Alberto Mayol y Claudia Castagna, guardadores: Crónica de un viaje y una separación inminente

Alberto Mayol y Claudia Castagna se acreditaron en el Sename como familia de acogida el 2017 y no bien lo hicieron, llegó a su casa M., una menor vulnerada en sus derechos que hoy tiene cuatro años. Han sido 16 meses intensos para la familia en la cual cada integrante, -incluido el mayor de los hijos del matrimonio-, ha emprendido un viaje que termina irremediablemente antes de la Navidad, fecha en la que expira el plazo máximo para que una familia ejerza de guardadora. Acá, una instantánea de este particular momento.

En la casa del sociólogo Alberto Mayol y la cientista política Claudia Castagna, viven sus hijos Alessandro (5) años, Federico (tres meses) y una prima y una tía de Claudia que vinieron de Venezuela. También M., la niña que se integró a la familia en agosto del 2017. Y que ahora está por irse.

Antes de ser familia de acogida, los Mayol Castagna estuvieron a punto de adoptar, pero desistieron porque llegó la prima de Claudia desde Venezuela y la casa no daba abasto. Pero la inquietud seguía ahí, patente.

¿Por qué decidieron ser familia guardadora?

Claudia: La infancia vulnerada siempre me ha causado mucha angustia. Desde muy pequeña, siempre pensé en adoptar y no en tener hijos biológicos. Ese era mi plan de niña y, posteriormente, cuando tuve hijos, la maternidad me hizo sentir de manera mucho más fuerte el agobio de los casos de niños vulnerados en sus derechos que veía en televisión. Un día me decidí a buscar alguna forma de hacer algo.

Claudia estudió posibles fundaciones para canalizar esta inquietud y hace cuatro años llegó hasta “Abrázame” lugar donde se hizo voluntaria y comenzó a visitar la Casa Nacional del Niño. Ahí se dedicó a pasar tiempo con ellos, a estimularlos, a jugar con ellos, a  abrazarlos y besarlos. Ese fue el comienzo. Luego vinieron distintos pasos hasta que llegaron al Programa de Familias de Acogida.

¿Cuál es el objetivo del programa?

Alberto: El programa consiste en evitar la llamada institucionalización, porque cuando están judicializados y están en hogares o instituciones, pierden gran parte de su desarrollo por culpa de ese proceso, donde están sin la estimulación normal de la vida en familia. Es así como surge la idea de que mientras su situación se esclarezca, entén en familias de acogida, donde se les va a procurar los cuidados que necesitan.

Alberto y Claudia partieron yendo a reuniones colectivas y luego individuales. También fueron evaluados psicológica y económicamente, entre otros muchos exámenes que dicen relación con analizar el contexto en el cual habitará el menor y las competencias de los adultos responsables para abordar situaciones complejas. “Muchos creen que los niños necesitan cosas simples y que con eso basta, pero no es así; son niños que vienen de condiciones difíciles y hay que tener una paciencia infinita, pero también muchas más normas. No es sólo cariño”, afirma Alberto.

“Muchos vienen con niveles disruptivos muy altos, entonces si tú los consientes en todo no los ayudas”, complementa Claudia.

En todo el proceso, la pareja ha estado acompañada por un equipo interdisciplinario que la guía y además coordina las eventuales visitas con sus familias biológicas, porque esta acogida es temporal y la idea es que vuelvan a ellas si es que hay condiciones para ello.  

 

EL DOLOR

Fue justo en medio de la primaria presidencial del Frente Amplio, en la que Alberto era candidato, cuando los llamaron: había un menor esperando por ellos. No les dijeron si era niño o niña, ni la edad, ni les dieron mayores detalles. El llamado indicaba que tenían que ir a buscarlo a las oficinas del programa de Familias de Acogida en la Avenida Santa Rosa.

Era una niña de 2 años 10 meses que no bien fue alejada de su familia, fue retirada por el programa del Sename con el apoyo de Carabineros de su comuna, a la espera de Alberto y Claudia. “M. no ha estado en ninguna institución. Ella de su casa se vino a la nuestra. Y estoy feliz por eso, porque sé lo del sufrimiento que experimenta un niño que llora en una situación de abandono absoluto, que es lo que sienten los niños en las instituciones”, afirma Claudia.

