El director de la Fundación para la Confianza y denunciante en el caso Karadima, José Andrés Murillo, se refirió a la hospitalización del enviado del Papa, Charles Scicluna, en la Clínica UC San Carlos de Apoquindo, debido a sufrir complicaciones de salud.

En ese contexto, Murillo manifestó ante la prensa que “lamentamos el estado de salud de Monseñor Scicluna. Siempre es incómodo y doloroso estar en esa situación, sobre todo fuera de su país. Sé que aquí se ha tratado de hacer todo lo posible para que este estado de salud lo afecte lo menos posible”.

“Sin embargo, van a seguir las entrevistas a partir de su secretario”, adelantó el doctor en filosofía.

Al ser consultado por si el secretario de Scicluna, Jordi Bertomeu, era la persona ideal para tomar testimonios, contestó que “el secretario del Monseñor y el mismo Scicluna han trabajado colaborativamente entre ellos y es un informe el que saldrá. No tengo ninguna desconfianza en que el proceso seguirá tal cual”.

En otros pasajes, Murillo afirmó no estar seguro si Scicluna extenderá su estadía en Chile producto de su problema de salud, esto considerando que el enviado del Papa había señalado ayer que se quedaría hasta el viernes recopilando testimonios de personas que quisieran aportar en el caso de Juan Barros por su rol como presunto encubridor de los abusos sexuales de Karadima.

Además y junto con resaltar lo “confiable” y “comprometido” que ha sido Scicluna, Murillo reconoció que su expectativa es que todos los mensajes y testimonios entregados lleguen “de manera fehaciente” al Papa Francisco.

Frente a los dichos de Hamilton respecto a calificar como “criminales” a Errázuriz y Ezzati, apuntó que ellos “tenían todo para saber, para escuchar. Tenían toda la información necesaria, y más de la necesaria, para poder detener esta situación, para prevenir e intervenir de manera oportuna y no lo hicieron. Gracias a sus acciones, ni siquiera omisiones, hicieron daño a cientos de personas”.

“Eso es un crimen y es inaceptable”, cerró.

Estado de salud de Scicluna

El vocero de la Conferencia Episcopal, Jaime Coiro, explicó a los medios de comunicación que a Scicluna “se le están practicando exámenes de rigor, al parecer no es un malestar de extrema gravedad, pero tampoco es algo sencillo, y se requieren exámenes para determinar cual es el curso a seguir”.

A renglón seguido, avisó que la recopilación de testimonios continuará tal cual lo agendado, claro que en manos del sacerdote español, Jordi Bertomeu, quien las hacía como notario del caso hasta ahora.

Eso sí, Coiro recalcó que “el mismo Scicluna ha manifestado su disposición para continuar él con el proceso de encuentro con las personas, en la medida que su posibilidad física se lo permita”.