La semana pasada el intendente metropolitano, Claudio Orrego, destapó mediante una imagen en Twitter una realidad que a lo menos resulta escandalosa: en la comuna de Estación Central se levanta un conjunto habitacional con seis torrentes gigantes separadas por escasos metros entre sí. Con el transcurso de los días comenzaron a revelarse detalles del monstruoso proyecto, mientras proliferaban las críticas y lo memes del llamado “gueto vertical”.

Por ejemplo, recoge una infografía de emol, se trata de edificios cuya altura puede alcanzar los 42 pisos; o sea, muy por encima de los 100 metros. El equivalente a una cuadra estandar ubicada de manera vertical.

En cada una de estas verdaderas moles hay unas 500 viviendas, y la cantidad de ascensores para subir o bajar son sólo tres.

Por cada piso hay un total de 24 departamentos y en esas condiciones las esperas para tomar uno de los ascensores puede demorar poco menos de media hora.

En cuanto a los estacionamientos, hay 500, además de 12 lavanderías para atender la población global de estas megatorres.

Otro dato no menor es que a razón de la ubicación de las torres, hay algunas viviendas que escasamente cuentan con luz natural. Ni que decir de los torniquetes en las entradas por los que hay que hacer filas eternas para poder entrar.

Según una publicación de La Segunda, en el periodo comprendido entre agosto de 2016 a febrero de 2017, la dirección de Obras del municipio que dirige el UDI Rodrigo Delgado aprobó 10 permisos por los cuales se embolsó 428 millones. Asimismo, se visaron otras tantas solicitudes (14) entre anteproyectos y modificaciones de anteproyectos.

En total, en siete meses la municipalidad dio luz verde a permisos que implican 4.846 departamentos y 1.270 estacionamientos. Si se consideran los anteproyectos la cifra sube a 10.182 y 3.130, respectivamente.

“Es el peor caso que tenemos en Santiago como de un mundo de Gulliver y en ello la autoridad municipal tiene una altísima responsabilidad”, dice a La Segunda el director de Observatorio de Ciudades de la UC, Roberto Moris