De M., Claudia y Alberto no saben nada, sólo que fue separada de su familia por cuidados negligentes. También que tuvo un accidente grave que la tuvo con riesgo vital. También que tiene un hermano, quien está al cuidado de una familia guardadora hasta que el juez determine su futuro. El matrimonio ha procurado que M. nunca pierda ese vínculo, entendiendo que es posible que tengan una vida juntos después. Pero eso no es seguro, como casi nada en estas historias. Solo sabían que tendrían que separarse alguna vez, probablemente en pocos meses, pero fue más largo.  

“Desde el día que aceptamos este desafío, como familia supimos que nos tendríamos que separar -sentencia Claudia-. Cuando conversamos de esto con la gente, lo primero que nos hacen ver es el dolor que causará el distanciamiento definitivo. Y sí, será doloroso, pero como adultos lo asumimos como parte de lo que estamos haciendo. Este dolor es ínfimo si piensas en la otra opción que es no haber hecho nada y haber permitido que, en este caso M., se haya ido a una institución. Nosotros hemos apostado a nuestra fortaleza y en el hecho de que estamos haciendo algo que nos enriquece como familia y que a ella, a la pequeña M. le cambiará la vida”.

“Hay una cosa súper simple aquí”, complementa Alberto: “que nosotros suframos cuando la veamos partir ¿es acaso un problema? No, el problema no es el dolor. El día que M. se vaya seguro sentirá un dolor por un tiempo, pero habrá aprendido algo mucho más grande, que es el amor de una familia”.

Pero sí hay algo que le preocupa: qué pasará con Alessandro, quien considera a M. su hermana.

“Tal vez no lo entienda ahora, pero creemos que a la larga entenderá este tremendo aprendizaje”, afirma Claudia. “La pregunta de qué sucederá con Alessandro no es una inquietud de último minuto, es algo que se evalúa responsablemente con el equipo que te acompaña desde Sename. Por supuesto que estaba considerada la separación y por supuesto que sabemos que será duro para él; efectivamente Alessandro va a pasar por un periodo muy complejo, pero tendrá la posibilidad de reponerse porque hay dos padres que están presente y que le van a dar contención y amor. Y lo más importante, él siempre sabrá que en esta historia lo único que hubo fue amor y las ganas de tratar de darle a otra persona el cariño que no había tenido nunca en su vida. Eso, para mí es suficiente”, finaliza.

DÍA UNO

¿Cómo fue ese primer minuto, el primer encuentro?

C: Sientes muchos miedos, muchos temores.

A: Lo único que quieres es tomarla y llevártela para la casa para empezar a ver qué es lo que va a pasar.

C: Los profesionales te preparan y te advierten que va a ser un periodo muy difícil. Y es verdad; como cualquier niño vulnerado, M. manifestaba conductas muy difíciles de controlar. Pero ella es muy resiliente, es buena, es bondadosa.

La pareja grafica estos primeros días con un acto que podría ser muy trivial para cualquier niño: ponerse la ropa o comer. Aseguran que M. era, a causa del abandono, es fantástica en hacer ambas cosas sin problemas, muy superior a su edad. Era demasiado autónoma y eso, que podría verse como una virtud, en este caso no lo es: “Toda esa autonomía es parte del problema y M. fue retrocediendo cuando sintió el cariño”.

Claudia: Ahora hace más problemas, como cualquier niño normal que se relaciona dentro de una familia, que presiona, que se siente parte, que quiere que la quieran y ser atendida.

Volvamos al minuto cero…

C: La recuerdo con su pelo cortadito… Ella no tenía miedo… Se vino con nosotros sin botar ni una lágrima. Llegó a la casa y la bañé junto a Alessandro, les puse el pijama y nos fuimos a acostar. Durante las primera noches escuché unos sollozos apagados, ni siquiera podría decir que estaba apenada o afligida o adolorida. Lo cierto es que a las 12 horas en esta casa ya nos estaba diciendo mamá y papá.

A: Y nosotros no podemos aceptar que nos diga así, y le tuvimos que enseñar que nos llamara por nuestros nombres porque no somos sus padres.

C: Ella actuaba como si conociera esta casa de hace mucho tiempo, jugó con Alessandro, se portaba inusualmente bien, excelente. Después que pasó el periodo de la luna de miel, lloraba algunas veces… Tardó mucho tiempo en mencionar a su mamá y a su papá… Se demoró como un año en decir algo de su madre y más en decir algo de su padre, del que sólo ha hablado una vez.

