Dirigente sindical, Carmen Miranda: “La reforma laboral atenta contra los trabajadores”

Sindicatos del sector privado levantaron la voz para rechazar la totalidad de la reforma laboral porque sostienen que, cuando se analizan sus detalles técnicos, hay aspectos que incluso podrían perjudicar las actuales condiciones de los trabajadores y se dejaron reivindicaciones fuera, que a su juicio, son claves. Carmen Miranda, vocera de la agrupación, en entrevista con The Clinic Online, explica las principales críticas y no descarta movilizaciones para intentar frenar lo que consideran un error histórico.

Carmen Miranda

En un mes decisivo para la Reforma Laboral, la semana pasada la agrupación “Trabajadores por una Mejor Reforma Laboral”, que reúne a más de cien sindicatos del sector privado, rechazó la totalidad del proyecto porque consideran atenta contra los trabajadores y no cumple con los requisitos básicos para emparejar la cancha. Por eso, no descartan movilizaciones para intentar frenar su aprobación tal como está e incorporar dos aspectos que para ellos son fundamentales: la negociación ramal y la eliminación de las necesidades de la empresa para justificar despidos.

“Sabemos que no existe piso político, pero a los trabajadores nunca nos han regalado nada, ni las autoridades ni los empresarios, históricamente todo lo hemos conseguido luchando”, dice segura, Carmen Miranda, vocera de la agrupación. Como ejemplo, recuerda el hito del 1 de mayo, cuando los trabajadores de Chicago, en medio de una cruenta represión que dejó varios muertos, lograron que la jornada laboral se limitara a las 8 horas diarias, extensión horaria que, advierte, corre peligro con la reforma.

Carmen es dirigente del sindicato de Entel hace más de cinco años, fue su presidenta durante el 2014. Hoy es la vocera de la agrupación que integra la Unión Portuaria, Aguas Andinas, la Federación Minera, Entel PCS, sindicatos del retail, supermercadistas, de la televisión, comercio y subcontratistas, entre varios otros. Todos pertenecen al sector privado que, sostienen, son los grandes excluidos de la discusión, precisamente el sector donde se aplicará la reforma.

Para explicar la postura de la agrupación, esta dibujante técnica, que lleva casi 15 años trabajando en Entel y hoy se desempeña en su área de control de presupuesto, afirma que la reforma en sus aspectos generales, se ha vendido a la opinión pública como un avance para los sindicatos y los trabajadores, pero dice que en realidad, cuando se entra a analizar sus detalles, tiene muchos aspectos perjudiciales, que incluso podrían empeorar las actuales condiciones laborales. Junto con asesores, abogados, dirigentes y la Fundación Sol han “deshuesado el proyecto de ley”. También se han reunido con la Ministra del Trabajo, Ximena Rincón, y han expuesto ante la Comisión del Trabajo del Senado. Intentaron dialogar con la CUT, pero su presidenta, Bárbara Figueroa, no los ha recibido.

Carmen Miranda es una mujer intensa cuando habla, hace poco fue a El Informante de TVN ha plantear sus reparos. Entre las pocas cosas que destaca de la reforma es que, finalmente, el tema de equilibrar las relaciones laborales y emparejar la cancha, junto al rol de la mujer trabajadora, se instaló en el debate y en la opinión pública. Aunque critica el poco tiempo que dedica la televisión chilena y los medios masivos a explicar un tema “tan trascendental como éste para nuestra sociedad y prefieren pasar notas sobre el chaleco reflectante o donde estacionar en la playa”, critica.

Desde los 14 años, Carmen está ligada al trabajo social, en su adolescencia trabajaba en las colonias salesianas y aldeas de verano. En plena dictadura dictó relatorías sobre derechos humanos, ya en democracia trabajó en Correos de Chile, donde fue dirigente de la mujer. Esta madre de tres hijas, es una mujer orgullosa de ser dirigente sindical, asegura que su labor le entrega una gran satisfacción porque logra generar cambios que mejoran la vida de sus compañeros.

