Tamara Villanova, creadora de “Regina Educa”: Perderle el miedo al placer

¿Por qué utilizar peluches para educar a mujeres adultas sobre su sexualidad? Una idea extraña, quizás, pero exitosa. ¿Qué nos dice el éxito de un peluche con forma de vulva sobre cómo vivimos nuestra sexualidad? Sobre esto conversamos con Tamara en esta entrevista exclusiva con La Rebelión del Cuerpo.

Claudia Cárdenas Loguercio y Camila Mella
Comisión de Contenidos – La Rebelión del Cuerpo

Tamara Villanova, junto a Nicolás Lorca, crearon “Regina Educa”, un proyecto de diseño, material, y charlas de educación sexual. Tras siete años trabajando en Japi Jane, Tamara – artista visual de profesión y educadora sexual por vocación – decidió innovar en el material utilizado en las charlas, inspirándose en “The Vulva Muppets”. Con la idea de tener una marioneta con forma de vulva, comenzó a diseñar y a probar distintos materiales hasta que llegó a un peluche que sus amigas llamaron “Regina, la vagina”. A ella se sumaron “Lalo, el falo” y “Clotilde, el clítoris”, con quienes Tamara inauguró “Regina Educa”, una tienda virtual a través de Instagram. Al poco tiempo, comenzó con charlas de educación sexual en establecimientos educacionales, centros de salud familiar, programas de radio, y recientemente un canal de YouTube en donde responde las dudas que le hacen llegar a través de redes sociales.

¿Por qué utilizar peluches para educar a mujeres adultas sobre su sexualidad? Una idea extraña, quizás, pero exitosa. ¿Qué nos dice el éxito de un peluche con forma de vulva sobre cómo vivimos nuestra sexualidad? Sobre esto conversamos con Tamara en esta entrevista exclusiva con La Rebelión del Cuerpo.

VULVAS VERTIGINOSAS

Como artista visual, ¿Por qué dedicarte a la educación sexual? No parecen campos muy relacionados.
A partir de mi trabajo en Japi Jane, me llamó la atención la cantidad absurda de mujeres con tabúes, creencias arcaicas, y falta de educación sexual básica. Me impresionaba el desconocimiento de pensar en la vagina como un hoyo negro, o de creer que el sexo anal es sólo cosa de gays y que ‘la mujer cuando quiere y el hombre cuando puede’. Esto hace un tremendo daño. Si le decimos ‘vagina’ a la ‘vulva’ es como que al ‘pene’ le dijéramos ‘escroto’. Sabemos que el escroto es una parte del pene, ¿pero por qué no sabemos que la vagina es una parte de la vulva? Además, desde que salí de la universidad tuve la idea de hacer algo que dejara huella sólo que no encontraba qué. Descubrí que la educación sexual le daba un espacio a este interés personal. Ahí dije ‘éste es mi camino’.

¿Y cómo avanzó el proyecto?

Ha sido vertiginoso. Recién en julio comencé con redes sociales luego que me invitaran al programa “La 210” de Súbela Radio. Ahí decidí armar todo. Le pedí ayuda a Nico (Nicolás Lorca) y armamos el logo, las fotos, y desde ahí sólo ha sido crecer. Por ejemplo, después de un post que hice sobre las partes de la vulva y cómo lavársela, que es algo súper básico y que una piensa que todas las mujeres saben, subí mil quinientos seguidores. No lo podía creer, así que comencé a mover contactos en la radio, en universidades, en los CESFAM. Intento estar en todas.

Queda claro que existe una necesidad de educación sexual.

Sí, aunque creo que hay una doble lectura. No es que no haya ningún espacio sobre educación sexual porque los hay (está Sexología Chile, la Escuela Transdisciplinaria de Sexualidad, y otros). Lo que pasa es que la gente piensa que estas instancias están enfocadas sólo en el trato profesional, cero cercanía. En cambio, yo con mi crianza en Japi Jane he logrado esto de ser casi la amiga que te cuenta, que te habla de tú a tú, sin querer ser una profesional. Imagínate que me han escrito de España, Argentina, y Colombia porque quieren mis productos. Todavía estoy viendo cómo hacerlo porque soy yo la que hace todo.