A: Un día estábamos sacando los juguetes y ella tomó un celular de palo y empezó a fingir que habla por teléfono y dijo: “¿Aló?” y menciona el nombre de su mamá con un poco de angustia. Yo le pedí hablar con ella y, siempre siguiendo el juego, le dije por teléfono: “Hola, acá está M. pero tú no puedes verla porque no sabes cuidarla… Te portaste muy mal, lo siento, pero quédate tranquila que ella está muy bien, súper tranquila… Qué bueno que llamaste, gracias”, y corté. Poco a poco empezó a mencionar a su madre, incluso por negación: ella decía que no tenía mamá, que nadie le había dado leche cuando bebé.

¿Cómo reaccionó el entorno, los amigos, la gente?

C: Siempre que manifesté nuestra decisión de adoptar o de ser familia de acogida, lo primero que dicen es que estos niños vienen como dañados de fábrica y eso me duele en el alma. Efectivamente, vienen dañados por el nivel de abuso que han sufrido, pero esa reconstrucción es el desafío. M. después de tres días se adaptó automáticamente: sólo estaba necesitada de amor… Imagínate que lo más importante para ella era saber si iba a tener comida en la noche. La comida y su cama son lo que más la hacen feliz.

A: Ella sonrió profundamente cuando reconoció su cama… Nunca voy a olvidar eso, su cara cuando se iba a acostar a su cama y preguntaba si era de ella.

C: Quizás nunca tuvo una… Cuando le hemos planteado que va a retornar con su familia (no al mismo hogar) ella pregunta si va a tener su cama y le decimos que sí, que va a tener su cama, su habitación, sus juguetes y su ropa.

¿Cómo se le explica que ella está de paso?

A: Diciéndoselo claro: “Te estamos cuidando para que después te vayas con tu familia, nosotros te cuidamos porque somos tu familia del corazón”.

¿Ella volvió a tener relación con su familia?

A: Ella tiene relación con su familia desde que se restauró el vínculo, hace como unos 5 meses. El trabajador social y la psicóloga se lo sugieren al tribunal y el tribunal hace una evaluación. Tiene que existir una figura que reclame a la niña y acá apareció un familiar. Ella siempre tuvo contacto con su hermano, salíamos con su  familia de acogida. Ella es muy apegada a su hermano. Cuando se presentaba lo primero que decía es que tiene un hermano.

¿Qué pasó cuando retomó el vínculo?

C: Es complejo porque despiertas temores en ella, el proceso de desvinculación con nosotros es doloroso para ella, y ella se da cuenta… En alguna parte de su psiquis sabe que tenemos que separarnos pero en este último tiempo ella ha estado muy bien, se ha creado un nuevo vínculo más fuerte con su hermano y con la persona que se va a hacer cargo de ella y eso le va generando estabilidad.

A: Además ella desarrolló una capacidad de reflexión super potente. Antes era una trompa de pura felicidad y ahora se levanta super existencialista, se levanta, te abraza, te saluda pero de repente la ves en la mitad del pasillo, pensando. Su desarrollo cognitivo ha sido grande. Una psicóloga nos dijo que para la abstracción son fundamentales la figura del padre y la madre; si no tienes eso desarrollado, no puedes abrir el mundo de lo simbólico, porque el primer símbolo es el padre y la madre.

C: Cuando ella llegó no sabía los colores, todo lo confundía. Además, cuando hay una condición de abuso también hay un daño cognitivo enorme, entonces eso le genera un retroceso en el lenguaje, por ejemplo. Antes no sabía armar una frase.

A: En un año, creció el doble de lo que tenía que crecer en peso y en altura. Cuando llegó, tenía hasta parásitos intestinales.

C: Yo la miraba y me decía “esta guata no es normal”… Era una guata dura y ella era liviana, como un melón. Efectivamente, estaba llena de parásitos.

PATERNIDAD MALENTENDIDA

Claudia y Alberto se conocieron el 2005, cuando él le hizo clases y pasaron cinco años para que se volvieran a encontrar en un asado que Alberto organizaba. “Ese día se enamoró de mí”, afirma Claudia. El 2011 se encontraron de nuevo; él la buscó y la invitó a un café. “Y ahí decidió que era el amor de su vida”, agrega.

-“Sí, es verdad”, confiesa Alberto.

El 2013 nació Alessandro, que hoy tiene 5 años, luego se casaron, vino la campaña presidencial del 2017 y hace tres meses nació Federico.

Claudia es cientista política y no sólo apañó a Alberto en su candidatura presidencial, sino que participó activamente. Nacida en Venezuela e hija de padre italiano, saca a colación sus orígenes para explicar un rasgo de su personalidad, que asegura, es incomprendido en Chile; la capacidad de discutir, en el mejor sentido de la palabra.

