Gay Parade 2013

El tribunal de Santiago ordenó una medida precautoria en favor de una estudiante de 17 años que fue agredida física y sicológicamente por sus padres por su orientación sexual. El Juzgado de Familia determinó que la joven viva con su abuela hasta que cumpla los 18 años.

Según consigna BíoBío, el movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), informó que luego de que los padres de la estudiante se enteraran de su orientación sexual el pasado 14 de septiembre sus progenitores habrían comenzado a agredirla, le quitaron el celular, la encerraron en su pieza, la insultaron y la llamaron a “mejorarse” mediante terapias.

“La abuela de la joven se contactó con nosotros, pidiendo ayuda. Estaba muy preocupada, pues sabía que los padres de la menor habían salido a trabajar, dejando encerrada a su nieta. Además, nadie le contestaba el teléfono. Por esa situación, la asesoramos y fuimos juntos al Juzgado de Familia”, sostuvo Rolando Jiménez.

Y agregó que “en el Juzgado originalmente la funcionaria de turno se negó a recibir la denuncia, recomendando a la abuela que esperara a que su nieta cumpliera 18 años. Eso la angustió más, por lo que exigí hablar con un superior y felizmente, luego de varias horas, el caso fue analizado por una jueza. En ese mismo momento logró corroborarse que era imposible contactarse con la menor y que sus padres no contestaban el teléfono”.

Finalmente el tribunal dictó la medida ya citada, dejando a la joven al cuidado de su abuela hasta cumplir la mayoría de edad, cuando podrá elegir dónde vivir.

El Movilh por su parte, aseguró que recibe este tipo de denuncias con habitualidad y que muchas veces se encuentran con las manos atadas para enfrentar procesos de judicalización.

En esa línea, mediante un comunicado, el Movilh enfatizó en que “a partir de este caso queda además claro que los tribunales de familia necesitan de capacitación sobre discriminación y diversidad sexual, pues de no haberse exigido con fuerza que el hecho fuese visto por un juez, la joven todavía estaría literalmente secuestrada por sus padres, hasta cumplir los 18 años, lo que es un riesgo excesivo e injustificado para la estabilidad física y emocional de cualquier persona”.

“De todas formas aquí se sienta un importante precedente, que nos permitirá orientar de mejor manera a jóvenes que día a día sufren de la incomprensión y atropellos de sus propias familias sólo por tener una orientación sexual o identidad de género distinta a la mayoritaria. Aquí, por cierto, sigue siendo importante la mediación y la orientación para la familia, pero cuando ello no funciona, se deben judicializar los procesos”, puntualizaron.