Un atacante armado se suicidó hoy tras protagonizar un tiroteo en una escuela de la localidad estadounidense de Centennial, en Colorado, en el que hirió a dos personas, en un incidente que hizo revivir el miedo a una matanza en vísperas del aniversario de la masacre de la escuela de Sandy Hook.

El individuo entró en la escuela secundaria de esa localidad situada al sur de Denver, a la que asisten cientos de estudiantes, al parecer buscando a un maestro y, tras herir a dos estudiantes, se suicidó, informó el alguacil Grayson Robinson, del Condado Arapahoe.

Uno de los estudiantes, quien se encuentra hospitalizado en situación crítica, aparentemente se enfrentó con el atacante.

El otro estudiante, quien sufrió heridas menores, también recibió atención médica, aunque se desconocen detalles sobre sus lesiones.

El incidente provocó la inmediata respuesta de la policía local, que en pocos minutos llegó a la Arapahoe High School, en el Distrito Escolar Littleton, y tomó el control de la situación, desalojando a los 2.200 estudiantes de la escuela, que llevaron hasta dos iglesias cercanas, donde se reunieron con sus padres.

Una vez dada la alerta sobre el tiroteo, otras escuelas cercanas, así como el Colegio Comunitario Arapahoe y varios centros comerciales permanecieron cerrados durante casi dos horas, hasta que el alguacil Robinson indicó que ya había pasado el peligro.

Como sucede en estos casos, los distritos escolares cercanos se mantuvieron en alerta hasta que se les indicó lo contrario.

Estas medidas responden a un protocolo establecido debido a la recurrencia de tiroteos en las escuelas estadounidenses.

Se da la circunstancia de que el tiroteo de hoy en la escuela secundaria de Arapahoe se produjo a 25 kilómetros del lugar de la matanza de 2012 en el cine de Aurora, que dejó 14 muertos, y a 20 del de la escuela de Columbine, en 1999, en el que murieron 15 personas, ambos a la afueras de Denver (Colorado).

Asimismo, se produce un día antes de que se celebre el primer aniversario de la matanza de la escuela de Newtown (Connecticut) de diciembre pasado, en la que fallecieron 20 niños y 7 adultos.

Tras el tiroteo de hoy, la policía anunció que ha recuperado el arma que usó el atacante, cuya identidad no ha sido divulgada, aunque Robinson dijo que se sabe de quién se trata.

El alguacil agregó que se está identificando e interrogando a los estudiantes para determinar cómo se produjo en suceso.

La policía también confiscó los teléfonos celulares de los estudiantes y les impidió tomar sus pertenencias antes de evacuarlos en autobús hasta las iglesias donde se reunirían con sus padres.

“Activamos inmediatamente nuestro protocolo de tiradores activos y nuestros alguaciles ingresaron en la escuela inmediatamente”, dijo Robinson en declaraciones a los medios locales, indicando que la evacuación de los estudiantes se produjo “inmediatamente”.

Esa rápida respuesta es el resultado de las lecciones aprendidas luego del tiroteo en la Escuela Columbine y la matanza dentro de un cine en Aurora, todas en la misma zona cercana a Denver.

Tras esas matanzas, las distintas fuerzas de seguridad aprendieron a coordinar sus acciones, a usar las mismas frecuencias de radio para comunicarse unos con otros y a colaborar y alertar a otras agencias o instituciones, como escuelas u hospitales, para reducir el tiempo de respuesta.

Las escuelas cuentan ahora con un sistema de alarmas y con procedimientos de seguridad que, ante este tipo de incidentes, permiten cerrar las puertas de las aulas y proteger a los estudiantes y a los maestros en lugares seguros.

Ese procedimiento, conocido como “atrincherarse en el lugar”, se practica en simulacros por lo menos una vez al mes en las escuelas.

Según Robinson, tanto la respuesta de la policía como las acciones del personal escolar “funcionaron a la perfección”.

Testigos del suceso relataron a los medios locales que el tiroteo pudo haber comenzado frente a la oficina de recepción de la escuela, para luego continuar cerca de la biblioteca escolar.