La líder del Movimiento de Afectados por Represas (MAB, por sus siglas en portugués), su marido y una tercera persona fueron asesinados a tiros en un asentamiento en el estado brasileño de Pará (norte), según denunciaron este viernes diferentes organizaciones sociales.

Dilma Ferreira Silva, coordinadora del MAB; su esposo, Caludinor Costa da Silva, y un hombre identificado como Hilton Lopes fueron asesinados en un asentamiento de una zona rural a 60 kilómetros de la ciudad de Tucuruí, en la Amazonía, por razones que todavía se desconocen.

El MAB exigió a través de un comunicado la “investigación rápida del crimen” y el establecimiento de “medidas de seguridad para los afectados por represas en todo Brasil”, país que el pasado enero fue testigo de una de las peores tragedias mineras del mundo tras el colapso de una presa en Brumadinho, en el estado de Minas Gerais.

Un mar de lodo arrasó en cuestión de segundos viviendas aledañas a la represa y parte de las instalaciones de Vale, la mayor productora y exportadora mundial de hierro, dejando un salado de 209 muertos y 97 desaparecidos.

“El asesinato de Dilma es otro momento triste para la historia de los afectados por represas que hoy celebraban el día internacional del agua”, subrayó el movimiento en sus redes sociales.

La Comisión Pastoral de la Tierra, una organización vinculada al Episcopado de la Iglesia Católica, recordó que el asentamiento Salvador Alende, donde fueron asesinadas las tres personas, cuenta con un histórico de conflictos.

El terreno fue ocupado hace 12 años por 400 familias vinculadas al Movimiento Sin Tierra (MST) y desde entonces el asentamiento ha sido objeto de diversos ataques por parte de pistoleros.

De acuerdo con la Pastoral, si se confirma que los asesinatos están relacionados con conflictos agrarios, será el primer enfrentamiento con muertes en el campo en lo que va de 2019.

La muerte de Dilma Ferreira Silva fue denunciada por el progresista Partido de los Trabajadores (PT) y por la expresidenta Dilma Rousseff, quien en 2011 mantuvo una audiencia con la coordinadora del MAB y recogió un documento con diversas reivindicaciones del movimiento.

Rousseff señaló en un comunicado que Ferreira y las otras dos personas asesinadas son “las nuevas víctimas de la violencia en el campo y su muerte fue “autorizada por el discurso de odio y por la negligencia del actual Gobierno” del presidente Jair Bolsonaro.