El sobajeo a página entera de Fernando Villegas a Labbé a 24 horas de las municipales

El panelista de Tolerancia Cero no perdió adjetivos para alabar al coronel y hacer mierda la campaña de oposición por quitarle el trono a Labbé en Providencia, En su columna de La Tercera, Villegas dice que la Josefa Errázuriz representa todos los vicios de la Concertación poniendo como ejemplo el “rencor” que se siente por el militar debido al hecho de haber participado en la Dictadura.

A sólo horas de que se inicie el proceso de las municipales 2012 el panelista de Tolerancia Cero Fernando Villegas, publicó en La Tercera una polémica columna mostrando su apoyo a Labbé por la comuna de Providencia.

EL texto provocó gran discusión en tuiterlandia donde muchos lo hicieron mierda y los más derechistas le dieron su reconocimiento al chascón intelectual.

En el diario de Saieh, Villegas comienza diciendo que si bien no tiene pito que tocar en esta elección, si viviera en la comuna del Costanera Center “posiblemente votaría por Labbé”.

Los argumentos del escritor se resumen en que no está ni ahí con la oposición manifestando que “lo haría NO por amor a Labbé, NO por amor al gobierno, NO por “nostalgia de la dictadura” y NO por amor a la derecha, sino debido a mi desamor por la coalición opositora y mi ningún amor por el espíritu que actualmente empapa ese sector, el cual ofrece menos una refrescante visión propositiva que un viscoso sentimiento de revancha envuelto en el papel de regalo de un discurso políticamente correcto con tufo a izquierdismo de los 60”.

Analizando a Josefa Errázuriz el sociólogo dice que se ha visto a la contendora de Labbé como “alguien que va a terminar “con el miedo”. Se sugiere con eso que Providencia es un estado policial regido por un autócrata con los sótanos de la municipalidad repletos de presos políticos. Ese uso indirecto y oportunista de la ya apolillada prédica sobre el fascismo, el pinochetismo y la dictadura no sólo no viene a cuento en esta ocasión, sino me suena a recurso psicológico puesto demasiados veces en vitrina como sucedáneo de las ideas. Me bastaría eso para NO votar por ella, no importándome cuántos sean sus méritos personales”.

Según Villegas el solo hecho de que la campaña de Errázuriz se base en un “intento de manipular a la opinión pública con recursos ideológicos inspirados en el rencor y el hambre por el poder” basta para no votar por ella y sí por Labbé.

“Esa pertinaz, rechinante y odiosa actitud -no de la señora Errázuriz, sino de tantos de sus asesores, generalísimos, etc.- me parece una falta de respeto a la inteligencia de la ciudadanía y un abuso descarado de emociones y memorias colectivas asociadas con otros tiempos y circunstancias. Es haciendo uso de esos medios que, en este caso particular, se ha emplumado y embreado a Labbé, paseándosele por la avenida del escarnio para una suerte de linchamiento público, ejercicio que tanto suele gustar a las masas progresistas” declara el también panelista de radio.

Villegas insiste en apalear a la oposición y darle un carió al ex guardaespaldas de Pinochet: “¿Y por qué se hizo, qué gatilló esa táctica? Simplemente lo hizo posible el hecho de que este señor, el alcalde Labbé, el “fascista” Labbé, no tuvo tantos miramientos con los auto-proclamados héroes del movimiento estudiantil como los que esperaba y espera la garra blanca de la política chilena. Además el pasado militar del personaje está a la mano de quien desee desacreditarlo. Y así como el gordo del colegio será para siempre el “guatón” Perico de los Palotes aunque lo veamos 50 años después sufriendo anorexia, del mismo modo Labbé será para siempre, en la mezquina memoria del odio, el autor de una presunta y cada vez más larga lista de crímenes insinuados y rumoreados como cosa cierta”

A pesar de ser instruido en muchas materias intelectuales y políticas, el egresado de sociología dice que “no tengo idea acerca de qué rol cumplió Labbé en sus años como oficial, pero supongo que si fueran crímenes de sangre, como los que algunos derechamente le imputan y los más insinúan, la justicia, que ha metido presos a docenas o centenas de militares, ya habría hace tiempo hecho lo mismo con él. Por esa razón me parece bastante siniestro que se haga uso de personas con nombre y apellido, especialmente si son adversarios políticos, para cargarlos de todas las ignominias de un régimen como si fueran de su exclusiva autoría”.

El escritor “confiesa” que la alcaldía se tiene que manifestar solo en “labores domésticas” y le vuelve a pegar un palo a la Concertación por haber usado estas instituciones como “cajas chicas del partido, fuente de pitutos para los camaradas cesantes y en pedestales desde los cuales recitar los mantras del urbanismo y el progresismo”.

Una de las frases mas “interesantes” del hombre de Chilevisión es la siguiente: “No me interesa alguien que hable y hable de “lugares de encuentro”, “integración social”, “espacios simbólicos” o la cacha de la espada y luego convierta esos espacios simbólicos y lugares de encuentro en ferias libres repletas de flaites posando de artesanos; me interesa, qué anticuado y reaccionario soy, alguien que use los recursos no sólo para inaugurar sino para mantener los parques, las plazas, los árboles, los juegos infantiles, los programas para la tercera edad, las postas y los establecimientos educacionales”.

Alabando en sentido ascendente a Labbé el autor de la columna ya se mete directo en la gestión de Labbé felicitando por “mantener” las obras y los programas de la comuna.

Al mismo tiempo aprovecha de criticar a los inscritos recientes de la comuna argumentando que los que valen son los “vecinos desde hace tiempo”.

Finalmente, y le acertó medio a madio, Villegas asume que “Sé cual el costo que supone decir todo esto. Unos cuantos cobardes más me gritarán “fascista” desde vehículos en marcha. Sé que el lenguaje y la emoción predominante hace más sencillo subirse a la embarcación de la revolución en cámara lenta y vocear los eslóganes progres del día. Lamentablemente ya no tengo paciencia para esas cosas. Los años traen, al contrario, impaciencia. Impaciencia con los eslóganes, impaciencia con las poses de ojos en blanco, impaciencia con los oportunistas y aprovechadores. Todo eso lo hemos experimentado demasiado a menudo. Es como haber visto cien veces una película de cowboys; ya sabemos de memoria de qué piedra saldrán los indios malos a tirar sus flechas y cuándo llegará la caballería al rescate. Suficiente…”

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