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Leopoldo Osorio tiene 86 años, fue detenido al día siguiente del golpe y estuvo siete años exiliado en Londres. Su dramático caso pudiera ser similar al de muchas de las víctimas de la dictadura, pero tiene algo de particular… inspiró la historia de la primera película chilena en ganar un Oscar.

Así es, tal como muchos lectores intuyen, Leopoldo es el abuelo al que el realizador Gabriel Osorio hizo mención cuando la noche del domingo sostuvo un Oscar en su mano por el trabajo del corto animado “Historia de un oso””.

“Me emocioné mucho. Mi mujer murió hace poco y todas esas emociones me vinieron juntas”, dice Osorio a La Segunda, medio al que contó que fue su propio nieto quien le dio la noticia del Oscar.

Con humor, con aquel humor que otorga el paso del tiempo que logra cicatrizar las heridas que deja la vida, asegura que de la animación tiene el apellido… Oso-rio.

En el vespertino además cuenta cómo fue su propia experiencia, aquella en la que se inspiró su nieto para construir el relato del oso encerrado en un circo.

“Fui apresado el 12 de septiembre de 1973. Entraron a mi casa y comenzaron a golpearme la espalda. Finalmente, un golpe en el estómago me hizo caer y me dejó inconsciente. Mi circo fue la Cárcel Pública de Santiago”.

Según confiesa, en todo caso, en ese lugar “tuve suerte y me encontré con gente bastante humana”.

Leopoldo Osorio, que espera festejar con su nieto Gabriel acá en Chile, relata que “tenía un proceso militar en mi contra del que ahora me río. pero en ese tiempo fue bastante jodido. Esté bien, yo tenía mis convicciones políticas, pero no había matado a nadie”.

Refiere que su exilio fue de siete años, y que recién logró ver el corto completo esta mañana.

Asegura que su nieto nunca le preguntó nada de ese episodio de su vida, que armó la historia leyendo diarios y revista e investigando. “No te preocupes abuelo, yo sé exactamente lo que pasó en ese tiempo”, fue lo que alguna vez le dijo Gabriel.

Ayer por la noche, cuando la algarabía se apoderaba de los chilenos por el reconocimiento de la Academia, el realizador chileno recordó de esta manera a su abuelo:

“Quiero dedicarlo a mi abuelo, quien inspiró esta historia, y a todos los que sufrieron en el exilio como él”.