¿Cómo es volver a relatar los fines de semana después de haberlos tenido libres durante cinco años?

-Me encanta. De lo contrario igual tengo que estar atrapado los fines de semana viendo fútbol. Si comentas en la radio en la semana no puedes no ver a Colo Colo, la U y Católica. Yo veía un partido de la B, fútbol inglés, pasaba recluido en la casa los fines de semana. Con mi señora llevamos 20 años de casados y siempre entendió que esta es mi pega y es muy rara porque no te pueden pillar, o sea, en el papel uno debería saber más que el común. Si relataba la Champions y me tocaba el Arsenal, tenía que verlo el fin de semana. Yo grabo muchos partidos, escucho las pronunciaciones, me meto a internet. En ese sentido me paso para la raya. Soy muy autocrítico. Yo hago un partido en Rancagua y lo veo en la noche. Lo voy adelantando, viendo dónde estuve mal, no para solazarme, lo veo para ver en qué puedo mejor.

¿Cómo fue la experiencia del late?

-Maravillosa, porque yo soy un tipo conversador. Veo harta tele y programas que nadie ve. Veo hasta el canal del senado a veces. Veo el canal Vive. Programas bien de escasos recursos. Porque digo puta esto es hacer tele, ir a buscar el auspicio, arrendar el estudio, tener los invitados. Sé del esfuerzo de hacer programas “cornetas”. Yo tenía que ver a mis invitados, los canjes, cómo lo hacemos. No es Vértigo donde colocan veinte palos o cinco millones arriba de la mesa y te dicen acá está el invitado. No, tení que llamarlos tú. Es un desafío bien bonito. Llamar a Gonzalo Jara y wearlo una semana, “puta Gonzalo quiero que vengas al programa”, y así.

¿No has pensando en probar otras plataformas como YouTube?

-No, yo creo que pasó la vieja. Si yo tuviera 20 años de pronto andaría buscando hacer cosas distintas. Pero también soy muy vergonzoso. Manuel De Tezano empezó hace tres años con sus cosas, yo tuve que viajar con él, y andaba con la cámara, y yo le decía “las weas que estai haciendo”. Y hoy día tiene millones de seguidores.

¿Qué entrevista recuerdas?

-Mario Salas, que para mí es un tipo muy inteligente. Lo llevé cuando fue campeón. Fui a San Carlos de Apoquindo a buscarlo. Yo sabía que al otro día iba a estar en los medios. Y fui y lo agarré de la mano, venía bajando de la celebración mojado entero, “Mario te quiero en mi programa, mañana a las 10 de la noche, por favor”. Y yo ya le había hecho una nota larga antes en el CDF, una nota humana. Entonces me dice “habla con la encargada de prensa”. Y yo le dije “no, dime ahora”. “Ya weon, pero voy con todo mi cuerpo técnico”, me dice.

¿Crees que al medio local le falta profundizar en la cobertura del fútbol y el deporte en general?

-Sí, a mí lo que me llama la atención, a raíz del fracaso de la sub 20 es que nos quedamos con que Robles es malo o estos cabros chicos “se cagaron”. Ese es el análisis. A mi me gustaría que la prensa busque explicaciones a lo que pasó con la sub-20.

¿Desde tu punto de vista por qué estamos así?

-Esto es muy amplio. Hoy día hay varias sociedades anónimas que secuestraron a los clubes. Los clubes perdieron el rol social. Imagínate que a La Calera la compraron y le cambiaron la insignia. A Magallanes lo compraron y le cambiaron la insignia. Es impresentable. Habría que ver cómo están trabajando en las inferiores de los clubes, si están tomando leche en la mañana los niños. Supuestamente, con las sociedades anónimas y el CDF les entra más plata a los clubes, a todos.

Y el nivel del fútbol no sube.

-El tema es que ha involucionado el fútbol chileno. En los 90 fue campeón Colo Colo, el 93 llegó a la final la Católica, la U llegó a semifinales el 96’. A mi no es que no me gusten las sociedades anónimas. Me gustan las sociedades anónimas donde hay un compromiso y una identificación con los colores. Heller o Mossa, que puede estar loco pero es colocolino… Una vez le pregunté a Abumohor, “¿por qué está usted en Rancagua?”, y me dijo, “yo cuando compré O’Higgins, sentía que le tenía que devolver algo a la mina y tengo 200 niños tomando leche en la mañana”. Y compró el Monasterio Celeste; para él no es negocio tener un club deportivo. Pero para muchos empresarios es negocio. Por qué un equipo de la B recibe 40 millones de dólares mensuales y tiene una planilla de 20, no hay trabajo de inferiores, traes argentinos, traes extranjeros de dos pesos. Y si vendes uno tienes suerte y safas. Entonces me gustaría ver en los medios más importantes, ¿qué mierda han hecho con los tres millones de dólares?

MUJERES DENTRO Y FUERA DE LA CANCHA DE FÚTBOL

Las mujeres consumen fútbol y están pidiendo también espacios, más ahora que clasificaron al mundial. ¿Crees que ya es tiempo de incluirlas en espacios así?

