A la luz de los resultados de la última PSU, prueba en la cual del total de 163 puntajes nacionales solo 44 fueron mujeres, es valorable que aparezcan voces y posturas que visibilicen el problema de la brecha género en educación. En esa dirección, y para aportar en ese debate, quisiéramos enfatizar en que las desigualdades de género en educación, deben comprenderse como parte de una realidad compleja que va mucho más allá del mecanismo, en este caso la PSU, y que tiene que ver con la incapacidad de la promesa de igualdad e integración que ofrece el neoliberalismo y el estado subsidiario.

Bien sabemos que la PSU funciona como un mecanismo de reproducción de las desigualdades sociales, de los privilegios o desventajas heredadas de la clase social a la que se pertenece. Por ello, no basta con una crítica técnica a si la prueba se adecua o no a su propósito declarado y tautológico de permitir “la selección de postulantes para la continuación de estudios universitarios”, y no basta tampoco, a raíz de los resultados observados, con defender la idea de que las mujeres tenemos las mismas capacidades y la misma inteligencia que los hombres, porque lo relevante es identificar las causas de la desigualdad y ver de qué manera las políticas de inclusión social y equidad de género de los gobiernos concertacionistas han dejado intactas esas causas y han profundizado las lógicas neoliberales y subsidiarias.

Desde la teoría feminista, se ha insistido permanentemente en la relación entre neoliberalismo y patriarcado como nudo que permea todas las esferas de la vida social. Por ello, la educación neoliberal, que promete sin cumplir la integración individual al campo laboral y profesional “en igualdad de oportunidades y con equidad de género”, deja en evidencia la integración precaria de las mujeres, como ciudadanas de segunda clase, en el espacio de la educación superior y la reproducción allí de los roles típicamente femeninos. Solo por dar un ejemplo, tenemos mayor presencia en la educación terciaria, pero esta se concentra en carreras de las áreas de la salud (excluyendo medicina), la educación y las humanidades, áreas que, no es paradójico, son las peor pagadas.

Creemos que el feminismo debe proponer análisis y políticas transformadoras, que no busquen una integración menos desfavorable a un sistema injusto, que ha sido el afán de las políticas de la Concertación (guiadas por las recetas del Banco Mundial) ni hagan suyo ningún legado que apunte en esa dirección. En educación eso significa tomar las banderas de la educación pública y gratuita para todas y todos; de las y los profesores en sus luchas históricas por dignidad y por ser considerados como agentes relevantes del sistema educativo; de la crítica a instrumentos que reproducen las estructuras de clases y las desigualdades de género (como la PSU); y, por supuesto, de la educación no sexista, libre de roles impuestos, de acoso y de violencia de género, para avanzar realmente en democracia, igualdad y libertad sustantiva.

Firman:

Camila Rojas Valderrama. Diputada electa de Izquierda Autónoma. Frente Amplio.
Alejandra Castillo. Doctora en Filosofía por la Universidad de Chile. Profesora titular del Departamento de Filosofía de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.
Rosario Olivares. Profesora, militante del Movimiento Político SOL.
Valeria Verdejo. Presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Valparaíso. Militante de Izquierda Autónoma.
Sonia Reyes Herrera. Académica del Instituto de Sociología de la Universidad de Valparaíso.
Tania de Armas Pedraza. Académica del Departamento de Sociología de la Universidad de Playa Ancha.
Mia Dragnic. Socióloga. Maestra en Estudios de Género.
Luna Follegatti. Historiadora. Magister en comunicación Política. Doctora (c) en Filosofía Política. Militante Movimiento Político SOL.
Mónica Iglesias. Profesora Adjunta. Directora Centro de Estudios Interdisciplinarios en Teoría Social y Subjetividad (CEI-TESYS).Instituto de Sociología. Universidad de Valparaíso.
Yesenia Alegre Valencia. Socióloga. Académica de la Universidad Viña del Mar
Maribel Ramos Hernández. Académica del Departamento de Sociología Universidad de Playa Ancha.
Patricia González San Martín. Doctora en Filosofía. Académica del Departamento de Filosofía de la Universidad de Playa Ancha.
Pierina Ferretti. Socióloga. Magíster en Estudios Latinoamericanos. Doctora (c ) en Estudios Latinoamericanos. Fundación Nodo XXI.
Carolina Olmedo Carrasco, investigadora en arte contemporáneo, doctoranda en Estudios Latinoamericanos Universidad de Chile, académica Universidad Alberto Hurtado, directora Nodo XXI, Prácticas Artísticas y Feminismos Críticos
Leticia Arancibia Martínez, Jefa de investigación, Escuela de Trabajo social, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso