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En una entrevista con el diario El Mercurio, el ex secretario de Estado dijo que “haciendo un análisis frío en la DC hay una gran disconformidad, una conciencia desdichada de que se ha ido perdiendo identidad y transformándose en un arroz graneado de un relato político que manejan otros a su izquierda”.

El líder democratacristiano cree que la principal ventaja de rechazar una primaria en la Nueva Mayoría sería que “la casi unanimidad de los dirigentes que conozco creen que en ella el ganador puede ser incierto, pero que es seguro que la DC va a ser la gran derrotada y, peor, agravando su pérdida de identidad. En ese marco, la idea de ir con un candidato propio a la primera vuelta creo que ya es imparable”, aseguró.

Al ser consultado por la posibilidad de que la Democracia Cristiana se alinee con el ex mandatario Ricardo Lagos, Arriagada indicó que “es otro escenario, que destruye los anteriores. Estoy describiendo lo que puede ser ‘un efecto dominó: Lagos decide ir, el PPD lo proclama, la DC decide hacer lo mismo y tanto en el PS como en el PR no hay fuerzas para resistir, por lo que se suman”.

“En este caso estamos ante un escenario muy inusual y que consiste en que un grupo de partidos, cada uno en su estilo, deciden abandonar sus ansias de competencia para respaldar lo que consideran una alternativa republicana superior. Difícil… pero no impensable”, añadió.

Otro de los temas que conversó el ex ministro fue la relación de la DC con el Partido Comunista. “Nuestra relación con el PC siempre va a ser difícil, aunque no enteramente posible. Y este no es un asunto de buena o mala voluntad, sino de que somos muy distintos. En materia de democracia estamos en posiciones contrapuestas”, sostuvo Arriagada.

También dio su opinión respecto a las nuevas generaciones en la política. “Tengo muchas dudas y críticas frente a la política que están impulsando los jóvenes. O revisan lo que han hecho o serán otro gran fracaso”, sentenció.

A pesar de eso, Arriagada dijo que “intentando ser justo, al movimiento juvenil hay que reconocerle dos cosas. La primera es que con sus movilizaciones pusieron en el centro de la agenda la reforma de la educación y una mayor preocupación por la desigualdad. Lo segundo, reconocerles el derecho a una renovación del personal político sustituyéndolo por personas más jóvenes, incluso ellos mismos”