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Es amigo desde hace años de Nicolás Eyzaguirre y aunque le ha pegado duro en estos meses, Andrés Allamand admite sin problema que le tiene cariño al ministro más “metepata” de la administración de Michelle Bachelet.

La última caída del titular de Educación fue declarar frente al columnista de El Mercurio, y rector de la UDP, Carlos Peña, que la gratuidad debía aplicarse sólo en los primeros cuatro años de una carrera universitaria. Luego de la polémica que generaron sus dichos, aseguró que hubo una mala interpretación de sus afirmaciones y cuando Peña advirtió que tenía la grabación de la entrevista adujo que aunque no hubo error en el medio, sí hubo una confusión en cómo se expresó.

Allamand lo tiene claro:

-Fue un gran paso en falso y no es primera vez que ocurre. El ministro Eyzaguirre ha ido él mismo agotando su cuenta corriente en cuanto a desaciertos en sus declaraciones. La lista de errores no forzados a la hora de comunicar las políticas públicas educacionales es demasiado largo. Tengo la impresión de que la cuenta del ministro Eyzaguirre se agotó y creo que, por lo mismo, no volverá a cometer errores de esta envergadura-, asegura.

El senador RN, miembro de la Comisión de Educación del Senado, no desea, sin embargo, que Eyzaguirre deje el buque. Lo que quiere es que, tal como ocurrió con la Reforma Tributaria, el barco recule y cambie la ruta de navegación. Si eso ocurriera, Allamand estaría en las aguas que más le acomodan: la de los acuerdos.

-Siempre he sido partidario de los acuerdos y, por lo tanto, me siento muy cómodo en el nuevo escenario que abrió la Reforma Tributaria. Más aún, cuando propicié con energía el “desalojo”, trabajé en paralelo en acuerdos previsionales, mediomabientales y educacionales. En mi ADN está el buscar acuerdos y eso no va a cambiar.

¿Crees que es posible un acuerdo en Educación similar al que alcanzó Arenas?
Es evidente que la Reforma está haciendo agua y en consecuencia tiene que ser reformulada, lo que significa mayor apertura y flexibilidad en los contenidos y los procedimientos. Al mismo tiempo, creo que las declaraciones del ministro Eyzaguirre han sido su peor enemigo. A él se aplica en propiedad aquello de que uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras.

El punto es que en Educación se habla de un tema de principios al abordar la gratuidad y la calidad, es más difícil, por lo mismo, negociar como se hizo en la Reforma Tributaria, donde el Gobierno cedió bastante.
Mira, hay que ser firmes en los principios, pero flexibles en el manejo político. Dije al día siguiente del acuerdo tributario que el ministro Eyzaguirre debía seguir el ejemplo del ministro Arenas y sentarse a conversar. Ahora, está más que claro que cuando alguien se aferra a un eslogan como “el corazón no se toca” a lo que se expone es a un “transplante de corazón”, para que eso no ocurra, no hay que exponerse a planteamiento rígidos.

El lunes, en medio de las críticas al ministro, la Confech decidió continuar el diálogo con Eyzaguirre. Lo más probable es que si se sienta a negociar con la Alianza los estudiantes le den la espalda y salgan a las calles, ¿Por qué tomaría ese riesgo?
El riesgo de Eyzaguirre hoy es que le den la espalda todos los sectores: los estudiantes, los representantes de la Nueva Mayoría, los partidos de esa coalición, la oposición, las organizaciones de apoderados y las de sostenedores. La pregunta hoy es ¿quién respalda a Eyzaguirre?

¿Y quién crees que lo sostiene?
No lo sé, pero sí sé que el problema de Eyzaguirre no es que lo abandonen los estudiantes, es que todos los demás sectores, incluyendo la Nueva Mayoría, lo dejen solo. Cuando se quiere sacar adelante una reforma es necesario generar una sólida base de adhesión y, al mismo tiempo, generar apertura con quienes no piensan lo mismo. Él ha hecho todo lo contrario: ha socavado su respaldo interno y no ha generado lazos.

¿Crees que Eyzaguirre tiene aún capital político para conducir la Reforma?
Soy un firme partidario de que el ministro Eyzaguirre se mantenga en su cargo. Quiero que se quede el ministro, pero que cambie y se amplíe el horizonte de la Reforma. Por eso propusimos este martes seis medidas prácticas en Educación General y tres medidas prácticas en Educación universitaria que permitirían generar un nuevo horizonte la Reforma.

¿Esperas que esas propuestas sean incorporadas?
Así como espero que el ministro se quede, también espero que se abra a incorporar en su agenda las propuestas que son una contribución. Si a uno le está yendo mal y va en caída libre, lo que tiene que hacer es detener esa caída, tomar un respiro, recomponerse y relanzar una propuesta. La Reforma Educacional requiere eso: un relanzamiento en sus procedimientos y en su orientación. A nadie se le pide que cambie sus principios, pero sí que con realismo ajuste su accionar.

Afirmaste que el principal enemigo de Eyzaguirre han sido sus declaraciones, pero también has criticado temas de fondo de la Reforma Educacional, ¿cuál es según tú el principal error del proyecto del Gobierno?
La prioridad ha sido desde el día uno equivocada. El rector Juan Manuel Solezzi, que es un firme partidario del Gobierno y de la Reforma Educacional ha dicho en televisión que él en Educación General habría partido por la Educación Pública y habría dejado para una segunda etapa la Educación particular subvencionada. Como se partió mal, es muy difícil reorientar, pero como estamos al inicio del proceso, podemos construir un escenario distinto.