La cantante nacional, Mon Laferte (Monserrat Bustamante) admitió que no se ha sentido del todo cómoda en su paso por el Festival de Viña del Mar 2017.

En entrevista con La Tercera, la ex chica Rojo que en este versión del certamen las hace de jurado soltó que “me he sentido súper rara estos días en Viña. Y como he estado tantos años fuera del país y alejada de este mundo tan amarillista, estoy acostumbrada a una exposición centrada en la música. Acá me he sentido incómoda”.

La intérprete de “Amárrame”, añadió que “me dio vergüenza lo del vestido, fue una estupidez. Siento vergüenza con México, que piensen que Chile es así, cuando este país no es así. Es un sector de la gente y no todos los chilenos pensamos de esa manera. Es vergüenza de la poca cultura que está cerca de este festival, cuando es un festival de la canción. Se supone que estamos hablando de cultura, de arte, de música y no hay nada de eso. Me gustaría que retomaran toda esta instancia de alfombras y de tener toda esta prensa especializada… perdón, toda esta prensa, dejémoslo ahí (se ríe), para que hubiera más atención en la música”.

A renglón seguido sostuvo que “lo bueno es que cuando empieza el festival la gente se concentra más en eso, en los shows, y está bien. Pero no sé si estoy tan contenta con todo lo que se genera en torno al Festival, me siento un poco incómoda. No estoy acostumbrada a dar entrevistas que hablen de cosas personales, porque quiero hablar de mi música. Es raro. Me gustaría que en esas alfombras estuvieran músicos que han sido parte del Festival, como Los Jaivas, Manuel García, Alvaro Henríquez. Es lamentable que en el festival musical del año sea más importante un vestido. Es un poco vergonzoso para el mundo”.

Al ser consultada por sus razones para elegir México para despegar su carrera profesional, respondió que “ni siquiera sabía bien. Ya no quería estar trabajando en la tele”.

Recalcó en este punto que “soñaba con tener una carrera como artista y en mi ignorancia pensé que la TV era el camino. Era muy niña. Para mí era “la tele me va a sacar adelante y voy a vivir de la música y ayudar a mi vieja”. Me empezó a ir muy bien económicamente, pero crecí y me di cuenta que no era feliz. Estaba muy estancada, ser músico o compositor no se aprende en un programa. Y ahí me fui a México con una mano adelante y otra detrás. Necesitaba alejarme, estar en un país donde nadie me conozca, donde nadie tenga expectativas de mí. Hasta que en un momento empecé a grabar mis canciones, pero fue terrible, me daba vergüenza”.

Junto con admitir que no se tenía tanta fe o sentía cierta inseguridad por la calidad de sus temas, aseguró que “después de sufrir un cáncer (tiroideo, en 2009) agarré valor de todo ese miedo que tenía de mostrar mis canciones y fue como “ya, ¡despierta!”. Fue como “estuviste en un programa, fuiste famosa, por favor haz alguna cosa en tu vida”. Fui a tocar en metro y en bares. Fue difícil estar en un país en que no conocía mucha gente. Por eso yo le tengo cariño a México, el sistema de salud me atendió como a cualquier mexicano. Me diagnosticaron el cáncer y a la semana me estaban operando”.

“Siempre he tenido seguidores en Chile. No puedo decir que sólo ahora me quieren, aunque han aumentado. Y lo que está pasando afuera es importante, pero uno también quiere ser profeta en su tierra”.