FOTO: Alejandro Olivares

¿Qué hace un bora en Santiago?
Estoy acá porque tuve problemas con mi familia, me dijeron que les había faltado el respeto y que no había cumplido con el deber de un bora, respetar las costumbres, que me había portado mal.

O sea, te exiliaron
Sí, dicen que le falté el respeto a una visita, que no había que meterse con nadie de afuera. Pero yo creo que no es así, en este tiempo somos libres, hacemos lo que queremos, ya no creo en esas costumbres.

Te trataron casi de traidor a la patria…
Casi, porque todos en mi país estaban en mi contra. Me insultaban , me decían que me fuera a Lima a pedir perdón. Hasta el Parlamento Andino me buscaba. Yo les decía ¿por qué? ¿qué he hecho? Salí en las noticias y en la aldea me decían que no querían más problemas. Mi hermana me dijo que si tenía posibilidades de ir a Santiago me fuera y aquí estoy.

Todo por la Tanza…
Soy un varón y me gustan las mujeres.

¿Qué te gustó de ella?
A mí me gustan las chicas coquetas, locas, de ambiente, con más personalidad que yo porque soy un poco tímido. Me gustan que sean excitantes y la Tanza es recontra. Ella es un poco loca. Me gustan las chicas que se pasan de la raya y le aguantas, me entiende, esas me gustan, que me atrinquen de una.
Así era la Tanza. Le gustaba el juego.

Entraste a “pata pelá”, entonces.
Se dió…me acuerdo que el primer día de concurso estaba en una fila y ahí fue la primera mirada. Yo la miré, me miró y agachó la vista. Yo tenía un poco de vergüenza. Pero sentí como un impacto, que me entraba algo en mi mente y en mi cuerpo. Yo me decía “ya, hermano, piola, tranqui”. Pero otra vez nos miramos, como tres segundos, y dije “esta va a ser para mí”. Eso fue lo que pensé.

Le gustó tu onda salvaje…
Creo que le gustaron mis calugas y mi manera de ser, porque soy simpático y bueno con todos. Fue la simpatía y mis calugas.

¿Te enganchaste con ella?
Sí, en varias ocasiones. No es que me gustara tanto, pero igual un día me la robé y me la llevé a la selva, nadie sabía. Después de dos horas todos preguntaban donde estábamos. La producción nos correteaba. Los boras gritaban por todos lados.

¿Dónde te la llevaste?
Por ahí…

Le andabas mostrando la anaconda…
Ja ja ja, fuimos a ver la anaconda. Me metí tres veces con ella a la selva. Una vez de día y dos de noche. La primera vez nos escapamos y nadie sabía, la segunda y la tercera estaban atentos donde nos escapábamos.

¿Te ponías de acuerdo con la Tanza?
Le decía que la iba a esperar en un lugar, detrás de la caseta donde vivía. Me tenía que dar una vuelta como de una hora y me la encontraba y me largaba con ella. La Tanza quería estar conmigo todo el rato, no me dejaba conversar con otras.

¿Celosa?
Todas las chilenas son celosas.

¿Sabías que estaba pololeando?
Nunca me contó, pero al quinto día que estaban allá, me llamó la producción. Habían tres chicos que eran los encargados del reality, me hicieron sentar y me dijeron que la Tanza tenía su vida en Chile. Ellos pensaban que yo era un sonso, que la Tanza me manipulaba y que no me fuera a enamorar de ella.

¿Y qué les dijiste?
Que no pasaba nada, que no era primera vez que andaba con una chica así. Les dije que esa era mi manera de vivir. Yo nunca me ilusiono. Mi gente no quería que estuviera con ella porque era la más loca y coqueta del grupo. Las chicas me reñían, me decían que agarrara a otra, una más tranquila, me recomendaban a la Carlita, pero a mí me gustaba la Tanza.

No te enamoraste, entonces…
No, pero me molesté un poco porque no me contó. Ni siquiera sabía lo que era un pololo. Después me escondí de ella y cuando llegó la noche conversamos. Ahí reconoció. De ahí empezó a discutir con su pololo por teléfono. Me dijo que no le importaba acabar con él. Después el pololo llegó a Iquitos y se reconciliaron. Ella llegó a mi choza y me dijo que no iba a conversar más conmigo.

