Corría el 3 de octubre de 2017 y los candidatos presidenciales, salvo Piñera, debatían en una instancia organizada por Cooperativa y la Universidad de Chile. Entonces se producía uno de los momentos más tensos. Marco Enríquez-Ominami emplazaba a Alejandro Guillier por la dieta parlamentaria y el periodista replicaba “yo vivo en Peñalolén, ah. No en Vitacura. ¿Y tú vives en Recoleta, no? Ahí está la diferencia, cómo entra la plata”. La afirmación de Guillier generaba un inmediato “machista”, proferido por Karen Doggenweiler desde las tribunas, ante lo que el aludido decía “Karen, yo no estoy insinuando nada en eso, yo estoy insinuando financiamiento de la política”, respondía Guillier.

Cuando ya pasó algo de agua bajo el puente, porque la sangre en el ojo queda, la mujer de Guillier, María Cristina Farga, responde a Doggenweiler en una entrevista con LUN.

“Me duele lo normal, lo siento súper injusto; entiendo que es parte del proceso de la elección y que, en general, se pegan todos, así es que no lo veo como algo particularmente dirigido a Alejandro”, dice.

Farga afirma entonces que su marido no es machista. “Él ha apoyado todas mis decisiones y respeta siempre todos mis puntos de vista, aún cuando no esté de acuerdo, eso te dice mucho de él. Trabajé bastantes años en estudios de género sobre mujeres en la universidad, yo no podría estar con una persona machista, sería muy difícil para mí”.

Sobre los dichos de la esposa de ME-O sobre que en su casa en Vitacura “no se duerme siesta, a diferencia de lo que hace el senador Guillier ”, responde que “Alejandro ha trabajado mucho toda la vida, 20 horas diarias, sí de vez en cuando cierra los ojos un ratito, después de almuerzo, no sé si eso es dormir siesta cuando duermes tan poco durante toda tu vida”.

“Siempre prepara el desayuno para todos, lleva las bandejas, pone la mesa, hace las compras de la semana en el supermercado, le gusta mucho cocinar, el pesto le queda increíble, el domingo cocina para el regimiento porque le gusta la vida social alrededor de la mesa”, agrega la antropóloga.