Columna de Daniel Morón: La Fuerza de su Gente, el gran capital social del actual Colo-Colo

A lo largo de los 93 años de historia del Club Social y Deportivo Colo-Colo, quienes llevamos a esta institución en lo más profundo del corazón hemos tenido el privilegio de compartir y festejar cientos de veces en torno a ella. Son muchísimas las oportunidades en que hemos celebrado ver a Colo-Colo ganando un clásico o conquistando una nueva hazaña deportiva. Otras tantas veces también hemos festejado para conmemorar esos mágicos días de un lejano abril, donde un puñado de rebeldes encabezados por David Arellano, un Club que atraparía para siempre los corazones de la inmensa mayoría de los chilenos de Arica a Magallanes.

Este 17 de noviembre, el pueblo colocolino vivirá otra fiesta más. Las elecciones del nuevo Directorio Nacional del Club Social y Deportivo Colo-Colo representan la alegría misma de que el Club que fundaron los rebeldes exista, como organización viva, abierta y democrática, donde las socias y socios podemos votar por el proyecto que consideremos mejor para conducir los destinos de la institución civil más importante y convocante de Chile.

Poder vivir esta fiesta es un lujo en el Chile actual. Un Chile donde hace más de una década las sociedades anónimas deportivas fueron impuestas a sangre y fuego como la única forma posible de gestionar el deporte profesional. Donde ese modelo arrasó con la gran mayoría de los clubes, muchos de ellos reducidos a su mínima expresión o derechamente borrados del mapa.

Perfectamente ese pudo haber sido el destino también de nuestro Club. Desde que se consumó la concesión del deporte profesional a la empresa Blanco y Negro, esta ha hecho todo lo posible por matar a nuestra institución. Trabas para los socios, negación de derechos y beneficios, hostigamientos y hasta matonajes. Cualquier cosa vale con tal de reducir la relación del hincha con Colo-Colo a la de un cliente con un producto, sin derecho alguno a decidir sobre sus destinos. Todo esto, con la ayuda de dirigencias que desde el propio Club durante años contribuyeron a esta muerte lenta y silenciosa, resignando beneficios y espacios de participación y fiscalización tanto internamente en el Club como hacia la sociedad anónima.

El hecho mismo de poder votar, por lo tanto, no ha sido gratis. Ha sido fruto del esfuerzo incansable de socias y socios que durante años remaron a contracorriente y se negaron a dejar morir al Club. Años de levantar actividades, tales como trueques, ciclos de cine, conmemoraciones, homenajes en vida a ídolos ninguneados por Blanco y Negro, conversatorios y foros sobre la realidad institucional y deportiva de Colo-Colo. De construir una alternativa para reconstruir el Colo-Colo de su gente. Socios de a pie, movimientos, grupos organizados, filiales juntándose, promoviendo una reforma de estatutos para abrir y democratizar el Club en 2013.

En estos años indudablemente han sido muchos los errores cometidos y las insuficiencias de las que todos debemos aprender. Mucho más largo aún es el camino que falta por recorrer. Pero es también innegable lo que se ha avanzado en este tiempo. Pasar de estar al borde de una segunda quiebra y con menos de mil socios al día, a tener más de seis mil socios al día. Tener un Club. saneado económicamente, desarrollando actividades sociales de manera sistemática, trabajando ramas deportivas de manera sustentable y seria, con instalaciones renovadas. Recuperar poco a poco una posición activa y visible en el debate nacional, y promover incluso un cambio profundo a nivel legislativo que permita comenzar a recuperar la democracia para Colo-Colo y para todos los clubes del fútbol chileno. Los oscuros intereses que hoy quieren “congelar” al Club Social y Deportivo Colo-Colo, como siempre lo han querido, ya no lo tienen tan fácil como antes.

Defender, corregir, y proyectar este proceso es lo que está en disputa en esta elección. Eso es lo que se juega: ni más ni menos que la posibilidad misma de que el Club Social y Deportivo Colo-Colo exista. Más aún cuando desfilan en los medios como posibles candidatos liderazgos y dirigentes del pasado que contribuyeron, tanto por acción como por omisión, a la quiebra del Club y a su posterior entrega en bandeja a Blanco y Negro bajo un terrible contrato de concesión.

El proyecto de “La Fuerza de su Gente” cuenta con un liderazgo confiable en la persona de Edmundo Valladares, socio de larga data del Club e involucrado desde el primer minuto en el trabajo por reconstruirlo desde las bases. Pero representa mucho más que un liderazgo específico: es el trabajo de cientos de socios en meses de jornadas, reuniones abiertas y comisiones, pero es sobre todo el fruto de años de aprendizajes y de sueños. Es un proyecto nuevo que aprende de los errores de estos últimos años, que rescata lo más importante de sus aciertos, y que viene con nuevas ideas y nuevos liderazgos para seguir fortaleciendo y democratizando al Club, y al mismo tiempo avanzar mucho más decididamente en la incidencia y recuperación de aquellos ámbitos de la gestión de Colo-Colo que hoy están en las manos de la empresa Blanco y Negro. Por eso hoy acompaño este proyecto y no tengo dudas que seremos muchísimos más los colocolinos que así lo haremos.

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