El primer portaaviones de la historia de China, el “Liaoning”, entró hoy en servicio con una ceremonia de botadura en el puerto militar de Dalian (noreste), un gesto de fuerza de un Pekín que busca modernizar su Armada en medio de conflictos marítimos con Japón, Vietnam y Filipinas.

La ceremonia, que contó con la presencia del presidente chino, Hu Jintao, y el primer ministro, Wen Jiabao, convierte a China en el décimo país del mundo con portaaviones, destacó la agencia oficial Xinhua.

La botadura “es un hito en la historia del Ejército de Liberación Popular y encarna un gran logro de China en el desarrollo de armamento y equipamiento, así como en la modernización de su defensa”, destacó Wen en su discurso.

El jefe de Estado chino, Hu Jintao, que es también la máxima autoridad castrense del país en calidad de presidente de la Comisión Militar Central, abordó el portaaviones para inspeccionar la guardia de honor de la Armada.

El “Liaoning” fue construido en 1985 por la Unión Soviética, pero tras la caída de la URSS el buque, entonces llamado “Varyag”, pasó a ser propiedad de Ucrania, país al que China lo compró hace 13 años.

Tras años de trabajos de reparación y remodelación por parte de los astilleros chinos CSIC -que hoy entregaron formalmente el buque al Ejército-, el barco zarpó en su primer viaje de prueba el 10 de agosto de 2011, un mes después de que China admitiera, tras años de especulaciones, que estaba desarrollando su primer portaaviones.

Hasta el pasado día 11 no se sabía cuál sería su nombre y los medios especularon con apelativos como “Mar Amarillo”, “Pekín” o hasta “Mao Zedong”.

Sin embargo, según las normas del Ejército chino, los grandes navíos deben recibir nombres de provincias del país, mientras que las fragatas pueden llamarse como ciudades grandes o medias.

El “Liaoning” está capacitado para lanzar ataques antimisiles contra aviones y otros navíos, aunque las autoridades militares chinas han afirmado que su principal uso será para investigación y entrenamiento de sus efectivos.

La botadura se produce en un momento de fuertes tensiones marítimas entre China y la vecina Japón, a raíz de que Tokio adquiriera a un empresario privado tres islas del archipiélago Diaoyu/Senkaku, controlado de facto por la Administración nipona pero que Pekín reclama desde hace décadas.

A ello se suman los conflictos que Pekín mantiene con Hanoi y Manila por la soberanía de las islas Paracel y Spratly, en el Mar de China Meridional.

Las aguas que bañan los tres archipiélagos podrían poseer importantes yacimientos de petróleo o gas, además de ricos bancos pesqueros.

En todo caso, tener su propio portaaviones era un viejo anhelo del Gobierno chino, que ya planteaba la posibilidad de armar este buque, considerado el culmen tecnológico de una Armada moderna, en los años 40, antes incluso de la instauración del régimen comunista.

Por ello, China adquirió en años pasados otros viejos portaaviones soviéticos, aunque hasta ahora habían acabado reconvertidos en museos militares, atracciones turísticas o hasta discotecas.

El gigante asiático era el único miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU que no contaba con este estratégico tipo de navío, y el tema inquietaba al Ejército chino, el mayor del mundo en número de efectivos, con dos millones de soldados.

Hasta ahora los únicos países de Asia que contaban con este tipo de navío eran la India (el “Viraat”, con más de medio siglo de historia y adquirido al Reino Unido) y Tailandia, cuyo portaaviones, el “Chakri Naruebet”, fue armado en los astilleros españoles de El Ferrol.