Mientras los obispos de la Conferencia Episcopal se alistan para la reunión que sostendrán este lunes con el Papa Francisco, Fernando Karadima pasa sus días en el Hogar San José, perteneciente a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados (Lo Barnechea).

La rutina del expárroco de El Bosque -cuyos delitos sexuales habrían sido encubiertos por otros clérigos, lo que motivó la inédita cita en el Vaticano- comienza cerca de 8:30 horas.

Según consigna el médico de Karadima a La Tercera, “desayuna yogurt, algo de fruta y té de bolsa con endulzante”, debido a su diagnóstico de diabetes. Luego reza el rosario y prepara una misa a la que nadie puede asistir.

Al igual que el resto de los residentes, almuerza a las 13:30 el menú diario que ofrece el hogar. Posteriormente debería rezar tres veces más, aunque no hay certeza de aquello.

Según fuentes contactadas por el mismo medio, las jornadas de Karadima finalizan tarde, cerca de la medianoche, tras escuchar la lectura del rosario de la Radio María a la medianoche. Un pasillo de treinta metros, mientras tanto, es utilizado como el único sector donde se “ejercita” caminando.

Aunque tiene la obligación de informar sus pasos fuera del recinto, se la ha visto por calles aledañas al lugar, donde se encuentran colegios, centros comerciales, restaurantes y gimnasios.

Según el mismo doctor, el clérigo no es visitado por familiares ni amigos. Solo un “un padre de nombre Nibaldo lo va a ver una o dos veces al mes”. Le “sirve de consejero espiritual y consuelo”, concluye.

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