En una carta a El Mercurio, el presidente del movimiento gremial de la Universidad Católica, Andrés Justiniano, disparó contra la presidenta de la Feuc, Naschla Aburman, por decir que la casa de estudios no debería recibir aportes estatales por ser una institución privada y confesional.

Justiniano manifestó que “con sorpresa y mucha preocupación recibimos dichas declaraciones, porque su lógica trae consecuencias nefastas para nuestra universidad y el país”.

De acuerdo al líder gremialista “los aportes estatales juegan un rol clave en el financiamiento y la inclusión dentro de la UC, permitiendo que muchas familias tengan la oportunidad de acceder a una universidad de altos estándares de calidad”.

El dirigente estudiantil reconoce que “hay muchos desafíos pendientes en acceso e inclusión” pero que “no reconocer el rol público de nuestra casa de estudios, aportando en investigación y docencia por más de ciento veinticinco años, es una triste negación de la realidad”.

En el párrafo siguiente se hace la siguiente pregunta “¿Será capaz Naschla de asumir que sus ideas elitizarán aún más a la UC dejando fuera a quienes tienen créditos y becas del Estado? ¿Cree ella que aporta al país una universidad desfinanciada?”

Finalmente Justiniano sentencia que “Nos entristece que la presidenta de los estudiantes de nuestra universidad prefiera plegarse a los dichos de la presidenta de la FECh, antes de defender a los más de 25 mil alumnos que forman parte de la UC”.