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Este martes, en Cadena Nacional, la Presidenta Michelle Bachelet, anunció tras seis meses de misterio, cuál será la forma en la que el país avanzará hacia una Nueva Constitución de la República.

Finalmente la propuesta del Gobierno, contempla una salida institucional para enfrentar el proceso constituyente. La fórmula anunciada por la Presidenta propone una reforma a la Constitución actual para que sea el Congreso Nacional el que defina entre los cuatro mecanismos planteados por La Moneda para dar vida a la nueva Carta Fundamental. Dejando atrás así, las especulaciones sobre una vía fuera de ésta para enfrentar el proceso.

Además de las ya anunciadas campañas de educación cívica y la conformación de cabildos para la participación ciudadana en el proceso, Bachelet anunció que el proyecto, que será enviado al Congreso en segundo semestre de 2017, contemplará cuatro alternativas: La primera es formar una Comisión Bicameral de Senadores y Diputados; la segunda, formar una Convención Constituyente mixta de parlamentarios y ciudadanos; la tercera es la convocatoria a una Asamblea Constituyente. También propondremos una cuarta alternativa, en la que el Congreso pueda convocar a un plebiscito, para que sea la ciudadanía la que decida entre las anteriores alternativas.

Las claves del proceso

Los principales pasos de este proceso, según informó la Mandataria, son en primer lugar, una etapa de educación cívica constitucional que durará hasta marzo de 2016, para que todos tengan la información necesaria parta involucrarse activamente en el proceso. Concluida esa etapa, se dará inicio a un proceso “ordenado” de diálogos ciudadanos donde todos puedan participar, contemplando comunas, provincias y regiones, para terminar con una síntesis a nivel nacional. El resultado de dicho proceso configurará “Las Bases Ciudadanas para una Nueva Constitución”, que le serán entregadas a Bachelet en octubre de 2016.

La Presidenta, anunció que para garantizar que dicho proceso sea libre, transparente, sin distorsiones ni presiones de ningún tipo, se conformará un Consejo Ciudadano de observadores. Este “será un grupo de ciudadanos y ciudadanas de reconocido prestigio que permita dar fe de la calidad del proceso”, señaló.

Luego, a partir de las Bases Ciudadanas se elaborará un proyecto de Nueva Constitución, “que recoja lo mejor de la tradición constitucional chilena y que esté acorde con las obligaciones jurídicas que Chile ha contraído con el mundo”, para que ya a inicios del segundo semestre de 2017 el proyecto sea presentado ante el Congreso Nacional.

Según la Mandataria, “no basta con tener un proceso participativo, ni un proyecto para que la nueva Constitución sea realidad, pues la actual no contempla mecanismos para elaborar una nueva Carta Fundamental”, por eso argumentó ” necesitamos darle un cauce institucional dentro de nuestra actual legislación para que sea viable”.

En esa línea, Bachelet explicó que a fines de 2016 enviará al Congreso un proyecto de reforma de la actual Constitución para el Congreso “establezca los procedimientos que hagan posible dictar una nueva Carta Fundamental”. “En esta reforma propondremos al actual Congreso que habilite al próximo para que sea él quien decida de entre cuatro alternativas el mecanismo de discusión del proyecto enviado por el Gobierno”, detalló.

Los quórums y la importancia del nuevo Congreso

La Presidenta también detalló los quórums que se requerirán tanto para la reforma constitucional que habilite al próximo Congreso, como para la elección del mecanismo y destacó, que “la decisión del mecanismo recaerá en el nuevo Parlamento elegido en el 2017, con el nuevo sistema electoral que aprobamos este año, con una nueva ley de partidos y una ley de financiamiento electoral. Es decir, dotado de mayor legitimidad, representatividad y transparencia”.

Para la reforma a la Carta Fundamental actual la Presidenta anunció que tendrán que ser los 2/3 de los miembros en ejercicio del Congreso, esto es 80 diputados y 25 senadores, quienes aprueben habilitar a su nueva conformación para elegir el mecanismo.

Mientras que para la elección entre las cuatro opciones se requerirá un quórum de 3/5, es decir, 72 diputados y 28 senadores. Luego de esto será la ciudadanía la que mediante un plebiscito vinculante ratifique o rechace el proyecto de Nueva Constitución.

Con esto las próximas elecciones parlamentarias cobrarán especial relevancia ya que será la próxima conformación de ambas Cámaras las que diriman entre las cuatro alternativas. En ese sentido, será ese Congreso el que tendrá que elegir entre una opción que le de más poder a la ciudadanía en el proceso u otra que le de más poder a la propia instancia, que podría decirse, hoy carece de la confianza de la ciudadanía.

Recordemos que la propuesta de Gobierno es contraria en ese sentido a grupos del ala más a la izquierda del oficialismo, quienes han propuesto la Asamblea Constituyente, como el único mecanismo que legitimaría una nueva Carta Fundamental ante la ciudadanía, sobretodo en medio de la crisis que ha azotado a la clase política por los casos Penta y SQM. Grupos que además están en completa oposición a una reforma a la Constitución.

Con todo, Bachelet enfatizó en que el proceso será enfrentado con “sentido de Estado y carácter republicano con espacios reales de participación y diálogo entre todos los ciudadanos y ciudadanas, y dentro de los canales de nuestra institucionalidad”.

La Mandataria destacó además en su intervención que la Constiutución actual “tuvo su origen en dictadura, no responde a las necesidades de nuestra época ni favorece a la democracia. Ella fue impuesta por unos pocos sobre la mayoría. Por eso nació sin legitimidad y no ha podido ser aceptada como propia por la ciudadanía”.

“Es cierto que desde el retorno de la democracia le hemos introducido cambios importantes, que han atenuado su carácter autoritario, pero aún tiene mecanismos que obstaculizan el pleno ejercicio de la democracia y que no pueden ser eliminados con nuevos intentos parciales”, agregó.

La mandataria finalizó su intervención llamando a toda la ciudadanía a participar de este proceso. “Estamos convocándolos a todos ustedes a un ejercicio natural de la vida democrática y, por lo mismo, sabremos llevarla adelante sin alterar nuestra normalidad institucional, ni las vidas cotidianas de los chilenos y las chilenas (…) estamos todos convocados y haremos todo lo necesario para que nadie se sienta excluido. Por el contrario, daremos garantías para que todas las voces de Chile puedan expresarse y sean parte de un cambio que es necesario para consolidar un país más libre, más justo y que encamina a todos hacia un destino mejor”, remató.