El reportero del Canal del Fútbol (CDF), Romai Ugarte, se confesó con el diario LUN respecto de su infinita devoción y fanatismo por la estética y el cuidado de su cuerpo.

En conversación con Las Últimas Noticias, Ugarte admitió sin pelos en la lengua que “yo me hago las manos, me hago los pies y me depilo ciertas partes del cuerpo porque no me gustan los pelos y si hay que sufrir con la cera, sufro. Pero tengo ese deseo de mejorar”.

Añadió que “me puse bótox, me gustó el resultado, y ahora voy a comenzar un tratamiento antiarrugas y quiero hacerme una lipo”.

Por su parte, el profesional de las comunicaciones resaltó que anda buscando pareja, porque “quiero retomar la parte afectiva…esa es mi meta”.

En ese sentido, aseguró que no cualquier puede estar con él y que existen ciertos requisitos: “Mi única condición es que quien aparezca se tiene que pintar las uñas de las manos o de los pies, o si no, no hay ninguna posibilidad”, aclaró.

El hombre de 53 años que se desempeñara en “La Noche del Mundial” de TVN reflexionó y confesó que en años pasados “me volví a casar con una venezolana porque son las mujeres que realmente me gustan. Piensa que nunca he pololeado con una chilena y eso es porque estoy acostumbrado a las venezolanas. A que se pinten los pies, que estén arregladitas con las uñas, su forma de ser, que se hagan las lolas en el cirujano plástico”.

“Me encanta ese prototipo. Yo, por mi parte, pronto me gustaría hacerme una lipo pero tiene que ser en un lado bueno. Estuvo de moda Mendoza y Tacna, pero quiero hacerlo con un buen médico”, avisó.

Sobre la ropa afirmó que “es fundamental, tu carta de presentación. Y siempre me preocupó ese tema. Piensa que mi ex señora tenía 85 pares de zapatos y yo ahora tengo 30. Y camisas tengo como 60”.

Antes de finalizar la entrevista con LUN y casi como pasando el dato a alguna mujer que se pueda interesar, Ugarte se define como “un hombre sensible, bien encaminado en lo económico, con ganas de viajar, con ganas de salir a comer, de disfrutar, de hacer cosas, de compartir, sin muchos problemas, ya que mis hijos están grandes y ellos viven conmigo desde que murió su mamá. Uno juega tenis, tiene 21, se llama Romai y está becado en una Universidad de Estados Unidos. La mayor, Andrea, tiene 23 y vive en Australia. Y la más chica, Sofía, estudia ingeniería comercial en la Adolfo Ibáñez. Por eso te digo que creo que soy como el ideal para una mujer, ¿no? Jajajá. Quién sabe lo que va a pasar. A lo mejor retomo con mi señora, vamos a ver qué pasa. Eso si insisto con el tema: ella se tiene que pintar las uñas de las manos o de los pies, si no, no hay ninguna posibilidad”.