sergio jadue

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Esta Navidad ha traído a la patria el mejor regalo de los últimos años: el desmoronamiento, la caída feroz, el hundimiento de los dirigentes más corruptos que haya tenido el fútbol chileno en toda su historia, lo que no es poco decir ya que vaya que hemos sido pródigos en petates, chapuceros y badulaques en Pelotilandia. Antes y después de las sociedades anónimas, para que nadie se pase de listo. De hecho, la misma raza de fuleros que antes robaban en los clubes sin poner un peso, tras el cambio de sistema (un poquito más controlado) decidió trasladarse hacia un mundo donde la fiscalización era todavía menor: las instituciones “sin fines de lucro”, como la Conmebol o la ANFP.

Hasta que se metieron el FBI y la Fiscalía de Nueva York. Porque da la casualidad que ha sido en esta ciudad donde se ha jugado el capítulo más importante de tan linda historia. Fraude electrónico, obstrucción de la justicia, crimen organizado, lavado de dinero, sobornos, coimas y conspiración son ya parte del currículum de Sergio Jadue, el otrora orgulloso presidente de la ANFP. Un embustero compulsivo con serios problemas de codicia, con escasísima formación profesional y ética y quien, desde luego, fue utilizado como títere por peces bastante más gordos, que ahora dicen sentirse “impactados, sorprendidos y engañados por sus actos criminales”. Sí, claro.

¿Se les olvidó que cuando Jadue llegó a su cargo de inmediato surgieron las aprensiones debido a las querellas por violencia intrafamiliar que tenía en la mochila, lo que incluso generó críticas de la ministra del Sernam de la época? ¿O su oscura historia previa como brazo derecho de Tomás Serrano Parot, dueño de La Calera y hoy condenado a 15 años de prisión tras ser encontrado culpable de una de las mayores estafas bursátiles de nuestra historia: 20 mil millones de pesos robados a los clientes de su corredora?

No pues. No había sorpresa posible. Ni menos desengaño. Basta recordar que cuando Jadue fue reelegido por aclamación para su segundo período hace pocos meses (con solo un voto en contra) ya se habían publicado en los diarios varias de las cosas que hoy lo obligaron a dejar su cargo. Y todos los que hoy aparecen rasgando vestiduras –partiendo por los representantes de la U, Colo Colo y la UC- prefirieron mirar para el lado. Y aplaudir.

LOS RESPONSABLES DIRECTOS

Sigamos haciendo historia. Si uno revisa la prensa, la televisión y la radio de esos días, enero del 2011, se encontrará con que los ideólogos de su arribo (Jorge Segovia, José Yuraseck, Federico Valdés, Guillermo Mackenna, Gabriel Ruiz Tagle, Cristian Varela, Alberto Eguiguren, Jorge Lafrentz, Patrick Kiblinsky, Luis Felipe Gacitúa, Jaime Estévez, Miguel Nasur y Antonio Bloise, entre otros) seguían firmes en su empeño de darle “un nuevo rumbo al fútbol chileno”. No solo trataron de acallar las voces críticas -llamando a los medios para exigir despidos, como me consta- sino que aventuraron juicios temerarios. Como muestra este mail, obra de Jorge Segovia, quien hace rato escapó de Chile tras comprobársele sobornos para conseguir la acreditación de su universidad (SEK) en el sistema educacional chileno: “Sergio Jadue va a ser un gran presidente. ¿Tendrá ahora alguien la humildad suficiente para reconocer la forma injusta en las que se nos trató al llegar a la ANFP?”.

Dios mío. Llega a ser gracioso. Y patético a la vez. Es obvio que son ellos los que hoy tienen que pedir perdón por el enorme error cometido pero, obviamente, en su feroz arrogancia ninguno lo ha hecho.

Eso para partir, porque también tendrán que demostrar ante la justicia que no tuvieron participación en los delitos ni conocimiento de ellos. Muy difícil en el caso de Estévez y Eguiguren, nominados por sus pares para investigar a Jadue y quienes, tras “investigarlo”, construyeron la más hilarante declaración de los últimos años. “No encontramos nada irregular”. A la semana estaba preso en Miami.

Para qué decir Cristián Varela, quien además de sus brutales cruces de interés al ser miembro del directorio de la ANFP y a la vez de Chile Films, juró no haberse dado cuenta de nada raro pese a que era ¡el vicepresidente de la institución! y uno de los tres integrantes del Comité de Finanzas de la Conmebol, el epicentro de todos y cada uno de los crímenes hoy certificados por la justicia norteamericana. Delirante.

Era un sátrapa, Jadue. Un mendaz permanente. Juró por sus hijos que era inocente y a los dos días se entregó, ok, pero es evidente que no actuó solo. Es completamente imposible entre otras cosas porque su cargo lo obligaba al menos a contar al resto del directorio qué estaba negociando, con quién y por cuánto. Necesitó firmas, apoyo. Eso es lo que hoy hay que investigar y lo que ha generado una verdadera procesión en los últimos días a las oficinas de la ANFP, durante la noche y los fines de semana, para hacer desaparecer computadores y documentos; vieja práctica mafiosa.

LOS SOCIOS

Desde luego, para que alguien sea sobornado otro tiene que ofrecerle plata. Sabemos quienes eran los sobornadores extranjeros. ¿Pero los locales? ¿Los hubo en los contratos con auspiciadores, en la venta de derechos? Imposible descartarlo. ¿Y qué pasó todos estos años en Juan Pinto Durán y en Quilín? ¿Funcionarios de confianza, proveedores, jefes de seguridad, arquitectos y abogados no sabían nada? ¿No sacaron tajada alguna? Por ahí debiera partir la búsqueda de nuevos implicados.
¿Y el poder político? Calladito, obviamente, pese a que el actual gobierno le entregó un enorme apoyo en imagen y dinero a Jadue y a su gente. Y pese a que el gobierno anterior fue quien lo puso en su cargo con la participación directa en el proceso eleccionario de Gabriel Ruiz Tagle y del ex presidente Sebastián Piñera, quien en ese entonces tenía manifiesto interés personal en que se cumpliera la intención de su club, Colo Colo: sacar a Bielsa y a Mayne Nicholls del medio. Nada ilegal, pero impresentable desde el momento que fue negado con denuedo en esos días… aunque todos sabían que era cierto.

Como dijo Bielsa al partir, no los vamos a olvidar. No los hemos olvidado. Ni sus roles, ni sus nombres, ni sus cargos.

*Periodista y comentarista deportivo