor santo que se podría tener. Un santo que en su altar tiene una chapita de Britney Spears, un huevito de chocolate, fotos suyas, angelitos, globos, una imagen de la Virgen y Jesús, un par de banderas gay y, en una de las banderas, una frase que Daniel dijo alguna vez y que ahora queda como frase-consigna de lucha, frase-esperanza, frase-premonición: “Ojalá exista un lugar para todos en este mundo”.

Los que están en este mundo le escriben cartitas, peticiones, súplicas, homenajes.

Pide la familia Arcena Ibañez:

“Haceme el milagro que a mi hijo me lo cambien a casa blanca y que me lo protejas de todos los malos pasos y que se aclare tu justicia”

Pide una mujer sin nombre:

“Danielito lindo. Te pido por mi hijo Jaime y mi hija Priscila. También por Jairito. Sólo tú sabes mi necesidad. Concédeme ese deseo. Amén”.

Pide otra mujer:

“Ayúdame a recuperarme de la muerte de mi hijo Jonathan. Fue mi vida y murió trágicamente”.

Pero a Daniel no sólo se le pide. También -buen santo- se le confiesa:

“Tengo un secreto. Y se secreto me duele, me duele por mi mamá que quiere tener nietos y se planifica cuando yo tenga hijos y ella los malcrie, pero siento cosas por las niñas. Pero no dejo de pensar en un chico que me encanta. Creo que estoy confundida. Bueno será po”, dice una chica de quince años que dibuja una carita feliz después de escribir.

Se le busca sentido a su muerte:

“Gracias por haber pasado por esta tierra. A pesar de que fue corta tu estadía, dejaste huellas. Fuiste crucificado por tu condición por gente sin corazón y sin valores, pero esto no será en vano, como tampoco fue en vano la muerte de Jesús. Muchos te lloramos sin haberte conocido pero fue porque aprendimos a conocerte y a quererte a través de esa familia hermosa que quedó en esta tierra de muchos incomprendidos. Tenía que existir un mártir para que fuéramos escuchados. Desde el cielo ayúdanos Daniel zamudio siempre te recordaremos”.

Y se le dice, al terminar una gran carta con los colores de la bandera gay y un signo de la paz:

“sorri por la letra”

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