-Fíjate que en eso Chilevisión ha tenido una apertura bastante importante. Me invitaron a hacer un par de partidos de la selección y me reencontré con Javiera Naranjo, la Romina Martínez, que debe ser para mí la mujer que sabe de fútbol. Trabajadora, la conocí en la ADN, súmale a la Grace Lazcano que trabajé con ella también. Y uno dice, si yo opino de fútbol, ¿por qué la mujer no puede?. Fue hermoso lo que se vivió en La Serena con la selección femenina, con peacks de sintonía de 14 puntos. Y ahora van a ir un mundial.

¿Estarías de acuerdo en que el mundial femenino lo relaten mujeres?

-Es que todavía no aparece una mujer que relate. Pero claramente un mundial femenino tienes que tener la presencia de mujeres. Antiguamente las mujeres hacían entrevistas afuera del estadio o en el sector vip. Por eso te digo que lo de CHV me llama la atención, porque a la Romina la tuvimos al lado en la cabina comentando fútbol y obviamente ella tiene que tener un rol fundamental en el mundial.

¿Apoyarías que el torneo femenino se emparejara con el masculino?

-Lo que pasa es que son tantas las necesidades. Estos cabros chicos que jugaron en la sub-20 tu no los vas a ver más. No tienen dónde jugar. Entonces se va a ir uno a Linares, otro a Santa Cruz, porque tampoco hay un campeonato de reservas. ¿Y tú sabes por qué murió? Porque hacían tira las canchas y como eran municipales los alcaldes decían que no se podía jugar dos partidos y murió. A uno le gustaría que un Colo Colo con la U se jugara con una jornada triple con fútbol femenino y juvenil.

Lo que me llama la atención es que se avanza tan poco. Entonces después del fracaso hay que reevaluar y acá creen que se cambia al técnico y se acabó el tema. El fútbol femenino acá no gana plata. A partir de este año todos los clubes tienen que tener una rama femenina. Y lo grandes trabajan relativamente bien en el fútbol femenino. Pero cuesta.

Y así no será sostenible en el tiempo lo de la selección femenina.

-Porque hoy día es visto más como un gasto que una inversión.

¿Cómo se logra un cambio, con un alto rating en el mundial?

-Esto pasa en otros deportes. ¿Por qué no tenemos atletas, por qué hay pocos boxeadores? Porque no hay cobertura. TVN debería abrirse el sábado y domingo a transmitir el básquetbol en la noche. Antes se televisaba el torneo Orlando Guaita. Entonces al final dicen “esto no va a dar, esto no marca afuera”. Pero tu puedes esperar a una teleserie si no te marca en seis meses. Pero al deportes no lo esperan. Yo lo dije cuando recibí el Copihue de Oro, “estoy cansado los sábados y domingos de ver puros programas de comida”, y este es el país con mayor obesidad de sudamérica. Entonces cómo voy a pretender que a mi hijo le guste el basquetbol si no tiene elementos referenciales. Hubo un mundial hace muchos años de hockey sobre patines y me acuerdo que con mis amigos armamos arcos con mallas de limón y unos patines de esos años y jugábamos hockey. Mira el efecto del Chino Ríos, Fernando González y Massú. Pero hoy día no sé qué pasa que no hay deporte en la televisión abierta. Entonces claro que el fútbol femenino tendría que tener difusión. Para que haya recursos hay que difundir. Primero difundir, después que lleguen la plata y auspicios.

No cree que en Chile se “elitiza” el deporte, pero la élite tampoco quiere que sus hijos vivan del deporte.

-Claro. Por ejemplo, en México me decía Fabián Estay, “se respeta al futbolista”. Acá lo miran de manera despectiva, que no saben hablar, lo típico. Entonces cuando yo digo profesionalicemos, cambiemos a las sociedades anónimas. Que a los chicos les pongan un psicólogo para que no pase lo de Gaete. Un equipo multidisciplinario, que si tú compras un club, haya un periodista a cargo de preparar a los niños para las conferencias de prensa, para las preguntas. Asistentes sociales. Una serie de cosas que deberían estar internalizadas.

¿Y las lucas están?

-Hay más lucas. Antiguamente el equipo de provincia no recibía plata por concepto de televisión y se atrasaba en los sueldos, no había agua caliente. Pero hoy día entra un fijo. ¿Pero quién lo regula, quién regula que un empresario no tenga dos equipos? Nadie. Y no se quiere modificar y no lo logro entender. Entonces estamos matando el fútbol, algunas sociedades anónimas están matando el fútbol, porque no les interesa la gente. Porque si la intendencia local quiere autorizar un aforo en Viña de 14 mil personas le va a significar al club gastar más plata en guardias. Entonces lo que hacen es sencillo, que entren siete mil. Y Estadio Seguro, que ha sido un desastre, dice que entren siete mil no más. Ahí los tienen controlados y se ven los estadios vacíos. O sea, es un todo. Hay que identificar a los jugadores y el plantel con la región. Hoy día tristemente tú ves los noticieros y lo único que se habla es de Bielsa y los jugadores chilenos de afuera y nada más. Entonces yo te pregunto, ¿cómo se está preparando Coquimbo para el torneo?

