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Mundo

6 de abril de 2015

«Parece el infierno en la tierra»: El lago tóxico que nuestros artefactos tecnológicos crearon en China

En las cercanías de la ciudad China de Baotou, en Mongolia Interior, existe un lago tóxico producido por la extracción de minerales vitales para nuestros queridos artefactos tecnológicos.

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El progreso tecnológico evidente que ha experimentado la humanidad en las últimas décadas tiene su costo. Así al menos lo comprobó el miembro de la organización Unknown Fields Division Tim Maughan, tras visitar un «lago tóxico» en Mongolia Interior, China, producido por la extracción de minerales de ‘tierras raras’, que sirven para diversos artefactos tecnológicos de uso diario.

Maughan visitó el lago y filmó un video en que se puede ver cómo se vierten los desechos tóxicos producidos por la extracción de dichos minerales. Según el especialista, «han desempeñado un papel clave en la transformación y el crecimiento explosivo de la economía china en las últimas décadas», dijo en un reportaje realizado por la BBC.

Para él, este «lago tóxico», situado cerca de la ciudad Baotou, es «una pesadilla creada por nuestra sed de teléfonos inteligentes, de aparatos electrónicos y por la tecnología ‘verde’ ambiental».

Tal como cita RT, estos materiales se pueden encontrar en motores de automóviles eléctricos, en los teléfonos inteligentes, en los ‘tablets’, los televisores de pantalla plana, entre otros artefactos que usted, nosotros y todo el mundo usa diariamente.

El famoso lago es responsable de la reducción de la población de sus alrededores de 2.000 personas a 300, estas últimas, sufren distintos tipos de enfermedades.

Según el experto, «en 2009 China extraía el 95% de la producción mundial de estos elementos, y se estima que las minas de Bayan Obo, al norte de la ciudad de Baotou, contienen el 70% de las reservas mundiales».

Como para rematar, el experto describe el lugar así: «El olor a azufre y el rugido de las tuberías invade mis sentidos. Parece el infierno en la Tierra». Suave.

«Después de observar el impacto de la explotación minera de ‘tierras raras’ con mis propios ojos, es imposible ver los accesorios tecnológicos de uso cotidiano de la misma manera», sentencia.

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