Después de la campaña, Alberto volvió a su vida de académico, y a “un par de pitutos, como pegas nocturnas para poder mejorar los ingresos y pagar los daños que dejó la aventura presidencial”. Claudia, por su parte, junto a su madre maneja la empresa de su padre fallecido: “Estamos, en la lucha, somos una empresa pequeña de medio ambiente”.

¿Cómo fue tu trabajo como voluntaria en la Casa Nacional del Niño?

C: La gente critica mucho al Sename pero lo cierto es que es mucho el trabajo que tienen. Yo creo que algunos aspectos de esta rabia se ha generado a través de los medios de comunicación, pero te lo digo yo que fui voluntaria en Casa Nacional y los vi trabajando, la verdad es que tienen muy pocos recursos para lo que hacen. No así las instituciones que acompañan la labor del Sename, que sí tienen un montón de recursos y que, por esa misma razón, probablemente tienen mejor atendidos a los niños.  

¿Qué fue lo que viste que te hace pensar así?

C: Muchas fundaciones hacen adopciones super caras. Siento que hay muchos prejuicios contra el Sename y su labor, pero lo que más me duele, es el prejuicio contra los niños. Muchas familias que buscan niños, en el fondo, quieren que les entreguen niños en mejores condiciones. Y eso yo lo encuentro terrible. La labor que hacen las tías dentro de la Casa Nacional es una labor muy linda, ellas de verdad dan de su propia vida… El trabajo que hacen es impresionante, lo que pasa es que requieren de apoyo.

¿Cómo es el perfil de los niños que están ahí?

C: Son niños que han sido separados de sus familias temporalmente, la mayoría de ellos no son susceptibles de ser adoptados porque no están declarados en abandono, o el poder judicial insiste en revincularlos con sus familias. Eso es muy terrible, porque supe de casos de familias que asisten a las visitas sólo para que no se los quiten legalmente, pero en rigor son niños abandonados.

A: Pero esos niños están prácticamente en estado de abandono porque, contrario a lo que piensa la gente, muchas de sus familias en el fondo no tienen ninguna pretensión de hacerse cargo; y como los niños están en muy buenas condiciones adentro, sanos, limpiecitos, comidos… entonces para algunos de esos padres es como una guardería. Cuando los gobiernos dicen que lo más importante es lograr que los niños regresen con sus padres, es que no han visto nada de esto.  

C: Llegan los padres, los que van, reclamandoles a las tías, que por qué el niño está resfriado, por qué tiene mocos, cuando el niño está en perfectas condiciones. Incluso las trabajadoras del Sename no puede cortarle el pelo a los niños sin preguntar a los padres. Eso no lo entiendo.

¿Cuál es la situación de los papás?

C: El poder judicial siempre prioriza que esos niños queden en la familia de origen, incluso con la familia extendida, pero por lo general no aparecen.

A: A veces van exactamente cada dos meses para que no se los quiten y punto. O un familiar, ni siquiera los padres. Hay un tema que tiene que ver con los padres y con los mecanismos vigentes desde una perspectiva sumamente conservadora porque asumimos que sí o sí, los padres siguen teniendo derecho incluso en esas condiciones de abandono. Y perdona, hay familias que van a entregar a los niños así como “oye, no me puedo hacer cargo”, qué se yo, y lo dejan en guardería. Eso es no entender nada sobre lo que significa el desarrollo de un niño, consideran que como ahí va a tener alimentación y abrigo, bueno, ya está.

C: Es normal, Chile es un país que todavía tiene niveles de pobreza muy altos, lugares con mucho hacinamiento, mucha violencia. El punto es que tenemos que ocuparnos de ir a esos lugares y mejorarles las condiciones a esos padres, educarlos, por ejemplo. Pero de ahí a criticar el sistema estatal, como si no fuera una responsabilidad común, me parece que es injusto.

¿Quiénes son los responsables?

A: Primero hay políticas erráticas sobre infancia, legislación basada en criterios generales sin detalles sobre la especificidad de cada tipo de situación. Y además uno de los actores con más responsabilidad es el sistema judicial, que difícilmente tendrá suficientes antecedentes para evaluar la situación específica y a veces prioriza que esos niños vuelvan con esos padres aunque no estén capacitados.

