“Le voy a contar algo, que ya sabe toda la familia así que no hay problema: De repente se olvidó que tenía a su mamá”.

Así aborda en entrevista con El Mercurio el doctor René Orozco, conocido por su paso como presidente de la “U” por más de una década, la situación de su hermano, el general Héctor Orozco (91), quien entró a cumplir condena a Punta Peuco por dos homicidios calificados que tuvieron lugar en 1973.

Orozco dice que su hermano estaba en juicio desde hace mucho tiempo y que hoy sus condiciones son deplorables, que ya no conoce a nadie, que desde hace rato “estaba con un deterioro mental ya muy serio. Llevarlo preso en esas condiciones, ya la justicia se transforma en venganza, que es lo que está pasando”, afirma.

Orozco, el doctor, tiene ya 87 años, tres marcapasos y vive cableado, dice. Por eso es que se entera de lo de su hermano a través de la tele. “Un poco más y se lo llevan desnudo, para humillarlo más”, se queja.

“Él no se comunica con nadie. Esta no es justicia, es venganza. Y cerrando Punta Peuco se van a terminar de vengar con todos los viejos que están ahí. Mire, la justicia no tiene que ver con venganza, no es propia de una sociedad humanizada. Que se castigue a las personas en el momento en que no se dan ni cuenta, deja de ser justicia. Y sin embargo, son los mismos que están festejando la matanza de embriones. Hay algunos que ni siquiera han respetado su juramento hipocrático”, opina.

“Mi hermano había perdido a su hija en un accidente de auto. Se olvidó de los más próximos, de su madre y después de su hermano (él). Llevaba una vida muy triste”, afirma.

Respecto de las razones de la detención, narra que “él me contó que fueron unos líderes de izquierda que iban en la noche a dispararle al regimiento donde mi hermano era comandante nomás en ese tiempo, hasta que los pillaron. Y usted sabe, en el Ejército se cumplen órdenes. Yo pienso que durante la dictadura usaron el sistema del terror para combatir el marxismo y se equivocaron. Supe muchas cosas. Desgraciadamente, la mitad de las cosas que puedo contar no las puedo contar porque mi juramento de médico lo impide”.

Dice que seguro, pese a vivir con el corazón cableado, irá a verlo a Punta Peuco. Esto, claro, si sigue existiendo el penal “y no lo tienen viviendo en un calabozo de cemento… Así se cubriría de gloria mi ex alumna de Medicina, la actual Presidenta Michelle Bachelet”.

A propósito de la mención a la Mandataria, vuelve a cruzar el tema de su hermano con el aborto. “Aquí hay un asunto filosófico: ayer (el lunes), la Presidenta celebraba la ley de aborto en tres causales. Pero los médicos no nos podemos hacer cómplices de eso. Entonces, hay un castigo por un lado, y por otro, como gobierno, se celebra la muerte dentro del útero. Ninguna muerte es para celebrar ni justificable”.