REGINA, LALO Y CLOTILDE

¿Por qué elegiste el formato de peluche y no otra materialidad?

Todos hemos tenido juguetes, ¿no? Pero se tiene una relación mucho más cercana con lo suave y blando. Si hubiera hecho una vulva de cerámica, sería algo frío y duro, y generaría lejanía. En cambio, si es suave, apretable, se da el espacio para la cercanía y eso es lo que quería lograr. Así nacieron “Regina, la vagina” y “Lalo, el falo”. “Clotilde” es distinta, es un modelo 3D del clítoris, en resina, lo que va a permitir hasta que tenga glitter (risas). Van a ser clítoris duros, por el momento, pero voy a seguir con las pruebas de material.

¿Qué importancia le das a hacer peluches de una imagen tan oculta como los genitales femeninos?

Es fundamental cómo se ven las cosas y cómo hacer un diseño cercano a la gente. El rosado del logo, por ejemplo, es a propósito. Es tomar este color, siempre asociado a lo débil, a lo femenino, a lo pobrecito, y darle una nueva lectura. Muestro el rosado con orgullo y saco las vulvas a la luz.

Y no sólo un tipo de vulva.

Las vulvas son demasiado variables y particulares. Muchas me dicen ‘¿Por qué mi vulva es gris y la de la loca de la porno es rosada?’. Se toma para la risa pero esto puede traer muchas consecuencias: el que no te quieras mirar, el que no quieras que te miren, y eso coarta tu placer, tu capacidad para relacionarte. Yo quiero sacar las vulvas a la luz y mostrar que hay vulvas negras, fucsias, rosadas, grises, cafés, con pecas, con cicatrices, con pelos, y que todo eso está bien. La visualidad es importante para sacar a la luz formas que se quieren esconder porque desmitifica y educa.

También ayuda a la aceptación.

Hay que aceptar no sólo a tu vulva sino que a todas las vulvas. Está el mito que los penes son muy visibles pero que las vulvas no. ¡Y no, po! Las veo constantemente en la representación de lo femenino, en las vírgenes, en los pliegues de la ropa, en mis manos. Es algo tan orgánico que me parece muy absurdo que la oculten. O sea, la mayoría de la gente nació por una vagina. Agradezcámoslo y amémoslas.

CONOCER ES PODER

¿Cuál crees que es el panorama del autoconocimiento sexual de las chilenas?

Creo que hay un cambio. Las cabras más jóvenes, entre los 15 y los 25 años y que se han criado o saben más del feminismo, están más empoderadas y tienen menos miedo. Se miran la vulva, dicen que la vulva es bacán, y que la palabra ‘vulva’, también. Hay más dualidad entre las cabras sobre los 27, 30 años. Están las que nunca se miraron y que tienen demasiados tabúes y trancas; y también están las que se empoderaron, mandaron un poco todo a la cresta, y están en la parada ‘filo’. Destaco las ganas de aprender de todas.

Y en este afán de aprender, ¿es importante que conversemos entre amigas sobre sexualidad?

Hay que hablar con las amigas pero, también, hay que buscar información adecuada. Lo importante es ampliar el mundo porque tenemos una visión de la sexualidad tan limitada, tan pequeña, tan heteronormada, tan cisgénero. Está bien el grupo de amigas, pero hablemos de sexualidad en redes sociales, en grupos de formación, en nuestra casa, dentro de grupos de rebelión. Hay que generar instancias, ayudarnos, y educarnos mutuamente porque la sexualidad está en constante construcción. Yo misma, hace algunos años, no sabía que era una mujer cisgénero pero me eduqué.

¿Cómo crees que influye en la autoestima?

Es central. Conocerte te da libertad. Saber quién eres, qué te gusta, y cómo esto va cambiando durante los años, te da una base sólida. Hay que entender que a partir de ahí podemos seguir construyendo, de-construyendo, y volviendo a construir.

EDUCACIÓN SEXUAL PARA EL CAMBIO SOCIAL

¿Toda educación sexual es feminista?

