Desde su trabajo cultivando flores, pasando por su actividad como guerrillero o sus estancias en prisión, la vida del actual presidente de Uruguay, José Mujica, es una auténtica novela, como queda de manifiesto en su última biografía, obra del escritor y periodista uruguayo Walter Pernas.

En “Comandante Facundo. El revolucionario Pepe Mujica”, presentada esta semana en Montevideo, Pernas construye una biografía novelada del presidente de 78 años y se acerca al personaje desde un punto de vista literario, pero fiel a los datos verídicos, asegura su autor.

En una entrevista con Efe, Pernas definió hoy al mandatario del izquierdista Frente Amplio como “un imán para la gente”, que se encuentra “envuelto en un aura de romanticismo” y cuenta con “gran expresividad”.

Para el novelista, colaborador del semanario Brecha y la radio AM Libre, ambos de izquierdas, así como de la estatal Radio Uruguay, los aspectos políticos y humanos del presidente uruguayo solo se explican a través de su pasado.

“Mujica llama la atención por su forma humana de tratar con la gente, por cómo se expresa, por su dicho campero, por su ropa austera, por cómo vive… porque se sale de lo que habitualmente es un político en el mundo”, afirmó Pernas.

“Mucha gente se preguntaba si esto no era una pose, si no estaba interpretando un personaje. Había que ver de dónde nace su personalidad: eso era lo que a mí me interesaba”, se justificó.

El autor es consciente de la cantidad de bibliografía ya publicada sobre el mandatario uruguayo, pero matiza que “casi todos son libros de entrevistas, donde Mujica habla de sí mismo, de su pensamiento político”, mientras que “Comandante Facundo” indaga en “los orígenes” y en “lo que los que conocen a Mujica piensan de él”.

La novela, que acaba de ser presentada durante la Feria Internacional del Libro de Montevideo, arranca con la muerte del padre de Mujica, cuando él tenía ocho años, y concluye con la salida de prisión del ex guerrillero tupamaro al restituirse la democracia en el país en 1985.

Para documentarse, Pernas llevó a cabo más de treinta entrevistas con amigos, familiares y compañeros del gobernante, en una investigación que duró cerca de cinco años.

Los entrevistados coincidían en señalar “el lado fraterno de Mujica, su preocupación por lo humano y el convencimiento de que, si el ser humano era fuerte, todo lo demás funcionaba”, relata.

Además, el escritor también consultó abundante documentación en bibliotecas y hemerotecas, así como tiras cómicas y anuncios de los diarios de distintas épocas, para tratar de recrear la forma de hablar de los personajes.

Sólo al final de su investigación, Pernas llegó a entrevistarse con el propio Mujica para entregarle el manuscrito de la novela.

Tras leerlo, el presidente uruguayo “no pidió que se suavizara ni se eliminara nada”, asegura Pernas, a pesar del relato en la novela de “los tiros, los secuestros, las expropiaciones” y otras actividades violentas en las que participó mientras militaba en la guerrilla del revolucionario Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros.

Los tupamaros fueron una guerrilla urbana que combatió a varios gobiernos constitucionales en las décadas de los sesenta y los setenta del siglo pasado, en plena Guerra Fría, protagonizando asaltos, secuestros, asesinatos o atentados dirigidos tanto a objetos civiles como a líderes políticos o empresariales.

El “Comandante Facundo” al que alude el título es uno de los nombres que adoptó Mujica mientras dirigía una de las listas de la guerrilla y que escogió, según Pernas, en referencia al caudillo argentino Facundo Quiroga.

El jefe de Estado uruguayo pasó su infancia y parte de su juventud en el Paso de la Arena, un barrio a las afueras de Montevideo, compartió charlas informales con intelectuales como el español José Bergamín, comenzó a militar en agrupaciones estudiantiles y tiempo después integró las filas guerrilleras.

Como consecuencia de su participación en la lucha armada y política, permaneció en prisión durante catorce años, la mayoría durante la dictadura (1973-1985), y sufrió persecuciones junto a su actual compañera sentimental, la senadora Lucía Topolansky.

Desde que alcanzó la Presidencia en 2010, Mujica es considerado por algunos medios internacionales como el mandatario “más pobre del mundo”, dado que dona cerca del 90 % de su sueldo (de un salario de alrededor de 12.000 dólares mensuales dona unos 9.300), a la construcción de viviendas sociales, mientras vive en una humilde chacra o granj