Y antes de entrar a detallar los reparos que tiene la agrupación con la reforma, Carmen sostiene que los problemas estructurales son más profundos que la legislación. Explica que están ligados al legado de la dictadura y al modelo neoliberal que prioriza al individuo por sobre lo colectivo y coapta la libertad de los trabajadores. “Tenemos inserto que somos personas individuales, por ejemplo, hay capitalización individual, contrato individual, todo individual, pero eso no es real. Somos seres humanos que viven en comunidad para sobrevivir. El Padre Hurtado fue claro, si un trabajador quiere mejoras no le queda otra que unirse a su compañero. Pero eso acá no sucede, incluso se demoniza a los sindicatos”, sostiene esta creyente en la doctrina social de la Iglesia.

Como anécdota, Carmen relata que hace un par de años fue a hacer una relatoría a la Universidad de Los Andes, en la clase, consultaron para qué servían los sindicatos y uno de los alumnos respondió que para tomarse las empresas. “No estamos aquí para tomarnos a las empresas, cuando somos dirigentes no es para ir a ponerle el pie encima al señor Matte, -más bien él nos ha puesto el pie encima-, es para construir país y que para las empresas les vaya bien, pero también a los trabajadores”

Luego apunta a otro problema que considera central, la escasa conciencia de clase y la verticalidad de las relaciones de poder entre trabajador y empleador. “Es necesario reconocer la posición de los trabajadores, nosotros no somos ni del grupo D ni E, ni del cuarto o quinto quintil. Nosotros somos clase trabajadora y mientras no se tenga claridad sobre eso, no podemos generar cambios”.

“Las actuales relaciones laborales no son armónicas, el trabajador está sujeto a que otro ser humano tenga poder sobre él, -mas allá del acuerdo remuneracional-, cuando tienes un problema en tu casa, tienes que pedir permiso para salir. No se puede evitar reconocer la relación de poder tan vertical que existe, es muy desigual. Se intenta engañar con que somos colaboradores y no trabajadores, con las estrategias como happy company, ya no le dices jefe, sino líder, lo tratas de tú y no de usted, con eso se trata de diluir la relación de poder. Queremos despertar esa conciencia de clase”, reflexiona en la terraza de un café a pasos de La Moneda.

Las malas condiciones y las criticas a la reforma
“Si tenemos un 30 % de trabajadores que tienen que endeudarse para comer, creo que aquí falta unión de los trabajadores, no hay otra forma. Se equivocan quienes piensan que el futuro está asegurado, acá hay una gran bomba de tiempo. Pueden pasar años, pero en algún momento los trabajadores despertamos. Nuestra generación, que luchó por llegar a la democracia, pensó que la pega estaba hecha, pero no, quedan cosas como el plan laboral de José Piñera”, acusa Miranda.

¿Cuáles son los reparos a la reforma y por qué consideran que no los favorece?
-Son varios. Primero, en la empresa privada hay muy poca gente sindicalizada. Cuando se habla de titularidad sindical como el gran avance de la reforma, se vende que donde haya sindicato no habrá grupos negociadores, pero en el detalle del proyecto dice “donde haya sindicato en condición de negociar colectivamente, no habrá grupo negociador”. Sin embargo, tenemos a la mitad de los sindicatos sin poder negociar colectivamente porque no tienen el quórum. Además, con la reforma se están subiendo los quórum para negociar. El miedo que tenemos es que las empresas intenten dividir a los sindicatos para que no consigan los quórum y poder generar estos grupos negociadores. La reforma no garantiza que no existan estos grupos. Venden algo que no es real.

También mencionaste la jornada de trabajo.
-Sí, luego está la jornada de trabajo. Con la reforma se está entregando la jornada ordinaria de 8 horas, ya no se considera la jornada pasiva que es cuando uno se prepara para trabajar. También está el tema de las horas extras. No corresponde que los sindicatos las negociemos, la jornada es de 8 horas y las horas extras están en el contrato y se deben pagar, no podemos pactarlas, porque se está flexibilizando la jornada. Además es sólo una vez que se negocia, luego no se vuelve a conversar.

