Fotografía masiva de mujeres amamantando

“¿Cómo una niña tan inteligente como tú fue a quedar embarazada?” La mujer que estaba frente a Valery debía entrevistarla sobre un trabajo en una empresa del rubro alimenticio. En cambio, al enterarse que Valery era madre, comenzó una cátedra sobre cómo ella misma hablaba con su hija adolescente para prevenir un embarazo a tan corta edad. “Me descolocó tanto”, recuerda hoy Valery. “Me sentí horrible. Fue súper penca porque me sentía insegura con mi cuerpo post parto y ahora además con mi ‘falta de inteligencia’. Y eso que fui mamá a los 25, tampoco era una niña”. Valery no quedó en ese trabajo ni en los dos siguientes a los que postuló: “Pese a que especificaban que eran de media jornada, al tiro me decían que tenía que tener disponibilidad por si me llamaban para algo en la tarde. Yo les decía que era mamá y que no tenía quién me cuidara a mi hijo en las tardes, y eso era todo”.

A Stephanie (31), madre de tres hijos, no le fue mucho mejor. Después de que una psicóloga le recomendara en una entrevista que en futuros procesos laborales “omitiera el aspecto de los niños”, logró encontrar un trabajo en el que mantuvo oculta su maternidad por casi un año. “Lo hice porque igual pensé en ese momento que a lo mejor era una desventaja, porque se piensa que las mujeres con hijo son un cacho. Y en realidad es complicado, porque a mis amigas que buscan pega y no tienen hijos, igual les preguntan si tienen ganas de tenerlos. O sea, parece que no tener hijos y estar en edad de posiblemente tenerlos también es un riesgo, entonces es sumamente difícil de entender cuál es la lógica o a qué se apunta”. Sólo entre enero y junio de este año se han hecho 3.127 denuncias en la Dirección del Trabajo por vulneración de la normativa laboral “respecto de la protección a la maternidad y derechos parentales”, según el Departamento de Estudios de esta entidad. En 2013 se contabilizaron 5.297, llegando a 5.628 el año pasado.

La mayoría de las acusaciones se concentran en los rubros del comercio y de las actividades inmobiliarias, empresariales y alquiler, con 660 y 535 denuncias. La actitud que más se repite, juntando 1.647 denuncias este año, es el “separar ilegalmente de sus funciones a trabajadora amparada por fuero maternal”. Otras 445 denuncias están relacionadas a “no otorgar permiso de a lo menos una hora para alimentar al menor de dos años”, 416 con “no otorgar beneficio de sala cuna a trabajadoras de la empresa” y 210 con “no trasladar a trabajador a otro trabajo que no sea perjudicial para su estado de embarazo”. Existen, además, conductas menos evidentes que apuntan a castigar la maternidad en mujeres trabajadoras, que van desde los comentarios inapropiados hasta el hostigamiento para obligarlas a renunciar mientras las ampara el fuero.

Para el 2010 Stephanie estaba trabajando en la Presidencia y estaba con fuero maternal. “Cuando vino el cambio de gobierno de Piñera, no quisieron reconocer el fuero, pero yo creo que era algo más político. Querían sacar a todos de la antigua administración y que no quedara nadie”. Aunque tuvieron que respetarlo, Stephanie señala que les hicieron firmar un documento “en el que nosotros reconocíamos que de aquí en cualquier futuro embarazo el fuero no iba a ser válido. Me dijeron que si no lo firmaba no me pagaban, así que lo firmé. Y teníamos claro que una vez que se acabara el fuero teníamos que salir del gobierno”. Stephanie se puso a buscar trabajo sin saber que mientras firmaba ese documento ya estaba esperando otro hijo: “Fui a un chequeo médico y me dijeron que estaba embarazada. Nunca supe porque en realidad tenía una guagua chica, estaba full pendiente de mi hijo y ni siquiera me había dado cuenta. No había sentido nada. Y ahí fue súper complicado”.

Stephanie presentó un escrito y estaba dispuesta a ir a la Contraloría por la irregularidad del proceso, pero le aceptaron el fuero antes de que tuviera que hacer ese trámite. “Y obviamente cuando les presenté las pruebas, recibí maltratos de parte de mi jefa. Que era una mujer que no valía nada, que nunca iba a encontrar trabajo, que vivía a costillas del Estado. Recibí un montón de presiones de tipo verbal, me aislaron físicamente, me dejaron sola en una oficina como por cinco meses para que yo renunciara y me fuera. Pero yo no estaba en condiciones de hacerlo, ¿dónde iba a buscar trabajo embarazada?” Después de eso, acusa que la dejaron aislada físicamente y que no le daban responsabilidades ni trabajo: “Estuve como hasta los 6 o 7 meses sin hacer nada, de hecho en esa oficina guardaban cosas viejas. Como una bodega. Me deprimí mucho, porque tenía ese sentimiento de que podía morirme y nadie se iba a dar cuenta. Mi doctor me ayudó, me dio pastillas para no deprimirme”.

