El equipo de la ex presidenta Bachelet ya inició un intenso trabajo para desarrollar una serie de definiciones programáticas respecto de lo que sería un eventual nuevo Gobierno. En lo esencial, se planifica centrarse en tres temas: Reforma Tributaria, Política y Educacional. En campaña, además, en el bacheletismo se planea no responder, al menos en esta primera etapa, a los cuestionamientos del Presidente Sebastián Piñera ni menos aún a los emplazamientos de los candidatos opositores.

Grandes reformas: La ex directora de ONU Mujeres buscará potenciar al menos en tres ejes cambios estructurales. 1) El primero, que ya fue anunciado, es terminar con el lucro en universidades y colegios y avanzar hacia una educación gratuita y de calidad, donde se contempla que sólo el quintil de mayores ingresos pague por la educación superior. El tema será trabajado por una comisión especial desde la próxima semana. 2) Los recursos para financiar la Educación provendrían de una reforma tributaria profunda que en un comienzo tendría como insumo la propuesta concertacionista de aumentar los gravámenes a las grandes empresas y modificar, entre otros aspectos, el royalty minero. Y 3) Un cambio en el sistema electoral –dejar atrás el binominal y avanzar en un régimen más proporcional-; potenciar la ley de partidos; y un cambio sustancial en la Constitución.

Nuevas mayorías: “El país cambió” es un concepto clave en la forma en que Bachelet planteará su campaña. Tras su experiencia en Naciones Unidas –que le permitió ser testigo de primera línea de las revoluciones sociales en países como Libia y Egipto- y con una valoración positiva de lo que fue en Chile la movilización estudiantil, la candidata es partidaria de dar respuesta a las demandas ciudadanas y escuchar a los movimientos en la construcción de su programa. Así, se ha manifestado contraria a la decisión que adoptaron los partidos opositores de marginar a Revolución Democrática, del ex líder estudiantil Giorgio Jackson, de las primarias del sector en Santiago. En esta línea, está porque no se le ponga como condición a Jackson un apoyo presidencial, sino que más bien se pacte con éste el respaldo a una agenda reformista, fórmula que es resistida por el bloque concertacionista.

Oxigenar los partidos: “Hasta me fui de Chile para que surgieran nuevos liderazgos”, es una frase que Bachelet suele utilizar para graficar que su ausencia y su silencio durante tres años obedeció también a una estrategia destinada a que los partidos encontraran nuevos líderes, algo que no ocurrió dado que es más fácil renovar rostros desde el Ejecutivo que desde el parlamento. Sin embargo, la médico es una convencida de que se debe dar cabida a nuevos rostros para dotar de mayor legitimidad a las colectividades a las que considera imprescindibles para gobernar.

Primarias: No asumir de antemano un eventual triunfo y evitar así el efecto “balconazo” del alcalde Pablo Zalaquett es una de las premisas que ha transmitido Bachelet a su equipo y que la llevan a defender, pese a correr como gran favorita, con fuerza las primarias. Por lo mismo, tal como el resto de los postulantes opositores, hará mucha campaña en terreno y sólo después de tener una visión general del país planteará en una entrevista de forma explícita sus definiciones.

27/F: En el bacheletismo se considera que hay una marcada utilización política del terremoto por parte del Gobierno ya que en diversas oportunidades la candidata ha respondido preguntas respecto de su actuación el 27 de febrero de 2010. En esta línea, Bachelet ha transmitido que todos los integrantes del Comité de Emergencia hicieron aquella madrugada lo mejor que pudieron con la escasa información existente y que insistir en que pida perdón o admita errores obedece a la estrategia de campaña del Gobierno. Algo similar se estimó, en su minuto, cuando recibió la oferta que le hizo un alto personero de la administración piñerista de respaldarla si decidía postular como secretaria general de Naciones Unidas.

No responder: Al menos durante la primera etapa de la campaña, Bachelet no responderá los emplazamientos ni de sus contendores oficialista, Laurence Golborne y Andrés Allamand, ni del Presidente Sebastián Piñera que la ha emplazado directamente.

Sin twitter: Aunque las redes sociales serán un fuerte en la campaña, la ex jefa de Estado no manejará, por ahora, una cuenta personal de twitter. Bachelet está por tener un perfil del comando y no uno personal.