Volvimos a escuchar de Coquimbo por Mauricio Pinilla.

-Claro. Entonces uno espera eso. Eso lo tiene claro la gente de Turner, visibilizar la B. Exponer al fútbol chileno, que tiene que tener un rol protagónico en el medio.

A propósito de saber hablar, ¿a la gente le gusta ver las entrevistas de los futbolistas pero de los “que hablan de corrido”?

-Pero no es culpa de los niños. Yo a mi hijo lo tuve en Magallanes y veía un esfuerzo tremendo de los papás y las mamás, afuera de la cancha con un frío tomando café. Niños que lo único que quieren es salir de la pobreza y que el fútbol es salvación. Entonces, ¿de quién es culpa de que el niño no se exprese bien? Sí, hay un tema familiar, pero también del club de prepararlos mejor. ¿Tu sabes por qué Gaete no llegó a Colo Colo? Yo no sé. Qué pasó. O sea, es una cosa impensada, algo pasó.

LA CONCIENCIA SOCIAL DE PALMA

Cambiemos de tema. Pusiste la voz para una campaña del Movimiento Estudiantil el 2013. ¿Tuvo alguna repercusión en tu vida laboral o personal?

-No faltó el que me decía “para qué te metes en weas” o “pasaste a ser un comunista”, porque acá se politiza todo. Yo como vengo de Puente Alto, cuando estuve sin pega abrí un local de papas fritas, trabajé con mi viejo comprando en Lo Valledor para abastecer el almacén, porque mi viejo era almacenero de toda la vida en el barrio. Vendí parafina y carbón, bajé sandías de una camioneta. Entonces como conozco la realidad de la clase más sufrida de este país que es la media, que quiere tirar para arriba, que quiere sus hijos estudien, yo tengo harta consciencia social.

¿Qué te genera la injusticia?

-Los que me conocen saben que a mí me pasan cosas con la injusticia y en algún momento de mi vida yo me preguntaba cómo iba a educar a mis hijos. Cuando la gente se queja de los flaites, hay que mejorar la educación. Lo mío no fue apoyar políticamente algo, sino que yo viví con mis hijos la transición de estar en colegio fiscal con 50 alumnos, después con un poco más de lucas los coloqué en un particular subvencionado y después los cambié a uno particular. Cuando tu vives ese proceso dices “por Dios que es injusto esto”, porque en un colegio particular pueden practicar deporte, tienen agua caliente. Y si no me hubiese ido bien como a mucha gente, puta el niño se te puede desviar en un ma colegio.

¿Todo esto te motivó a sumarte a la campaña?

-Sentí la necesidad de decir que una de las pocas armas para romper el círculo de la pobreza es la educación. Y a veces pienso que a los políticos de arriba no les interesa. Entonces, ¿no será que a los políticos les interesa que haya gente no pensante? Me da lata que la educación no tenga una solución para un trabajador que gana 400 lucas y que tiene dos hijos que entraron a la universidad y no pueden estudiar.

Una persona que gana un millón y con dos hijos está apretada.

-Y con un millón y medio también. Entonces sentí la necesidad de apoyar, porque siempre he sentido que la educación puede salvar a muchos. Hay quienes piden endurecer las penas y puede ser. Pero otra cosa es darle herramientas a la gente para que pueda educar a sus hijos.

¿Basta con la educación?

-Va a mejorar el entorno, van a poder viajar, van a crecer. Porque puta, el que puede le mejora la vida al hijo, al nieto y bisnieto. Y yo no tengo nada en contra los ricos, pero el otro día escuché a alguien decir que el cabro joven (de plata) tiene dos problemas, que no lo atropellen y no se meta en las drogas, porque el resto está hecho, y le encontré razón. Entonces cómo no va a ser gratis (la educación). No voy a decir nada nuevo, pero somos un país muy desigual.

¿Qué opinas de movimientos como el NO+AFP?

-¿Tu crees que va a lograr algo? Claro que a uno le genera simpatía, porque es impresentable que tu cotices 60 años y después te queden 10 años de vida y topón pa’ adentro, que negocien con tu plata. Mi viejo trabajó toda la vida de toda la vida y recibió una jubilación de 200 lucas. Entonces esas cosas a mí me conmueven. Y no me interesa el político de acá o el de allá.

¿Y no te llama la política?

-Yo participé en mi juventud, tenía dos tíos exiliados que no eran militantes, pero eran dirigentes sindicales y tuvieron que salir. Y luché para que se fuera Pinochet. Pero después de eso venía el “ahora sí” y chucha ahora no. Y en los que depositaste la confianza, este weon hizo movidas. Antes te peleabas, todos los de acá son buenos y los de allá son malos, discutíamos y de repente se empiezan a destapar las ollas. Entonces digo, ¿les importará la salud y la educación de este país? Y tu logras advertir eso cuando te va mejor.

Si tú no tienes lucas en este país, no puedes jugar una liga decente en este país. Por eso a mí no me interesa la política. Tengo conciencia social pero ya no voto más, no les creo.