Sebastián Dávalos: el hijo de la Presidenta al que la Nueva Mayoría quiere fuera del Gobierno

Tras la revelación de que el hijo mayor de la Presidenta se reunió personalmente con el dueño del Banco de Chile, Andrónico Luksic, el Gobierno salió a respaldar al Director Sociocultural de La Moneda, no sin antes reunirse para evaluar los daños que podría provocar en la imagen del Gobierno la polémica. Es la postura oficial, porque en privado dirigentes de la Nueva Mayoría admiten que Dávalos es un personaje incómodo y que debería dar un paso al costado.

Dávalos, Bachelet, Compagnon A1

El “talón de Aquiles” de Michelle Bachelet Así llaman a Sebastián Dávalos en la derecha. Desde que celebró su matrimonio en el campo de Gonzalo Vial, dueño de Agrosuper, y ostentó un Lexus en 2012, en la Alianza le han seguido los pasos al hijo de la Mandataria, con la certeza de que en algún momento abriría un flanco a la jefa de Estado. La misma impresión ha estado latente en la Nueva Mayoría, sector en el que afirman que nadie está de acuerdo con que Dávalos forme parte del Gobierno, pero que no hay críticas porque su madre es la que manda.

Como sea, Dávalos brindó un respiro en medio del caso Penta cuando la revista Qué Pasa divulgó la existencia de un jugoso negocio que realizó la empresa de la nuera de la Presidenta Michelle Bachelet, Natalia Campagnon, con un crédito por 6.500 millones de pesos otorgado por el Banco de Chile y para el cual existió una reunión en la que participó el dueño del banco, Andrónico Luksic, y la pareja formada entre Campagnon y el hijo mayor de la Presidenta.

La confirmación de que el propio Luksic recibió personalmente al actual Director Sociocultural de la Presidencia -encargado de las labores que usualmente realiza la “Primera Dama”-, así como la divulgación de la participación  directa de Dávalos en el caso encendió las alarmas en el sector. Incluso Alejandro Micco, ministro de Hacienda subrogante, admitió que “sin duda alguna no todo el mundo tiene acceso a llegar al presidente del banco, al vicepresidente”, aunque recalcó que en lo de Dávalos no hay nada ilegal.

¿INFLUENCIAS?
La sospecha instalada, que el diputado Gabriel Boric verbalizó, es que lo de Dávalos podría tratarse de “tráfico de influencias”, tesis de la que se afirma la oposición ya que uno de los pre contratos de venta de los terrenos adquiridos a una empresa mexicana, que no se concretó, tenía como condicionante una regularización de los terrenos. Con todo, se trata sólo de una hipótesis ya que hasta ahora los cuestionamientos a Dávalos son éticos, no legales.

Aún así, el costo para el Ejecutivo es alto, en especial porque Dávalos no es del total agrado de los dirigentes de ese sector y varios parlamentarios coinciden en que con su actuar en el negocios privados sólo ha provocado perjuicios en la imagen de la Presidenta. Eso, además de dejar la pelota boteando -según afirman desde La Moneda- para que la oposición lidere una contraofensiva comunicacional en contra del Ejecutivo para intentar empatar públicamente las esquirlas del caso Penta.

Por esa razón, el vocero subrogante del Gobierno, el ministro José Antonio Gómez, salió al paso de las publicaciones luego de una reunión de emergencia en que participó él, el ministro de Interior, Rodrigo Peñailillo, y la jefa de gabinete del propio Dávalos, Erika Silva.

En una dura conferencia de prensa, Gómez reiteró en varias ocasiones que lo que ocurría con este caso no se podía comparar con el caso que involucra al holding de Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín ya que en esta oportunidad no existe fraude con recursos públicos.

El ministro de Justicia señaló el mediodía de ayer desde La Moneda que la polémica no se trataba de tráfico de influencias como lo señalaron algunos parlamentarios de oposición, ya que todos los pasos de modificación del Plan Regulador -que beneficia directamente el negocio de la empresa de Campagnon- están disponibles para el público.

