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Cultura

23 de noviembre de 2016

El cahuín amoroso de Roberto Bolaño está al rojo vivo

Después de 10 años de silencio, Carolina López, la viuda de Roberto Bolaño escribió una columna donde desmiente la relación del escritor con Carmen Pérez y explica que las razones para optar por Alfagura fueron profesionales, contradiciendo las afirmaciones de Ignacio Echeverría y el editor de Anagrama, Jorge Herralde. La polémica está que arde.

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roberto bolaño

Carolina López, viuda del escritor Roberto Bolaño y administradora de su legado, rompió el silencio y escribió una columna en el diario El País para desmentir al critico español, Ignacio Echeverría y al editor de Anagrama, Jorge Herralde, quienes la acusaban de intentar censurar la relación de Bolaño con Carmen Pérez de Vega. Además, ambos sostienen que esa fue la razón de fondo para que López decidiera vender los derechos de la obra a Alfaguara, sin embargo, su viuda afirma que se trató de una decisión editorial.

Anagrama fue hasta hace poco la histórica editorial del escritor chileno, pero a fines del año pasado, Carolina López cerró contrato con Alfagura, donde recientemente se publicó la novela inédita El espíritu de la ciencia ficción.

En la columna titulada «La verdad sobre Bolaño», López expone: «Echevarría y Herralde atribuyen que se les haya apartado de la gestión de la obra de Roberto al hecho de que, según ellos, conocían una relación sentimental de este con Carmen Pérez. Lo cual no es cierto en absoluto. Actúan movidos por el despecho, porque, debo decir, que se apartaron ellos mismos» y agrega que la decisión se debió a razones profesionales.

«La reciente publicación de la novela inédita El espíritu de la ciencia-ficción y la cesión de los derechos de la obra de Roberto a Alfaguara y no a Feltrinelli (sucesora de Anagrama) se debe únicamente a razones profesionales. La propuesta que realizó Alfaguara en el marco de las negociaciones en las que intervino mi agente, Andrew Wylie, fue mucho más ventajosa para la obra de Roberto. No solo en lo económico. Alfaguara tiene una mayor presencia en Latinoamérica, donde sus libros cuestan menos, algo fundamental para garantizar el acceso de los lectores a su obra», explica la madre de Lautaro y Alexandra Bolaño.

En cuanto al quiebre con Herralde que data desde 2007, -durante estos años solo se comunicaban mediante abogados y agentes-, dice: «Mi pérdida de confianza en Herralde se inició en 2008, cuando revisé los contratos. Me percaté de que en 2005 Anagrama había formalizado sin mi autorización un pacto por el cual estábamos pagando comisiones mucho más altas de lo habitual. Si las comisiones rondaban de costumbre el 20%, mis hijos y yo pagábamos entre un 35% y 55%. Anagrama prolongó la vigencia de los contratos hasta 2015 y amplió el límite de ejemplares que podía editar hasta la inverosímil cifra de 5.000.000 cuando los topes de los contratos anteriores eran de 20.000 ejemplares. Además, cuando se firmó el referido contrato en 2005, ya había caducado la vigencia de varias obras por haberse superado el límite de edición, todo ello sin abonar el adelanto habitual.

Igualmente dedica un espacio al critico español: «Respecto a Ignacio Echevarría, nuestra relación profesional quedó rota en 2005 porque, igualmente, perdí la confianza en él. En el trabajo de coordinación de la edición del libro El secreto del mal tuve conocimiento de que había difundido por correo electrónico a terceras personas el manuscrito inédito de dicha obra sin pedir mi autorización y antes de haber firmado contrato alguno. Valoré esto como una frivolidad y una falta de responsabilidad. Cuando le pregunté por ello reconoció su error, pidió disculpas y dimitió de su cargo. Miente, pues, cuando afirma que lo despedí».

Por último afirma sobre su decisión: «Mis argumentos son profesionales. Por eso es absurdo que Herralde y Echevarría decidan por despecho quién fue, y desde cuándo, su pareja. Con gran dolor, mis hijos y yo estamos pagando, me temo, las consecuencias de nuestra salida de Anagrama».

«Sobre mi vida privada, la de Roberto y mis hijos nunca he hablado en los medios y no lo voy a hacer ahora. Sólo me limitaré a decir que Roberto y yo mantuvimos un proyecto de vida en común, de pareja y familiar junto a nuestros hijos, durante 23 años, desde que nos conocimos en Girona en 1981 hasta su fallecimiento. Es falso que Roberto compartiera su vida y los últimos seis años antes de su fallecimiento con Carmen Pérez. En todas sus declaraciones públicas, también en la entrevista que concedió pocos días antes de su fallecimiento, sus temas son la literatura y su familia, a los que profesaba un profundo amor y respeto y junto a los que vivió en Blanes hasta el final»l, concluye López sobre las afirmaciones de Echeverría, quien sostiene que la viuda lleva a cabo una operación de borrado de los últimos años del escritor chileno más destacado de los últimos tiempos.

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