Lo creo profundamente. La educación sexual no sólo cambia vidas y las relaciones personales e íntimas de las personas, sino que también las relaciones sociales. Tener educación sexual no es sólo aprender sobre genitales y cómo cuidarlos, sino que aprender sobre diversidad, respeto, empatía. Si te enseñaran todo eso desde los seis años, estaríamos en un mundo mucho más agradable. Toda educación sexual es y debe ser feminista, no existe otra forma.

Si es tan importante, ¿Por qué no contamos con educación sexual en Chile?

Porque es revolucionaria. La educación sexual debería ser una política pública desde la enseñanza básica. La sexualidad está presente en toda nuestra vida y eso se quiere negar. Hay niñas muy jóvenes, de 12, 13, o 14 años que desean quedar embarazadas porque en su entorno ‘ser madre’ es igual a ‘ser respetada’. Entonces, ‘ser madre’ es lo único que te da un estatus o un nivel jerárquico diferente porque no tienes otros medios ni oportunidades para acceder a esa posición. En cambio, si tienes una educación sexual en donde te enseñan cómo, dónde, cuándo, y con quién mantener relaciones sexuales seguras, sabes que si postergas la maternidad, puedes tener más oportunidades en el largo plazo.

Ése es el caso de las jóvenes, que es tu público objetivo. Sin embargo, las estadísticas muestran que los adultos y adultos mayores son quienes menos saben de sexualidad. ¿Cómo educar a este grupo?

Sé que tengo un enfoque súper millennial, me relaciono fácilmente con el grupo entre 25 y 40 años. Trabajar con personas de más de 60 años es más complejo pero creo que, por lo que he visto en los CESFAM, es fundamental el trabajo en instancias físicas: hay que hablarles en grupo, con lenguaje claro. El otro día fui a Cerro Navia a ofrecer algunos productos a un grupo de directoras de colegios, que tenían bastante más años que yo, y ¿sabes qué? Miran con la misma curiosidad que una adolescente. Entonces, es súper importante que sepan que al lado se para una persona que, humildemente, trata de explicarles qué es la vulva y qué es la vagina. No soy una profesional de la salud, ni psicóloga, ni sexóloga, pero eso no inhabilita mi espacio de formación.

Es difícil lograr esa relación con la profesionalización excesiva de la salud sexual. Es común la violencia obstétrica en salas de partos y consultas ginecológicas. ¿Cómo empoderarnos?

El otro día conversé con una matrona sobre el gine de mi familia. Ella me explicó que este caballero estaba mayor, estaba cansado, que sólo intentaba hacer cesáreas, y que no está ‘pescando’ mucho. Pensé ‘yo nací por cesárea’ porque, probablemente, este señor nunca le preguntó a mi mamá y ella no le dijo nada. ¡Les creemos todo a los médicos pero, muchas veces, no están bien informados! No digo que entremos en guerra con ellos pero hay que generar instancias para que se eduquen en derechos humanos. Debemos propiciar esto. Si estoy embarazada y el médico me dice que no puedo tener un parto vaginal, mi deber es preguntar por qué.

Hay que hacerse cargo de nuestro cuerpo.

Y no sólo en instancias médicas. La gente va a Japi Jane y dice ‘no tengo libido, ¿tienes algo para que se me suba?’. Yo digo que acá no se venden soluciones mágicas. Estamos en la cultura de la inmediatez: se quiere todo rápido porque tenemos poco tiempo. Entonces si voy a tener sexo tiene que ser en 10 minutos. Y es una contradicción porque debo tener un deseo sexual rápido, infinito, e inagotable… pero, también, debo tener el rendimiento de una estrella porno.

Hace poco hablaste sobre porno en el programa ‘Café con Nata’ de Súbela Radio. ¿Cómo crees que afecta a la educación sexual?