Para Carolina Carrera, Presidenta de la Corporación Humanas, si bien se trata de un tema particular con la maternidad, es imposible no relacionarlo a la desventaja de las mujeres en el mercado laboral. Según un estudio de la Fundación Sol de marzo de este año, “sólo el 48,3 % de las mujeres en edad de trabajar está económicamente activa (forma parte de la fuerza de trabajo)”. Cifra que está por debajo del promedio de Latinoamérica, que alcanza un 52% y de los países de la OCDE que llega a un 65%. “Aparte de esta baja incorporación tenemos un grave problema. Sólo un tercio de las mujeres que están trabajando tienen contrato indefinido y en el resto de las mujeres hay una precariedad absoluta de su situación contractual y por ende esto tiene impacto en la maternidad y en las pensiones, porque estamos jubilando con un tercio menos que los hombres”, señala Carrera. Otro ejemplo de esta desigualdad es que “el desempleo integral para las mujeres llegó a un 12,9 % en el trimestre octubre- diciembre de 2014, mientras que para los hombres estuvo muy por debajo con un 9,3 %”, señala la Fundación Sol. A eso se suman las diferencias en los tipos de trabajo entre hombres y mujeres. Según datos del mismo estudio “la mayoría de los empleadores (77 %) y trabajadores por cuenta propia (59,3 %) son hombres; mientras, el 97 % de las trabajadoras de servicio doméstico son mujeres”.

Carrera agrega que “la maternidad sigue siendo castigada en Chile, a pesar de tener hoy día una ley de posnatal de seis meses. Sigue siendo castigado en tanto no hay una real mirada de que los costos de la producción y la reproducción tienen que ser compartidos. Y acá se le pide a las mujeres que salgan al mercado laboral pero que paguen todos los costos que tienen que ver con la reproducción”

Aunque se ha avanzado en algunos aspectos, como dejar de pedir test de embarazo en entrevistas de trabajo, Carrera afirma que se siguen viendo discriminaciones relacionadas con el embarazo: “A ese nivel llegábamos. Eso ha cambiado, efectivamente eso no se está pidiendo, pero hay una mirada aún tremendamente discriminadora y machista. Hay distintas maneras, bastante ocultas que aún persisten y hacen sentir a la mujer que el minuto en que está embarazada pasa a ser una carga para su empleador, en términos de no asignarle las tareas que tenían asignadas, una mirada permanente de que va a faltar más al trabajo”.

Stephanie tuvo que soportar presiones o comentarios en varios de sus trabajos. “Te dicen que te busques una nana de tiempo completo, pero muchas veces una nana gana casi como profesional, entonces ¿qué hago yo con 200 lucas? Me dicen que soy buena trabajadora y que por qué no pensé en dedicarme a tener hijos. O me dicen ‘tú eres súper inteligente, ¿cómo te dedicaste a ser mamá?’ Entonces ¿ser profesional es negar la maternidad por el costo de los tiempos?”, se pregunta. Su tercer hijo sufre de alergia crónica y la última vez que estuvo en un jardín infantil terminó en el hospital. Eso acabó con las posibilidades laborales de Stephanie: “Cuando el niño estuvo hospitalizado se acabó el fuero y me dijeron que hasta aquí no más llegábamos. Que lo hacía súper bien pero no sabían cómo iba a seguir mi hijo. Me han dicho que el tema es la maternidad, que tengo que dedicarme a ser mamá, a quedarme en la casa y cuidar a mi hijo, no a trabajar”.

Para Carrera, de Corporación Humanas, esto no sólo revela una mirada machista de las empresas, sino de la responsabilidad sobre la maternidad: “Sólo un 1% de los varones ha tomado la licencia del posnatal que le corresponde de dos semanas. Vemos además que las salas cunas siguen siendo sobre 20 trabajadoras y no para trabajadores y trabajadoras con responsabilidades familiares, por ejemplo”. Apela, además, a una visión estructural sobre la mujer y el rol de cuidadora que se le otorga: “Este es un país bien mentiroso. Por un lado los sectores conservadores están alegando que hoy se vota en la Comisión de Salud el proyecto por la despenalización en tres causales que mandó la Presidenta en el tema aborto, que ha creado una polémica tremenda. Y por otro lado se le exige a las mujeres que sean madres sin ninguna política pública y una política de responsabilidad empresarial para entender que la maternidad tiene un valor”.

Tanto Stephanie como Valery optaron por dedicarse al “freelance” o trabajo independiente. Valery tuvo suerte, entró a Cooperativa.cl (una radio nacional) en la que le respetan días libres para asistir a actividades de su hijo “y hasta tengo seguro de salud y contrato siendo colaboradora. Respetan mucho que sea mamá y jamás he recibido cuestionamientos por eso”. Stephanie, en cambio, lo ve como la mejor opción que pudo encontrar: “A la larga puede ser una trampa, porque saben que no tienes otra opción y trabajas en horarios que no corresponden o los fines de semana”.

Carrera, de Corporación Humanas, dice que muchas veces es la única forma en que las mujeres puedan ser madres y trabajadoras a la vez. “Ya en Chile esta lógica de que el sueldo de la mujer era el segundo sueldo, hace mucho rato que se terminó. Primero porque tenemos un tercio de mujeres jefas de hogar solas con sus hijos. Y por otro lado sabemos que en una familia donde hay un hombre y una mujer, para que se pueda sostener requiere que ambos tengan ingresos. En este país la política de cuidado siempre ha quedado en manos de las mujeres, por este estereotipo de la mujer a cargo del cuidado de los otros. Entonces si bien se nos exige que salgamos a trabajar, por un tema del crecimiento económico del país, todo el resto del soporte para que los ciudadanos y las ciudadanas trabajemos, sigue estando pensado sólo para los hombres”.