De chanta a chanta y medio: El día que Sergio Jadue le cagó el negocio a Rafael Garay

La sabrosa se la contó a La Cuarta el periodista Julio César Rodríguez.

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A propósito de la teleserie del prófugo de la justicia Rafael Garay, una crónica de La Cuarta revela una sabrosa historia en torno al sensei del kudo. Cuenta el diario pop que en algún momento la vida cruzó su destino con el del expresidente de la ANFP, Sergio Jadue, hoy a punto de ser sentenciado en Estados Unidos por el caso de coimas en la Conmebol.

El relato de los hechos fue descrito por el periodista Julio César Rodríguez, quien compartió con Garay en el programa “Síganme Los Buenos (SLB)”, del canal Vive TV.

“Nunca me invitó ni a artes marciales ni a tomar un copete ni a invertir con él. Nunca. Más bien conmigo era cerrado y la única vez que nos juntamos a comer fue por Fernández Vial, porque el 2013, cuando salió campeón de Tercera División, yo quería comprar el club porque había que hacerlo sociedad anónima para estar en segunda. Empecé a ver qué gente podía ir con nosotros en esto -yo con la parte mayor y un par de dirigentes- y uno de los interesados era Rafael Garay, quien fue a comer con nosotros. Él había hecho todo un estudio financiero del club. Dijo que estaba dispuesto a invertir junto a Iván Núñez (periodista, lector de noticias y amigo de Garay)”.

Consultado sobre qué pasó definitivamente con la idea, Rodríguez dice que “se acabó todo porque la ANFP, estamos hablando de la administración de Sergio Jadue, en la peor época del fútbol, puso trabas y pidió pagos que no correspondían; o sea, hacerse cargo de una deuda de arrastre que no correspondía. Eso implicaba pagar más para que entrara a la Segunda División. O sea, todo el “jaduismo-leninismo””.

“¿Podríamos decir que la ANFP de Jadue quiso pasar por el aro al mismísimo Rafael Garay?” le pregunta entonces La Cuarta, ante lo que afirma: “Así es”.

El cáncer

En otros pasajes de la entrevista, Rodríguez recuerda cuando conversó con Garay sobre el supuesto cáncer.

“Yo creí. Yo le pregunté de cuánto le quedaba de vida y me dijo que semanas. También dijo que para tratarse y seguir viviendo tranquilo iba a cerrar su empresa, me habló de hacer cheques y pagarles a todas las personas. Yo le creí y me emocioné en un momento al ver su entereza”.

 

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