El Gobierno alemán anunció hoy una “ofensiva” para atajar el repunte de los precios del alquiler que incluye ayudas a la compra de la primera vivienda, la construcción de más vivienda social y un plan para aumentar la oferta de suelo que aspira a levantar 1,5 millones de viviendas.

La canciller alemana, Angela Merkel, encabezó la denominada “cumbre de la vivienda” en la que presentó esta iniciativa, un encuentro de un centenar de representantes de la administración y el sector privado, que pone de nuevo en agenda uno de los principales problemas del país y deja atrás las últimas polémicas dentro de la coalición de gobierno.

La sólida evolución de la economía alemana, la fuerte creación de empleo y los tipos de interés en mínimos históricos han espoleado un mercado tradicionalmente adormecido y en el que sólo un 45 % de la población tiene vivienda en propiedad, la cifra más baja de la UE, según datos de la Oficina Federal de Estadística.

Sólo en el primer trimestre de este año los alquileres repuntaron un promedio del 5,3 % en términos interanuales, mientras que la inflación interanual se mantuvo en torno al 2,0 %. Según el instituto Empirica, entre 2012 y 2016 los alquileres se incrementaron de media un 15 %, pero en ciudades como Berlín los incrementos llegaron al 28 %.

El ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, consideró “absolutamente necesario” aumentar el parque de viviendas y “asegurarse de que sean asequibles”. “Necesitamos más casas, más casas asequibles”, subrayó.

Entre las medidas contenidas en este plan destacan los 5.000 millones de euros que en esta legislatura el gobierno piensa dedicar a la construcción de nueva vivienda social, una modalidad muy habitual hace décadas en Alemania, pero cuyos números han caído en picado en los últimos 20 años.

También se ha reservado una partida de 2.700 millones de euros para el “Baukindergeld”, una nueva ayuda de 1.200 euros anuales durante una década a las familias con al menos un hijo menor de edad para la compra de su primera residencia.

Berlín es una de las ciudades alemanas que está sufriendo mayores repuntes por una combinación de factores que van de la transformación derivada de su capitalidad a la escasa tasa de vivienda en propiedad -legado de la extinta República Democrática Alemania-, pasando por su refundación como polo de inmigración cualificada y la escasez de terreno edificable.