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Los senadores de la UDI, Iván Moreira y Ena von Baer, son los únicos miembros de la Cámara Alta involucrados en el escándalo del Pentagate, y si bien aún no hay certezas de qué caminos judiciales podrían enfrentar eventualmente, en el Senado se analizaron las consecuencias que podría acarrear el asunto.

Es en ese sentido que la Comisión de Ética, por iniciativa propia, se fijo una postura de consenso ante eventuales sanciones contra los dos parlamentarios del gremialismo.

Según cita El Dínamo, éstas pueden ir desde una simple amonestación, solicitud de inhabilitación y multas con cargo a las dietas de los legisladores.

En una declaración pública, la comisión manifestó su “preocupación” por los hechos y advirtió sobre las “facultades” para “sancionar las faltas a la ética parlamentaria en la que incurran”.

No obstante, hubo consenso en que primero hay que esperar que siga su curso la vía judicial.

“Deben esperar el avance de los procesos correspondientes”, señaló el presidente de la comisión, Hernán Larraín, quien también es jefe de bancada de los senadores UDI

“Pronunciarse ahora sería imprudente. No obstante, vamos a aplicar -una vez que se conozcan las resoluciones- las decisiones que la Comisión de Ética tiene en plenas facultades”, dijo por su parte el independiente Alejandro Guillier.

El raspado de la olla y el error involuntario

Las posiciones que han manifestado públicamente los dos involucrados se ubican en veredas totalmente opuestas. Mientras Moreira reconoció los aportes irregulares y pidió disculpas por el tono de sus correos, en los que le pedía el “raspado de la olla” y “combustible para los 1.000 metros finales” a Hugo Bravo, la ex vocera de Piñera dijo que nunca recibió un peso de manera trucha por parte de Penta y que la inconsistencia de sus versiones se debió a un “error involuntario” y un “malentendido”.