Una década después de su muerte, la gran pantalla todavía no ha podido olvidar los deslumbrantes ojos azules y el carisma de Paul Newman, una estrella imborrable de Hollywood que falleció el 26 de septiembre de 2008 a los 83 años debido a un cáncer.

El ganador de un Óscar por “The Color of Money” (1986) está ampliamente considerado como uno de los mejores actores de la historia del cine, pero su leyenda también descansa sobre su compromiso social y su personalidad discreta y afable.

Con Hollywood todavía estrujándose los sesos para lograr la igualdad entre hombres y mujeres, especialmente tras los incontables escándalos sexuales conocidos en los últimos meses, Susan Sarandon desveló el pasado marzo que Paul Newman (Shaker Heights, EE.UU., 1925) renunció a parte de su salario en la película “Twilight” (1998) para que la actriz cobrara lo mismo que él.

“Newman dio un paso al frente y ofreció parte de su sueldo”, aseguró Sarandon, que describió al intérprete como una “joya” de persona.

Además de por sus diez nominaciones a los Óscar y sus dos estatuillas honoríficas de la Academia de Hollywood (una en 1987 por su brillante carrera y la otra por el premio humanitario Jean Hersholt en 1993), Newman dejó huella en la sociedad estadounidense por su activismo y su trabajo fuera de los sets de rodaje.

Demócrata y contrario a la Guerra de Vietnam, el actor se ganó un lugar en primera fila en la lista de enemigos confeccionada por el expresidente estadounidense Richard Nixon (1969-1974).

Asimismo, la muerte de su hijo Scott a los 28 años en 1978 debido a una sobredosis lo llevó a crear el Centro Scott Newman (1980-2013) dedicado a la prevención y educación sobre los riesgos por el consumo de drogas.

Junto a la actriz Joanne Woodward, su segunda esposa tras un primer matrimonio con Jackie Witte (1949-1958), Newman vivió un historia de amor digna de las películas más románticas, que duró 50 años.

El Festival de Cannes les rindió homenaje en 2013 al escoger una preciosa imagen cenital de Newman y Woodward, dándose un beso durante el rodaje de “A New Kind of Love” (1963), como el cartel del certamen francés para su edición número 66.

Galán entre galanes, el actor rompió corazones entre el público desde sus primeros papeles de importancia en el cine como el de “Cat on a Hot Tin Roof” (1958).

En los años 60 y 70 formó una memorable pareja del cine con gran “sex appeal” junto a Robert Redford, con quien protagonizó las muy populares “Butch Cassidy and the Sundance Kid” (1969) y “The Sting” (1973).

La lista de títulos notables en su trayectoria es todo lo extensa que la memoria de un cinéfilo pueda recordar, desde “The Long, Hot Summer” (1958) a “The Hustler” (1961), pasando por “Cool Hand Luke” (1967), “The Towering Inferno” (1974) y “Road to Perdition” (2002), su canto de cisne en un duelo cara a cara con Tom Hanks, ya en el crepúsculo de su carrera.

No obstante, su último trabajo en el cine lo desarrolló en la película de animación de Pixar “Cars” (2006), en la que prestó su voz al personaje de Doc Hudson y con la que pudo, además, unir sus dos grandes pasiones: el séptimo arte y las carreras automovilísticas.

Aunque sin alcanzar la fama y el éxito que logró como actor, Newman también se situó tras las cámaras en media docena de cintas.

Su ópera prima como director fue “Rachel, Rachel” (1968), que recibió una nominación al Óscar a la mejor película y que permitió a Woodward ser candidata una vez más a la estatuilla a la mejor actriz (de cuatro menciones en su carrera solo se ha llevado el premio por “The Three Faces of Eve” en 1958).