El porno clásico, el mainstream, el porno machista hace muchísimo daño. Daña porque la gente sin educación sexual no piensa que lo que ve en pantalla es ficción, y se empieza a comparar. Si uno ve una película de Súperman no te tiras del cuarto piso porque sabes que no vas a volar como él porque es un personaje de ficción. Sin embargo, con el porno no pasa lo mismo: el loco con un pene de 35 centímetros erecto durante cinco horas es un personaje de ficción pero no lo vemos como tal porque el porno es la única educación sexual.

Es necesario que el porno cambie.

Claro. Si hablamos de la industria, me gustan mucho Erika Lust y Ovidie, mujeres que hacen porno feminista no sólo en lo que muestran en pantalla sino que todo su trabajo anterior es ético: los actores y actrices están bien pagados por una jornada laboral justa, no hay abuso, y eso, obvio, que influye. No puedo llegar a ver porno y hacer como que no importa saber que la actriz lleva como 10 horas siendo penetrada y que le pagan muy mal por hacer escenas de sexo muy duro. El efecto del porno gratis sobre el porno ha sido devastador porque ha devaluado al trabajo sexual como trabajo ético.

#REGINARESPONDE

¿Qué tienes en mente para el futuro?

Quiero crear artículos de educación sexual que sean la base de distintas instancias, ya sean talleres, charlas en colegios, en centros culturales. Me encantaría sacar una charla y viajar por Latinoamérica, ayudar y llegar hasta el rincón más absurdo. También, me gustaría que las Reginas fueran todas hechas por mujeres, y así crear una instancia de trabajo para mujeres que lo han pasado mal o que tienen pocas oportunidades. ¡Hay tantas costureras talentosas en este país pero su trabajo es tan mal pagado!

Cuéntanos de #ReginaResponde.

Es mi canal de YouTube. Nace como instancia que no fuera charla pero que sirviera para responder las preguntas que me llegaban cuando hacía videos en vivo. El Nico me convenció de hacer videos y subirlos para que la gente los viera de acuerdo a su horario. Él me presta sus equipos, yo edito, y él le da los toques finales antes de compartirlos.

No queremos perder la oportunidad de interrogar a #ReginaResponde

¡Pasapalabra! (risas). Dale no más.

¿Cómo prevenir enfermedades de transmisión sexual?
Usa condón siempre. Hay que recordar que no existe un único condón, encuentra el que más te guste. No decir ‘el hombre es el único que tiene que usar condón’. Todas tenemos que tener condones, tengas o no pareja estable. Si no sabes, pregunta, averigua, pide ayuda.

¿Mandamientos o consejos infalibles para encuentros sexuales seguros y placenteros?

Condón, es el número uno. Si eres hombre y no tienes placer con condón: mastúrbate con condón hasta que te acostumbres. Es mucho mejor el condón que tener alguna enfermedad o un baby no planificado. Lubricante, como dos, es lejos el mejor amigo de todas las personas y para todos gustos. Limpieza, es mi número tres. Si tienes sexo con alguien, límpiate y pídele al otro que se limpie. Eso te va a dar seguridad, el sexo va a ser más agradable (porque el esmegma es raro, aceptémoslo). Conocimiento y comunicación van de la mano en el número cuatro y cinco. Si aprendes qué te gusta, le puedes decir al otro. Seis, escucha. Si la otra persona te está diciendo que ‘no’, ‘no es no’. Lo mismo en tu caso: si tienes dudas, es ‘no’. La otra persona tiene que escuchar. Siete, no todo es genitalidad y coito. Tenemos manos así que lávatelas y aprovéchalas.

Respecto a los juguetes sexuales, ¿es cierto que los vibradores pueden causar pérdida de sensibilidad?

Según lo que he visto y escuchado, los juguetes pueden causar acostumbramiento si se usan a frecuencias muy altas. ¿Por qué recurrir tanto al vibrador ultra potente? Volvemos a la inmediatez, una tiene poco tiempo y se mal acostumbra. Podríamos usarlos a una intensidad más baja y el orgasmo va a llegar igual, sólo se va a demorar más. Darse un momento de placer nunca es una pérdida de tiempo.

¿Algo que te gustaría añadir para cerrar?

Regina dice que hay que perderle el miedo al placer y a nuestros cuerpos. Amigas, edúquense y eduquen.

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