¿Cumplió?
Yo me reía delante de las cámaras y decía que para mí era mejor estar solitario. Pero pasaron tres horas y llegó nuevamente a mi lado. Quería abrazarme y darme besos. Fue la calentura de la selva y del cuerpo de ella.

¿Que te pareció que hayan echado a los chilenos?
Es parte de la televisión, hay que recibirle nomás…

“Parte del show”

¿Echas de menos la selva?
Sí, un poco, porque todos los días me iba a nadar al río. Aquí voy a la piscina cuando hace sol. Hecho de menos también a mi familia.

¿Te acostumbras a Santiago?
Me gusta harto. La comida no mucho. Mi amigo que vive conmigo come puro Mac Donald. Yo prefiero comer arroz todos los días. Allá comía harto pescado, carne y yuca. Los pescados de allá son ricos, los de acá no me gustan, no tienen sabor.

¿Qué haces en la semana?
Me quedo en el departamento todo el día. Pero estoy esperando que me llamen de Chilevisión, ellos quieren contar con mi presencia para un reality fuera de Santiago. Está listo el sesenta por ciento. Tengo que esperar no más. También me ofrecieron entrar a Calle 7 pero no tenía la visa de trabajo. Yo prefiero el reality, es más entretenido.

¿Te gusta la televisión?
Hay que aprovechar antes de volver a la selva. Pienso volver en unos cinco meses más.

¿Crees que te van a aceptar?
No sé.. lo que pasa es que tenemos la aldea y el pueblo. En la aldea mostramos las danzas, las costumbres, como vivíamos antes. Porque los boras vienen de la frontera de Perú y Colombia. A nosotros nos trajeron de allá para trabajar con el gobierno en el turismo. El reality, en el fondo, mostró
como vivían los boras hace cien años atrás. Pero en el pueblo usamos short, polera, zapatos.

¿Tienen internet?
No, tampoco teléfono. Cuando quiero internet me voy donde un amigo en Iquitos. En el pueblo son mezclados, vive gente de distintas tribus. No son puro boras.

La vida en la aldea, entonces, es puro cuento.
Es turismo, vivimos como lo hacían en el pasado. Los varones, cuando no hay nada que comer, se van al río o a cazar animales. Las chicas preparan comida y algunas hacen artesanía. Las más adultas preparan comida para toda la aldea. Somos como treinta en total.

¿Y el pueblo?
Ahí viven, se van a dormir. Yo vivía más en la aldea porque me gustaba escaparme en las noches para Iquitos.

¿Va harta gringa?
Sí, desde el mes de julio a noviembre.

¿Y les gustan los boras?
Sí, harto. Yo soy el único loco, un poco coqueto, por eso se me atrincan, me entiende. Los demás son tímidos, yo también, pero a veces me pongo loco. Todo tiene su tiempo.

¿Y como te ha ido con las chilenas?
Bien…Las chicas de la disco son las que más me enganchan. Son calientes. Dejo la puerta abierta y las recibo nomás. Me gustan harto. Son celosas pero me gustan. Me he enamorado de todas, me estoy volviendo loco por las mujeres chilenas…

¿En serio?
Me gusta su manerita de hablar. Cuando me hablan me dan ganas de chuparlas. Me hacen sentir atractivo, dan ganas de chuparlas, ya no aguanto. Son ricas, simpáticas, buen cuerpo. Me gusta todo el cuerpo de las chilenas. Todo. Hay que aprovechar la vida mientras sea joven. Más adelante voy a encontrar una chica ideal que no vaya al carrete, una chica de casa, me entiende. Una chica que no le guste las fiestas. Me llevaría a una chilena a la selva.

¿Has pololeado con alguna?
No, sólo amigas con ventaja, mejor así. He salido con varias chicas pero nada de pololas. Lo estoy pasando bien. Además son recontra celosas. Varias se molestaron conmigo porque me daban piquitos en las discos.

¿Y qué les decías?
Que era parte del show, que tenían que aguantar.