Jacqueline van Rysselberghe 2 a1

Cuatro emblemáticos parlamentarios de la UDI, el pastor Soto y el alcalde de Talca, Juan Castro (también de derecha), son las seis personas más homofóbicas y transfóbicas del país, de acuerdo al Informe Anual de Derechos Humanos de la Diversidad Sexual en Chile del Movilh,correspondiente al año 2015.

Los congresistas del gremialismo que figuran en el primer lugar de la lista son los senadores Jacqueline van Rysselberghe e Iván Moreira, más los diputados Ignacio Urrutia y José Antonio Kast.

En un segundo grupo, siempre en relación con el estudio, aparecen 13 parlamentarios de la derecha más uno de la DC. Estos son: el senador Juan A. Coloma (UDI), el senador Alejandro García H. (UDI), el senador Manuel José Ossandón (RN), el senador José García (RN), el diputado Ramón Barros (UDI), el diputado Iván Norambuena (UDI), el diputado Jorge Ulloa (UDI), el diputado Jorge Rathgeb (RN), el diputado Nicolás Monckeberg (RN), el diputado Bernardo Berger (RN), el diputado Leopoldo Pérez (RN), el diputado Alejandro Santana (RN), el diputado Gonzalo Fuenzalida (RN), y el también diputado Jorge Sabag (DC).

Un tercer grupo de chilenos considerados homofóbicos lo integran: la rectora del colegio Pumahue, Carolina Bergamasco Valle; el Arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati; el Cardenal Jorge Medina; el Juez Ponciano Sallés y los miembros de la Confraternidad de Pastores Evangélicos de la Región de Magallanes, Flavio Ugenin Hernández Márquez y Pedro Carvajal Báez.

Con respecto a las instituciones, la percepción sobre la homofobia es coincidente con quienes son apuntados como las personas que discriminan en la materia. Así por ejemplo, la UDI lidera la lista, seguida en un segundo plano de la Comisión de DDHH del Senado (encabezada por Van Rysselberghe), el Colegio Pumahue de Chicureo, y la Municipalidad de Talca. En tercer lugar figura el Opus Dei.

Según se lee en el informe, el Ranking Anual de la Homofobia y Transfobia identifica a las instituciones y personas responsables de los episodios más graves de discriminación a personas LGBT.

Se advierte además que el año pasado los casos y denuncias aumentaron un 8%, hecho que no dice relación con que haya más discriminación, sino que responde a que “la ciudadanía es cada vez más intolerante a la homofobia o la transfobia y las denuncias de personas LGBTI aumentan, en buena parte, por un contexto sociocultural que, con matices, es favorable a la igualdad de derechos para la población LGBTI”.

El informe afirma eso sí que continúa la violencia, pues “quienes persisten en discriminar refuerzan sus mecanismos y acciones contra las personas LGBTI, sin que el Estado analice, ni considere este fenómeno en ninguno de sus discursos, políticas o acciones”.

Revisar el estudio completo acá.