¿Cuál es la posición de la agrupación frente a la huelga?
-Tenemos una solo postura, la huelga no debe estar suscrita a una ley. La huelga es un derecho fundamental en todo el mundo, menos aquí. Cuando hay libertad para hacer huelga efectiva, hay mayor disposición para llegar a acuerdos, en los países que hay mayor libertad sindical, tienes mejores economías.

¿Cómo ven el tema del reemplazo interno y las adecuaciones necesarias de la empresa que se introdujo en el Senado?
-La huelga no tiene reemplazo, ahí no hay discusión. Sobre las empresas estratégicas, creemos en los servicios de emergencia o esenciales. Los servicios mínimos son aquellos que defienden los intereses de la empresa en términos de infraestructura o continuidad. Además, el proyecto estipula que las empresas pueden convertirse en estratégicas dando una razón, por ejemplo, las empresas de telecomunicaciones podrían declararse estratégicas y nos quedaríamos sin derecho a huelga. Hoy las empresas ya están modificando con anexos los contratos, donde antes decía una dirección específica, hoy dice Santiago, y donde antes decía analistas de contabilidad, hoy dice analista. Eso lo hacen para la adaptabilidad y para la huelga. Nosotros, los trabajadores, recién nos estamos reuniendo, la Sofofa hace tiempo.

¿Qué piensan sobre la extensión de beneficios?
-La extensión de beneficios no se puede aplicar porque eso va en contra del fortalecimiento de los sindicatos. Pero tampoco está claro con qué sindicato lo va a negociar donde hay más de uno. Tenemos ley de multirut, en las empresas hay varios sindicatos, qué pasa en ese caso, quién decide cómo se extiende, el proyecto no lo define. En el caso que se apruebe la extensión universal, seguimos con el mismo plan laboral de Piñera.

¿Cuáles son los aspectos fundamentales para ustedes que quedaron fuera?
-Como trabajadores de empresas privadas, creemos en la negociación ramal y en eliminar el despido por la necesidad de empresa porque con eso reducen costos y controla la emocionalidad de los trabajadores. Si el gobierno quería emparejar la cancha, bastaba con modificar ese artículo, que es de un abuso mayúsculo. La denuncias por despidos injustificados son muchísimas, se dice que es por restructuración, pero a las dos semanas te reemplazan con trabajadores externos para bajar los costos. Así se promueve el proceso de externalización y subcontrato, que es una precarización del trabajo. Con la negociación ramal mejoramos la productividad y podemos fijar pisos mínimos salariales, no es posible que los profesionales cada vez empiecen ganando menos.

¿Qué tipo de medidas piensan tomar para incidir en la discusión?
-Ya estamos trabajando y tomando acciones, no queremos anunciarlas todavía, pero en nuestro caso la movilización no es sólo salir las calles, vamos a usar todos los medios que tenemos para llegar a los trabajadores de la empresa privada. La Unión Portuaria no descarta parar los puertos, nosotros tampoco. De aquí para adelante el movimiento sindical no se vuelve a dormir.

“Estamos tan decepcionados del PC como del Gobierno”

“Teníamos expectativas en este gobierno y en las reformas, pero progresivamente se desinfló, con los casos de corrupción, están más preocupados de SQM, Caval y hasta el fútbol. No le han dado el valor a este pilar fundamental que es el tema laboral. Hay decepción con respecto a lo que se comprometió. Creo que muchos dudarían en volver a apoyar a Bachelet. Ella pude tener buenas intenciones, pero después de lo de Caval, ya no hay confianza”, sostiene Carmen sobre la marcha del gobierno y el proceso de reformas.

