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Escuetamente, el vocero de Gobierno, Alvaro Elizalde, abordó con la prensa la noticia publicada por The Clinic Online que vinculó a una fundación que presidió el ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga, con Penta, a través de servicios que ésta prestó en febrero de este año al holding, cuando, en todo caso, el ex edil ya la había abandonado, y ya se había acabado el periodo electoral.

El titular de la Segegob explicó que “efectivamente yo he hablado con el ministro Undurraga del tema, he hablado con el ministro Undurraga del asunto”, reiteró luego de subrayar que “todos los ministros cuentan con la confianza del Gobierno”.

El vocero insistió en que “sobre el caso Penta hemos sido categóricos desde el primer día; hemos señalado que hay que distinguir entre las prácticas legales, respecto de las cuales es necesario impulsar modificaciones sustantivas para aumentar los estándares de transparencia, de las prácticas ilegales y los eventuales delitos”, subrayó

Agregó que “desde el primer día hemos señalado que la fiscalía debe hacer su trabajo sin presiones, y sin prejuicios”.

Respecto de las transparencia, dijo que como Gobierno hay postura clara, “la Presidenta Bachelet tiene un convicción muy profunda que se ha expresado desde hace mucho tiempo. En su primer mandato, mandó un proyecto de ley que regulaba de mejor forma como se financiaba la actividad política, y desafortunadamente no contó en su primer mandato con los votos, pero ese compromiso ha sido ratificado en el programa de gobierno”.

“Convicción profunda”

Reiteró que el Gobierno entiende que hay aspectos de la relación entre la plata y la política que hay que corregir.

“Estamos hablando de una convicción profunda que tenemos desde hace mucho respecto de la necesidad de mejorar de manera significativa el marco regulatorio de la actividad política.

El ministro Undurraga explicó ayer a este medio que el estudio que se le vendió a Penta “no tiene nada que ver con campañas políticas. Fue febrero del 2014 (la venta de un estudio a Penta), bastante después de las campañas y fue una actividad habitual y permanente que hacía Ciudad Justa, que eran ventas de estudios. Esto además se concretó después de que había renunciado a la fundación, donde fui remplazado”.