“Es un banco privado, entre privados, que se realizó con anterioridad de llegar al gobierno, con una sociedad que presentó los antecedentes al banco y el banco aceptó finalmente ya que tenía crédito suficiente”, dijo el titular de Justicia, quien además anunció que Dávalos realizará su declaración de interés y patrimonio a pesar de tener un cargo ad honorem y que la Contraloría General de la República haya emanado un dictamen en diciembre pasado en que explicaba por qué no era necesario que el hijo mayo de la Presidenta transparentara su información.

En efecto, según publicó The Clinic Online en diciembre pasado, la Contraloría respondió a la consulta realizada en abril de 2014 por los diputados RN Nicolás Monckeberg Díaz y Gonzalo Fuenzalida que Dávalos no estaba obligado a publicar esos documentos al tratarse de una persona contratada a honorarios y no a un funcionario de planta o contrata.

“Como puede apreciarse, quienes prestan servicios a la Administración del Estado en virtud de un convenio a honorarios no están compelidos a efectuar las declaraciones por las que se consulta, como acontece con el señor Jorge Dávalos Bachelet”, señala el documento revelado por The Clinic Online.

El problema es que ni esa aclaración apagó el incendio provocado por la otorgamiento del crédito por 6.500 millones de pesos para la empresa Exportadora y Gestión Caval Limitada -de la cual Campagnon es dueña de un 50% y el propio Dávalos se desempeñó como gerente de proyectos- para la compra de tres terrenos que se valorizarían en Machalí con el cambio al plan regulador en esa zona.

Peor aún, pasada la conferencia de prensa desde La Moneda señalaron que el crédito había sido aprobado el viernes 13 de diciembre de 2014, dos días antes de la segunda vuelta presidencial donde resultó ganadora Bachelet y no el 16 de diciembre de 2014 -un día después del triunfo electoral- como había sido informado inicialmente por la revista Qué Pasa.

Sin embargo, tan sólo unas horas después, el mismo medio reveló que el contrato por 265.980 UF fue notificado con fecha 16 de diciembre, cuando Michelle Bachelet ya se encontraba como Presidenta electa para el período 2014-2018.

El hijo cacho

Con la polémica al rojo, no pocos dirigentes de la Nueva Mayoría y funcionarios de Gobierno consideran que la participación de Dávalos en este caso confirma los temores que habían hacia el hijo mayor de la Presidenta. Recordando las revelaciones que anteriormente realizó la revista Qué Pasa sobre el Director Sociocultural, a cargo de la Red de Fundaciones dependientes de la Presidencia de la República, muchos de ellos confirmaron que a pesar de que el cargo que ocupa Dávalos en esta administración es ad honorem no es necesario que él trabaje para el Estado.

Dávalos nunca ha sido considerado por sus habilidades políticas, ni siquiera durante la campaña. A pesar de visitar y realizar un trabajo activo durante la campaña presidencial de 2013, su presencia no era vista como un aliciente ni un factor que “sumara”.

Aunque descartan de cuajo que Dávalos efectivamente tenga grandes influencias sobre autoridades o empresarios, como el propio dueño del Banco de Chile, sí señalan de manera privada que nunca ha sido conveniente tenerlo en un puesto de esa características.

Cientista político de la Universidad Central, con un Magíster de Gobierno y Gerencia Pública en el Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, Dávalos se ha destacado por una labor más técnica que política, durante los casi ocho años que ha prestado servicios para el Ejecutivo, con una interrupción -justamente para dedicarse a los negocios familiares- de poco menos de dos años desde 2012 hasta marzo de 2014.

Ahora, eso sí, su figura representa un gran dolor de cabeza, tomando en cuenta que la oposición anunció que recurrirá a la Superintendencia de Bancos y a la justicia para que se investigue si hubo tráfico de influencias en el mega negocio realizado por Caval.

De esta forma, algunos parlamentarios abogan porque Dávalos dé un paso al costado, independiente de lo que pueda arrojar una investigación en Tribunales sobre este tema.

De hecho, en Palacio comentan que la broma que realizó la propia Presidenta Bachelet en marzo del año pasado, cuando anunció que su hijo se haría cargo de las siete fundaciones que le corresponde administrar a una Primera Dama, recalcando que sería un cargo “ad honorem” ya que Campagnon sería la “proveedora” de la familia durante estos cuatros años, ya no le hace gracia a nadie.

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