La idea de perseverar con mantener los vínculos familiares tiene lógica, pero por lo que entiendo, ustedes dicen que eso no está bien…

A: Lo que pasa es que tú no puedes esperar que un niño sufra violencia, maltrato extremo o abuso sexual para ser separado de padres negligentes o que derechamente vulneran sus derechos. O sea, la negligencia en la paternidad es una cosa demasiado grave; el no preocuparse de estimularlos, que un niño llegue a 6to básico y no sepa mirar a los ojos es grave…

C: Mi pregunta es ¿cómo tú recuperas a esa familia? ¿Están los recursos para que el Estado se haga cargo efectivamente de recuperar ese adulto? Mientras eso pase, la justicia se está demorando mucho. El caso de la beba que nosotros tenemos acá en la casa, ella tuvo un accidente gravísimo que estuvo a punto de costarle la vida por negligencia de la madre, no sé si el padre estaba presente en ese momento, no sé si era parte de su vida en ese instante. Pasó mucho tiempo antes de que la sacaran de ahí, y eso significa que su hermano mayor tuvo un tiempo aún más grande en el que sufrió mucho abuso y el daño está ahí, uno lo ve, está presente y lo torna difícil de revertir.

A: Y algunos jueces siguen diciendo “con quién van a estar mejor el niño que con su familia”… De todos modos, algo ha cambiado en fallos recientes. Pero ojo, el gobierno insiste en esta tesis.

¿Pero ustedes creen de frentón que no es necesariamente así?

A: ¿Qué tiene que pasar para que a un niño lo cuidemos de sus padres?

C: ¿Tienen que estar expuestos a la muerte?

A: No puede ser, tú tienes que empezar a mirar con otros ojos y no creer que los niños son propiedad privada, eso de “yo lo tuve, entonces es mío y se acabó”, y empezar a considerar que el Estado tiene una responsabilidad con los niños, y efectivamente empezar a tener una visión más exigente con los padres en ese sentido. Los niños tienen derecho a ser inteligentes, a tener el mejor desarrollo posible y no puede ser que no sea así, que ni siquiera se los alimente bien o se les procure buenos cuidados por negligencia.

¿Y por qué los papás mantienen estas visitas? ¿Qué lógica tiene mantener el vínculo?

A: Es una cosa retorcida, hay cosas casi tontas como pensar en decir que este niño quién sabe quizás como salga, parece que piensan: “capaz que hasta me sirva en el futuro”. La fantasía se despierta mucho en la frustración. Y yo no me quiero hacer cargo de esto, pero al mismo tiempo si esto va a tener alguna ventaja en algún momento, quiero tenerla, y la convicción de un futuro reencuentro en tu propia teleserie, también te estimula, pero es de verdad una cosa absurda. Aquí tenemos un nivel enorme de vulneración de derechos que además son indetectables porque nosotros en Chile somos malamente respetuosos de la privacidad de otros: nosotros no nos metemos si vemos algo en la calle, no le pegamos una mirada ni siquiera fea, no le decimos al vecino que nos parece que no está haciendo lo correcto… Si vemos que el niño está metido todo el tiempo en la tele no nos metemos.

C: Antes la sociedad era diferente en ese sentido, por ejemplo en algo muy simple, antes cualquier adulto te podía retar en la calle si estabas haciendo algo malo, hoy eso no puede pasar. A mí, por ejemplo, me pasa que veo a un cabro chico que está haciendo alguna cosa y me dan ganas de decirle “oye eso no se hace”, en la cultura de antes eso existía. Ahora no te metes porque además el papá es defensor de ese niño, entonces ahora estamos viviendo de una forma en la que no nos queremos hacer cargo de nuestro prójimo, porque o es un conflicto o nos da lata. Porque en el fondo, el hijo ahora es considerado como una extensión tuya y si el niño fracasa o hace algo indebido, eres tú el que está fracasando. Entonces es algo que es enfermo, es una forma errónea de concebir la paternidad y es una forma errónea de concebirse como sociedad.

 

EL FIN

Pasado el mediodía, Alberto sale a buscar a Alessandro al colegio y Claudia logra que Federico duerma. La casa adquiere una inusual calma y Claudia, con aplomo retoma la conversación.

¿Cómo ha sido el proceso para Alessandro?

C: Alessandro fue muy maravilloso porque inmediatamente la acogió, de hecho, fue tan inmediato que él decía que era su hermana y lo sigue diciendo, es inevitable. De hecho, yo creo que está más conflictuado con la llegada de Federico que con la de la niña.

