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Algo así como pintarle la cara al rival, se diría en la jerga futbolística, es lo que vaticina el exministro de la Concertación, Francisco Vidal, con motivo de las elecciones municipales que se avecinan. En un texto escrito como columna en El Mercurio, el exvocero se la juega por una goleada del oficialismo.
“Más allá de los resultados en comunas específicas, la lectura política será sobre el resultado agregado. Es decir, qué coalición obtiene más alcaldes, más concejales y más votos en las respectivas elecciones. Por otra parte, el resultado de la elección de concejales donde se mide el peso específico de cada partido a nivel nacional, dado que se presentan muchas listas partidarias, permitirá saber quién es quién en la política chilena, tanto las fuerzas históricas como, asimismo, las fuerzas emergentes”, dice Vidal.
Tras exponer esas ideas, afirma que “la Nueva Mayoría obtendrá el triunfo en esas cuatro variables: más alcaldes y alcaldesas, más votos de dichos cargos, más concejales y concejalas, y más votos en dichos cargos que la derecha”.
Para Vidal, eso “en lenguaje sencillo” es 4-0. “Esto se desprende de la afirmación de la derecha , cuyo “triunfo” no es derrotar en esas cuatro variables a la Nueva Mayoría, sino obtener en esas mismas mejores resultados que en la elección anterior, octubre de 2012, donde alcanzaron un pésimo resultado”, agrega.
Tras jugársela con lo que según dice será el triunfo oficialista el 23 octubre, Vidal apunta más allá y plantea que esa pudiera ser la base para ganar la batalla mayor: la presidencial y las parlamentarias.
“Se podría dar una paradoja muy diferente de la que ocurrió el año 2009, en el primer gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet. Ese año, en las elecciones presidenciales y parlamentarias, la Concertación de entonces obtuvo un resultado menos que regular. No obstante que el Gobierno y la Presidenta tenían una altísima evaluación positiva de la ciudadanía. El próximo año, si las cosas no cambian, podría ser al revés. Que la Nueva Mayoría triunfe en las presidenciales y parlamentarias y, a su vez, el Gobierno tenga una evaluación menos que regular. Cosas de la vida y la política”, cierra.