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El empresario Manuel Cruzat Infante, uno de los más favorecidos durante la dictadura de Pinochet cuando llegó a ser uno de los hombres más ricos de Chile, llegó esta mañana hasta dependencias de la Fiscalía Oriente para declarar por los llamados contratos “forwards” que su empresa firmó con Penta para generar pérdidas ficticias, dineros negros que el holding de los Carlos usaba posteriormente para pagar bonos de ejecutivos.

La semana pasada Cruzat ya se había presentado a declarar, pero en esa oportunidad hizo uso de su derecho a guardar silencio, señalando, a través de su abogado Felipe Moraga, que primero necesitaba tener mayores antecedentes del caso por el que se le estaba investigando.

Esta mañana, Cruzat llegó acompañado de su abogado quien también asumió la defensa de Iván Rojas Bravo, ex ejecutivo del grupo Cruzat, que la semana pasada declaró respecto de estos contratos de platas negras.

Entre 2008 y 2012, Penta y Cruzat firmaron unos 23 contratos a futuro. Ese mismo año, cuando el empresario, salvado de la quiebra por Pinochet, comenzó a tener problemas financieros, el holding de los Carlos habría comenzado a ocupar la misma trama con la empresa VSA.

Esta arista, fue destapada como casi toda la hebra, por el ex gerente general del holding, Hugo Bravo, quien en la última declaración que prestó en la Fiscalía contó en detalle como funcionaba.

“Yo no participaba en esa decisión, se los comunicaba a los ejecutivos y se les decía que la opción era un forward trucho en que recibirían tanta plata en un cheque de CB a la sociedad que cada ejecutivo designaba”, dijo.

Un artículo de La Segunda explicó cómo se restituían esas platas por las pérdidas ficticias.

En el caso de Cruzat, se hacía un contra forward, esto es una trama donde ahora la que perdía era CB Consultorías y ganaba el ejecutivo al cual Penta le quería pagar el bono. Por esta movida CB cobraba una comisión.

Con Siglo Outsourcing (VSA) la cosa era así: al ejecutivo que se le quería pagar el bono se le pedía una boleta ideológicamente falsa por un servicio que nunca se hizo. La Segunda dice que la tesis de la Fiscalía es que a través de ese documento VSA recibía el dinero de vuelta.

El vespertino agrega que fuentes ligadas a Penta sostiene que la maniobra buscaba evitar envidias, de modo que los ejecutivos del holding no pudiera saber de cuánto era el bono que se le pagaba a su colega.

De la información que se dispone hasta ahora es que existieron cuatro contratos con VSA y 23 con Cruzat. Según el artículo, la cifra podría duplicarse y de esa manera todos quienes emitieron boletas truchas serían citados a declarar.