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El rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, analiza cuáles son las razones que motivan a que el exmandatario Ricardo Lagos quiera volver al poder luego de gobernar por seis años cuando asumió en el año 2000. Pese a que asegura que no es un buen momento para los partidos políticos de la Nueva Mayoría, el abogado afirma que hay algo de enigmático en la perseverancia de su candidatura luego de la dimisión de la senadora del partido socialista Isabel Allende.

En su tradicional columna dominical en el El Mercurio, Peña comenta los sucesos que se desprenden de lo ocurrido en estos últimos días y explica por qué el ex presidente Lagos sigue compitiendo para volver al poder.

“Después del retiro de Isabel Allende este viernes por la noche (¿habrá que subrayar que el significado de que Allende se incline ante Lagos?), José Miguel Insulza, mal que le pese, deberá solo preocuparse de su empleo en La Haya. Así las cosas, el ex Presidente carecerá de rivales genuinos, de rivales de veras”, escribe Peña al inicio de su texto.

“¿Qué lleva a un hombre como Ricardo Lagos -cuyo desempeño le asegura un notable capítulo en la historia contemporánea y cuya edad le aconsejaría disfrutar del atardecer- a competir de nuevo por la Presidencia?”, reflexiona el rector de la UDP y afirma que la principal razón que estimula a Lagos a seguir adelante es: la derrota.

En su escrito, Peña asegura que si los resultados hubieran sido favorables para la Nueva Mayoría en las elecciones municipales efectuadas hace una semana, la eventual candidatura de Lagos capaz no estaría vigente. Sin embargo, esto cambió cuando ciertas alcaldías pasaron a tener nuevos rostros que están vinculados a la derecha, como es el caso de Felipe Alessandri en la comuna de Santiago.

“Es probable que hasta el domingo pasado él haya estado dispuesto, dadas ciertas circunstancias, a ceder el espacio a Isabel Allende, o incluso, apretando los dientes, al silente Alejandro Guillier, y retirarse. Pero la derrota del Gobierno, ejemplificada en la de Carolina Tohá, lo convenció de que él debía persistir”, explica.

“El ex Presidente Ricardo Lagos sabe -no puede confesarlo, pero lo sabe- que en estos años de tropiezos de Bachelet (se) ha deteriorado el proyecto de una centroizquierda que él se esmeró a construir. En América Latina -y Chile no escapa de ese destino- ha llegado a haber dos izquierdas. Una de ellas, ligada a los viejos anhelos anticapitalistas, recelosa de la globalización, nostálgica de comunidad; la otra, acompasada o racionalmente resignada a la modernización capitalista, capaz de ver los aspectos liberadores del consumo y la individualización que desata”, añade Peña sobre el porqué el ex mandatario Lagos tiene sus motivos personales para persistir en la candidatura que le ha traído más dolores de cabeza que momentos gratos en estos últimos meses.

Al profundizar en sus argumentos de qué hay detrás de la candidatura del político que es vinculado -y según Peña, futuro candidato- del PS y del PPD, el autor de “Ideas de Perfil” y habitual columnista del diario de los Edwards explica que no se ha tomado en cuenta los años previos a la Nueva Mayoría.

“Durante los años de la Concertación -esos años que hoy, inexplicablemente, algunos miran con vergüenza- las grandes mayorías atisbaron las grandes alamedas, probaron el fruto prohibido del consumo, hollaron la tierra pecaminosa de los malls, eligieron los colegios subvencionados, hicieron la experiencia de la autonomía, se ejercitaron en la lucha por el status, abrigaron las expectativas de movilidad para sus hijos. No salvaron su alma de las llamas del consumismo y del crédito, pero experimentaron un bienestar material que antes miraban desde lejos. Todo eso lo hicieron gracias a la expansión del consumo, el mismo que la derecha tradicional ve como vulgaridad y la izquierda radical como alienación. Esos años no fueron el Jardín del Edén; pero, defectuosos y todo, nunca las mayorías habían estado mejor. Todo eso fue el fruto del proyecto que lideró el ex Presidente Lagos”, analiza Peña en su texto.

De la misma manera, el abogado y rector de la UDP explica que las motivaciones de Lagos van más allá de alcanzar el despacho presidencial ubicado en La Moneda y de gobernar por cuatro años si es que llega a ser elegido en los comicios que se desarrollarán el próximo año.

“Así, el ex Presidente Lagos ha derrotado, o simplemente ignorado, a los rivales que tenía frente suyo movido por el propósito de salvar no su gobierno, sino su legado. En otras palabras, él ha decidido ser candidato -ya lo es- no para enfrentar a la derecha, sino para hacer frente a esa parte de la izquierda que lo relativiza y que aspira a derogarlo”, afirma.

“Y es que -Lagos lo sabe- esta vez no se trata de salvar el gobierno, sino la historia”, sentencia Peña al final de su columna.