Para el partido de ultraderecha holandés Foro por la Democracia (FvD), el más votado en las recientes elecciones al Senado, la educación “está en manos de la extrema izquierda” y, por ello, anima a estudiantes y padres a delatar a profesores de forma anónima a través de una plataforma virtual.

El líder del FvD, Thierry Baudet, anunció la iniciativa durante un acto electoral que tiene como fin de sacar a la luz “la influencia de las ideas de izquierda en la educación”.

Para ello, han creado una página web que recoge información sobre profesores, recortes de libros de textos o preguntas de exámenes que demuestren “el adoctrinamiento existente en escuelas y universidades”.

El secretario de FvD, Rob Roken, aseguró en un vídeo del partido que reciben informaciones “a diario tanto de alumnos como de progenitores”.

El Instituto del Renacimiento, la “oficina científica” de Foro por la Democracia, se encargará de hacer un estudio para, supuestamente, establecer las causas y consecuencias de dicho “adoctrinamiento”. Los datos no se harán públicos, aseguraron, sino que se usarán para proponer mejoras en la educación.

La comunidad educativa ya ha reaccionado. Más de 500 profesores universitarios, investigadores y catedráticos de todo el país firmaron una carta en la que se dice que Baudet “no tiene interés en reducir el sesgo en las instituciones académicas. Más bien, está interesado en reducir selectivamente los conocimientos que no se ajustan a sus objetivos políticos e ideológicos”.

Un profesor de Arnhem, Tommy Derksen, hizo pública la misiva en la que se denunciaba a sí mismo. “La historia nos enseña cuáles son los desmanes que conllevan las denuncias e intimidaciones (…). No tengo miedo, así que me sentiría honrado si pudiera agregar mi nombre a la lista”, escribió.

La ministra de Educación, Ingrid van Engelshoven, respondió a la propuesta en su cuenta de Twitter: “la sociedad se basa en el trabajo y el conocimiento de los científicos y los docentes. Debemos proteger la libertad de cátedra, no ponerla bajo sospecha”, señaló.

Mientras tanto, la iniciativa no se ha paralizado y Foro por la Democracia sigue recabando datos.

El portal virtual de denuncia es, en realidad, una versión neerlandesa de la página “Escuelas neutrales”, puesta en marcha por el partido ultraderechista Alternativa para Alemania a principios del curso 2018/19 en Hamburgo. En él se reciben mensajes anónimos contra maestros y profesores que critican a la formación política en las aulas.

En el caso de Holanda, Foro por la Democracia también anima a recoger ejemplos de la “oikofobia” en la enseñanza. Este término, introducido por Baudet en el vocabulario político neerlandés, hace referencia a una supuesta aversión contra la cultura e identidad nacional.

Por ejemplo, toda mención negativa a las épocas más controvertidas de Holanda, como el esclavismo en las Indias Orientales Neerlandesas o en las Antillas, sería propensa a ser denunciada.

El catedrático de la Universidad de Oberlin Sebastiaan Faber explicó a Efe que “uno de los tabúes de Holanda durante mucho tiempo ha sido el patriotismo”.

Al igual que en Alemania, “las clases bien pensantes no colgaban una bandera holandesa, cantaban el himno nacional o hablaban con orgullo de la historia patria” por el sentido de culpabilidad derivado de “su historia colonial o su colaboración con los nazis”.

Sin embargo, Holanda ha adquirido en los últimos años un giro nacionalista conservador. Se cristalizó en la victoria de Baudet en los comicios al Senado, hace dos semanas, pero tuvo un momento crucial durante la campaña electoral de 2017 por una acción del actual primer ministro, Mark Rutte, explica Faber.

Semanas antes las elecciones, el gobernante escribió una carta con una enorme repercusión pública. En ella, invitaba a marcharse a los inmigrantes que no se integren en el país e incluía en esa categoría a “aquellos que califiquen a los holandeses normales como racistas”.

Para el catedrático de la Universidad de Oberlin, en la sociedad holandesa persisten todavía trasfondos racistas. Pone como ejemplo el mito de “Pedro el Negro”, un esclavo de raza negra que carga los regalos del Papá Noel holandés, Sinterklaas.

La Comisión de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial ha criticado la tradición, pero eso no evita que miles de personas se disfracen cada año del personaje.