Doctora Cordero 01

“Cuando ejercí como médico hice un raspaje”, es parte de las revelación en el manifiesto de la doctora María Luisa Cordero en Reportajes de La Tercera.

La siquiatra admite que está “a favor de que se legalicen algunas causales del aborto, aunque la palabra en sí no me gusta. Me tocó recibir a mujeres que llegaban con pedazos de palos, palillos o raíces de perejil por un aborto en curso. Recuerdo a una mujer que se hizo un aborto en la fuente de soda en que trabajaba. Me preguntó qué iba a ser de ella ahora. Sólo le conteste que la iba a raspar. Ella se asustó y pensó que la iba a demandar, pero le dije que no y que dijera la siguiente mentira: perdí mi guagüita porque levanté una java de cerveza en la fuente de soda. También le pedí que no se atreviera a decir que se hizo un aborto provocado, porque me iba a meter en un forro. Lo hicimos y se fue. Me marcó tanto, que hice un cuento sobre esa historia”.

Cuenta que eligió su especialidad, porque en el fondo es una persona muy culposa.

“Me veo muy segura y con un discurso demoledor, pero tengo unas culpas terribles. Siempre he vivido con miedo de meter las patas. Me da miedo matar una persona, por ejemplo, o que mi acto pueda matar a alguien. Por eso me pregunté dónde podía ejercer sin matar a nadie, y elegí la psiquiatría. Ahí se suicidan por su cuenta, pero yo no los voy a matar. Suena pavoroso, pero es mejor ser así”.

Sobre sus colores políticos, confiesa que de joven estuvo metida en el tema. “Formé parte de la DC en la Universidad Católica que, en mis años, era como ser del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Tuve una revista que repartía en mi escuela y que tenía cierto contenido erótico e irónico. Tanto incomodaba, que una vez Jaime Guzmán me paró y me dijo que yo era una señorita, por ende, no podía estar vendiendo ese pasquín. Le contesté que en cuestión de gustos no había nada escrito y que yo, a diferencia de él, amaba al Cristo que andaba caminando por la calle y que fue amigo de prostitutas y publicanos. El, con toda su vanidad andante, se dio media vuelta y se fue”.

Dice que cerró su consulta “después de las cámaras ocultas de En la mira en agosto de 2003. Hoy atiendo en mi casa y me va bastante bien”.

Costumbres femeninas

Relata que teje, porque cuando no lo hace se empieza a comer los dedos. “No voy a negarlo: a mí me gusta el show y soy media exhibicionista -por eso me gusta la tele-, pero también necesito mis espacios de relajo que encuentro cuando tejo. Aunque también hay una cosa revolucionaria en esto: no solamente abrimos las patas, tenemos amigos con ventajas, vamos a baby showers, after office y tomamos como carretoneras; también sabemos tejer. Ese discurso que tengo tiene una cosa pasiva-agresiva: es un testimonio de que lo femenino no es lo que se está usando ahora. Tejer te hace ser más señorita y no tiene nada contraproducente. Nadie pierde con aprender a tejer”.