Vía Marcianos

1. Nunca asumen la peor situación.

A diferencia de las personas mentalmente fuertes, las personas positivas saben que sacar conclusiones apresuradas es una mala idea. En lugar de volverse locas gracias a un mensaje que no recibió respuesta, este tipo de personas hacen a un lado el típico “¿Y si ya no le gusto?”, siguen con su día y prefieren concluir que la otra persona debe estar ocupada en otros asuntos. Antes de tomar la decisión de que una persona no es digna de confianza, hacen un esfuerzo para saber más sobre ellos y sus vidas.

2. No se oponen a la verdad.

Es extremadamente fácil vivir en la mentira, porque una vez que una persona se ha acostumbrado a vivir de esta forma se vuelve incapaz de distinguir una falsedad de una verdad, haciendo que su vida sea, con mucha frecuencia, bastante miserable. Las personas positivas saben que es necesario encarar la verdad y vivir con ello, porque una excusa jamás ofrece una solución a un problema.

3. No guardan resentimiento.

Las personas positivas entienden que el resentimiento solamente causa dolor en la vida de quien lo guarda, en un ciclo interminable de repeticiones. Estas personas eligen aceptar la situación y olvidar las cosas que ocurrieron en el pasado para seguir adelante siempre teniendo en cuenta las lecciones aprendidas.

4. No se olvidan de los pequeños detalles.

Es fácil olvidar los detalles insignificantes, ¿verdad? Con toda la certeza lo es, aunque esos precisamente sean los que importan. Pero las personas positivas no guardan este mal hábito. En su lugar, expresan su gratitud por cada bendición recibida, sin importan cuán grande o pequeña haya sido. Ellos saben que es una estupidez suponer que tener más cosas los hará sentir más felices si no pueden estar contentos con lo que tienen.

5. No dejan las cosas para después.

Las personas positivas saben que son los “gerentes generales” de su propia vida, y que por lo tanto tienen la responsabilidad de su situación. Ellos no están “atrapados en el tráfico”, simplemente van atrasados. No se les “presentó un problema”, olvidan y siguen con lo planeado. Las personas positivas nunca argumentan que “no pueden evitarlo”, ya que pueden lograr cualquier cosa que se propongan.

6. No ven los problemas como “problemas”.

La palabra “problemas” es vista como “desafíos” por las personas positivas. Ellos están convencidos de que cada obstáculo se presenta como una oportunidad que aún no ha sido descubierta. Las personas positivas se toman la libertad de retarse a sí mismos y mejorar sus vidas.

7. No se resignan a lo que “les tocó vivir”.

Para la mayoría de las personas “la realidad” es un sitio donde los sueños y las aspiraciones personales mueren. Las personas positivas saben que todo es posible con disciplina y constancia, por lo que siempre eligen construir su propia realidad.

8. No esperan nada de nadie.

Las personas positivas nunca se dejan embaucar por estafadores que prometen hacerlos “perder peso rápidamente” o “volverlos ricos al instante”. Ellos saben que cualquier cosa que valga la pena requiere de un trabajo arduo (a menudo, durante mucho tiempo). Se sienten cómodos con el hecho de que alcanzar el éxito podría demorar un poco más de lo que quisieran.

9. No se aburren.

El aburrimiento es la última parada donde la creatividad, la inspiración y la productividad llegan para morir. Las personas positivas viven fascinadas de todo lo que las rodea. Exploran el mundo con entusiasmo y curiosidad, haciendo tantas preguntas como pueden.

10. No dejan que los pensamientos negativos invadan su cerebro.

Las personas positivas nunca se someten a sí mismas a coros y ecos negativos de auto-derrota. Cuando un pensamiento negativo llega a cruzar por su cabeza, se recuerdan a sí mismos: si yo no lo diría de otra persona. No creo que deba pensarlo de mí mismo.

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