¿Cuál es la evaluación sobre el rol del Gobierno para impulsar e implementar la reforma laboral?
-Avisamos que es un error histórico, la reforma atenta contra los trabajadores. Esto debió ser un trabajo tripartito, entre el gobierno, los empresarios y los trabajadores. El mayor doble discurso es del ministerio del Trabajo, sobre todo durante la gestión de la ministra Blanco. Javiera Blanco se equivocó en no escuchar a los trabajadores de verdad. Solo dialogaron con la CUT, donde casi no hay trabajadores de empresas privadas, la CUT la integra el sector público y los docentes, a los que no se les aplica la reforma porque se rigen por el estatuto administrativo y docente. Nelly Díaz sabe que esto no nos favorece, lo hemos conversado. En el caso de la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, que no nos recibió, ni siquiera sabe lo que es negociar colectivamente, por eso creo que este proyecto salió así. Cuando llegó Ximena Rincón, ya estaba todo armado, ella aunque no recogió nada de lo que planteamos, por lo menos nos recibió.

¿Cuáles son sus criticas al rol de la CUT, por qué se separaron de ellos?
-Como pilar fundamental creemos que los trabajadores no tenemos que estar separados, el movimiento sindical no se puede dividir por doctrinas o pensamientos. Pero decidimos seguir adelante sin la CUT porque no están representando los intereses de los trabajadores en esta reforma laboral. La gente de la CUT informa que es un gran proyecto, que la titularidad sindical es un tremendo avance, pero ese avance no es real. Cuando entramos a los detalles, constatamos que hay escaso manejo de los puntos técnicos del proyecto. En definitiva, los actuales dirigentes de la CUT decidieron apoyar al gobierno y no a los trabajadores.

¿Cómo ven la tramitación de la reforma y las modificaciones del Senado con respecto a la Cámara?
El Senado está haciendo modificaciones,- a excepción de la comisión del trabajo-, que no va en beneficio de los trabajadores, sino de quienes financian sus campañas. No compartimos que parlamentarios que han recibido financiamiento irregular de las empresas, legislen en los temas de trabajo porque nosotros no tenemos la plata para pagar su campañas. Somos los trabajadores los que les colgamos los carteles y los acompañamos en el puerta a puerta y con el 1 % de los votos no salen electos. Además, ellos fueron dirigentes, salieron a las calles cuando estábamos en dictadura, hablaron de huelga pacífica, como si fuéramos criminales. De todas formas queremos destacar el interés de las senadoras Múñoz, Goic y del diputado, Gabriel Boric, que nos ha ayudado mucho.

¿Cómo ves el rol que ha jugado la Democracia Cristiana en la reforma laboral?
-Me da pena que quede esa imagen de la DC que se opone a los avances, cuando es solo un sector de los senadores. Quiero ser solidaria con los dichos del vicepresidente de la CUT, Nolberto Díaz, lamentablemente la DC está siendo mostrada por algunos personeros del partido, que no representan los valores de la DC, respecto a los temas de trabajo. Los Walker, los Pizarros, los Zaldívar no representan a las bases ni al frente trabajadores de la DC. Carolina Goic ha hecho un gran trabajo, está luchando contra tremendos monstruos de la política, ella tiene una postura muy distinta. La carta de ex dirigentes tampoco representa a gran parte de la DC.

¿Y en el caso del PC?
Nosotros veíamos la lucha comunista por los trabajadores, no entendemos en qué que situación está el PC con respecto a los trabajadores. Ellos expresaban nuestros dolores y frustraciones desde las calles, pero ahora han sido los principales defensores de esta reforma. El PC nos ha decepcionado tanto como el gobierno.

Por último, ¿cómo ven el rol del empresariado?
Los empresarios tienen que comprender que debemos ir hacia la horizontalidad en la relación de poder y que tienen que redistribuir los beneficios, que hay que terminar con los abusos y que no pueden seguir coaptando las libertades de los trabajadores. Ahora hemos visto los casos de colusión, que son contra nosotros, los trabajadores. Nos están robando, es como si me metieran la mano al bolsillo. Las empresas te pagan por un trabajo y después te lo quitan vendiéndonos más caros. Cada día vemos más colusión, es una vergüenza y es doloroso. Matte dice que no sabía y le pide disculpas a los consumidores, no es a los consumidores, es a los trabajadores, a sus compatriotas, o sea, no somos consumidores, somos seres humanos.

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