¿Cómo reaccionó M. con la llegada de Federico?

C: Ella increíble y Alessandro pésimo. Sabía que era su hermano que venía de la barriga de su mamá, entonces dijo “esto sí que es mucho”. Y anda reclamón, insoportable…

¿Qué les ha enseñado la niña a ustedes?

C: M. nos ha enseñado, básicamente, que el amor es expansivo, que no hay límites y eso, obviamente, te pone a prueba porque tienes que tener mucha paciencia. Cuando los niños vienen de situaciones de abuso se sienten inexistentes, se sienten invisibles y se comportan así, y cuesta mucho que te escuchen y te hagan caso. Pero de pronto, cuando conocen el amor, lo derrochan maravillosamente.

En algún momento aflojaste, ¿dijiste no me la puedo?

C: Nunca. Yo sabía que este compromiso había que asumirlo como fuera. Ella es muy buena y para todo lo que ella ha pasado, debería estar mucho más desajustada, mucho más desestructurada, pero no, ella es buena del corazón, ella se alegra si Alessandro le gana. Alessandro es “te gané te gané” y ella es feliz con lo que a ti te haga feliz. Ella ofrece el último pedacito de su queque, la última cucharada de su helado, a quien lo quiera. Ella es además proactiva, le gusta sentirse necesaria, ella se antepone a las situaciones. Es super ejecutiva.

¿La navidad, el cumpleaños, cuales son las postales que atesoras de este viaje?

C: Las vacaciones, acá en la casa. Lo pasamos todo el verano en la piscina y disfrutamos un montón, nos permitimos estar acá, sin grandes panoramas… a lo más ir al parque o a comer algo rico. Fue justamente en el verano que nos dimos cuenta de este salto cognitivo y emocional que experimentó sólo con cariño y contención… también de mucha regla, mucha norma, mucha repetición. Estuvimos todos los días juntos, todos, los cuatro. También recordaré por siempre que ella tenía una concepción del cuerpo femenino anormal, sexualizada. Por meses estuve reiterándole que cada parte del cuerpo que me miraba era normal y que servía para algo.

¿Cuáles son sus gustos?

C: Le encanta comer, le encanta el pastel de choclo, la empanada chilena… le encanta bailar…

¿Qué crees que le has entregado en este tiempo?

C: Yo creo que soy media regañona, entonces ella se ha puesto así más pesadita, más chorita… Puede que eso sea mío… Yo soy de las que digo claramente lo que no quiero hacer, lo que no me gusta o cuando estoy enojada y creo que es bueno hacerlo. Es bueno expresarte y decir que no.

¿Qué le ha entregado Alberto?

C: De Alberto la dulzura, ella tiene un apego muy fuerte con él, porque él y Alessandro son sus soles, los ama, se va a llevar esa conexión de hacerse mucho cariño… Quizás Alberto haya sido esa figura paternal que nunca tuvo… La atesora un montón. Alberto es muy dulce, es una persona muy desprendida, la gente nunca se imaginaría eso, da hasta lo que no tiene y entre ellos hay una relación hermosa.

Ella va al jardín…

C: Las tías dicen que ella es la ejecutiva, súper metiche y que tiene a todos ordenados… Muy mandona, normando los juegos, eso sí es muy Mayol. Líderes que quieren estructurar todo, tremendamente trabajadores.

Bueno, M. se va ahora…

C: Es lo más probable, antes de la navidad para que no sea un impacto tan fuerte. Hay una preparación, ahi le vamos diciendo, no conozco al familiar con el que vivirá, porque así es como funciona el sistema, pero tengo antecedentes y le digo que va a estar con un familiar que la ama mucho, que la va a cuidar, que la va a proteger, que va a vivir con su hermano. Ella reacciona quedándose callada, a veces logra unir algunas palabras y dice “qué bueno”, yo creo que en el fondo sí le duele mucho pero creo que también le va a hacer muy bien tener un familiar que la quiere, que la quiere bien y quiere hacerse cargo de ella. Estar con su hermano va a mermar un poco su angustia.

Alberto llega con Alessandro y Federico despierta. M. aún no llega del jardín.

¿Es posible que después de que M se vaya puedan mantener contacto con ella?

C: No…

A: Lo más probable es que nunca más la veamos…

C: Eso es lo más probable…

Al cierre de esta edición, nos informaron que la acogida de Claudia y Alberto se extendió nuevamente y sí estarán juntos esta Navidad.

Comentarios
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