cura

En una de esas situaciones que dan para pensar cualquier cosa de los seres humanos, un fallo eclesiástico contravino otro dictado anteriormente por la justicia penal.

La historia, recoge La Tercera, tiene que ver con el caso del cura Francisco Cartes, quien acaba de ser absuelto por un tribunal eclesiástico que revisó su situación… un abuso sexual a un menor.

No se hallaron “indicios de prueba que apunten a la culpabilidad”, justificó el vicario Mario Molina.

Cartes, sacerdote curicano, había sido condenado por la justicia penal en 2012,  a cinco años de presidio, con el beneficio de la libertad vigilada, esto por abuso sexual y exposición a actos de significación sexual contra un menor.

Lo curioso es que la resolución religiosa no tomó en cuenta la confirmación de la Corte Suprema de 2013, y dejó libre de polvo y paja al sacerdote tras dos años y medio.

Aun cuando no influye en el dictamen de la justicia, el hecho podría significar que Cartes, eventualmente, pueda oficiar misas.

“Tenía confianza en lo que iba a pasar, porque en los juicios eclesiásticos se presenta prueba contra prueba y nosotros procuramos presentar todas las pruebas que contradijeron abiertamente la acusación que sobre mí pendía. Sin embargo, la espera fue dolorosa y angustiante”, manifestó el aludido.

A Carter se le acusó, denuncia que motivó la investigación religiosa, de haber abusado en tres oportunidades de un menor en 2010 y cuando éste tenía 12 años. Las vejaciones habrían acontecido en la propia parroquia y en el domicilio del cura.

La Tercera recuerda que, en noviembre de 2012, el Obispado de Talca emitió un comunicado donde manifestó “su plena cercanía al joven que ha sido víctima de este delito, a su familia, y a todos quienes han sufrido a consecuencia de esta dolorosa situación, y pide al Señor la fuerza de su Espíritu para construir entre todos la paz y la fraternidad”.

 

Tras la deliberación religiosa, se justificó que “los jueces (del tribunal eclesiástico) no han alcanzado certeza moral respecto de la veracidad de los hechos denunciados (…) ni pruebas, ni indicios de prueba que apunten a la culpabilidad”.

El abogado de la víctima, Jorge Reyes, tildó de “preocupante” el fallo clerical.

“El cura está en un registro de pedófilos y tiene la prohibición absoluta de poder relacionarse con menores, y eso la Iglesia Católica no puede obviarlo”.“Los jueces entendieron que estos hechos eran constitutivos de delito. Llama la atención cómo la Iglesia puede valorar estos mismos hechos, que la justicia civil califica como delitos, y para la Iglesia son equivalentes a una amonestación”, completó