Uno de los personajes más relevantes dentro de la vida de Farrokh Bulsara (más conocido Freddie Mercury) fue sin duda Mary Austin. Muchos se preguntan quién es esa hermosa y enigmática mujer que estuvo acompañando al cantante hasta el día de su muerte y que, actualmente, es una de las herederas de gran parte de la fortuna del difunto lider de Queen.

Todo empezó en la boutique londinense Biba, lugar donde trabajaba Mary y que, según narra el documental  Freddie Mercury: The Untold Story,  Freddie y el guitarrista de la banda, Brian May, visitaban con  frecuencia.

Si bien nunca se casaron, convivieron juntos por casi seis años. En 1976, Mercury le reveló a Austin su homosexualidad. “Sabía que no estaba siendo sincero consigo mismo” declararía Mary tiempo después, aceptando que tenía sospechas.

Pese a la ruptura, ambos mantuvieron una muy buena relación. Freddie incluso la contrató como su asistente personal. Según consigna El País, “Él se mudó a una casa en Stafford Terrace, en la que vivió antes de mudarse al que sería su último hogar, Garden Lodge. Estaba cerca del apartamento de Mary. Según algunos, hasta podía ver la casa de Mary desde allí”.

Luego del quiebre, Freddie comenzó a explorar su sexualidad con mayor seguridad. Tuvo encuentros con distintos hombres. Algunos pasajeros y otras sumamente serios, como la relación que mantuvo con Jim Hutton, quién lo acompañó desde 1985 hasta el año de su muerte. Sin embargo, Mary siempre fue su “esposa”: “Para mí, fue un matrimonio. Creemos el uno en el otro. Todos mis amantes me han preguntado por qué no podrían reemplazar a Mary. Es porque es sencillamente imposible”, declaró en su momento el mítico frontman de Queen.

Así como Mercury pudo rearmar su vida amorosa, Mary logró armar una familia . Tuvo dos hijos con el empresario Piers Cameron. Richard, el primogénito de la pareja, fue apadrinado por Freddie. Posteriormente nacería Jamie, a quién Mercury no alcanzaría a conocer debido a su muerte.

El 24 de noviembre de 1991, la historia de la música y la de Mary Austin cambiaron para siempre. Ese día falleció Freddie Mercury. No fue hasta mayo de 1992 que se dio a conocer el testamento del cantante. En él establecía que Austin heredaba su mansión de Garden Lodge y la mitad de su fortuna, inicialmente valorada en más de nueve millones de euros. “Los meses posteriores a la muerte de Freddie fueron los más solitarios y difíciles de mi vida. Tuve muchos problemas para aceptar que se había ido y todo lo que me había dejado” declaró Mary en una entrevista realizada en el año 2000. En tanto, el resto de la fortuna se repartiría entre Jim Hutton (su pareja hasta el día muerte), Peter Freestone (asistente personal), Joe Fanelli (cocinero), su hermana y padres.

La mujer de Mercury sigue viviendo en Garden Lodge, la casa donde él residió sus últimos años de vida. El lugar se considera como un verdadero santuario del rock. En sus paredes habían cartas, mensajes y dedicatorias, las cuales Mary se vio en la obligación de sacar debido a las exigencias de sus vecinos.

Hoy Mary Austin tiene 68 años y lleva consigo uno de los secretos mejor guardados: dónde se esparcieron las cenizas del cantante. Según se dice, las teorías son varias: que están repartidas en el jardín japonés de su mansión en Londres o que regresaron a Zanzíbar, su ciudad natal. Pero nada es seguro.

 

*La información es de ICON, El País