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Por Daniela Cornejo y Juan Pablo Rojas, del Movimiento Deuda Educativa

Desde el año 2013, como estafados por el modelo educacional chileno y endeudados de la Educación, nos hemos organizado para denunciar los abusos de los que hemos sido víctimas, fundando de este modo el Movimiento Deuda Educativa.

Aquello que consideramos debiera ser un derecho social se ha transformado es una carga financiera y emocional con la que iniciamos nuestra vida laboral y familiar en una situación muy precaria, claro está, cuando logramos encontrar trabajo en lo que estudiamos.

Para combatir esta situación, hemos recurridos a diversos Tribunales, nacionales e internacionales, nos hemos reunido con diversas autoridades, porque estamos convencidos que el CAE y las deudas en la educación superior son ilegítimas e ilegales.

Desde hace un tiempo, hemos venido trabajando con la diputada Camila Rojas y el senador Juan Ignacio Latorre, actuales presidentes de las Comisiones de Educación de ambas cámaras. Con ellos, junto con visibilizar nuestras demandas, hemos trabajado en conjunto diversas alternativas para terminar con el CAE y presentado un proyecto de ley que busca poner fin al DICOM por estudiar.

A esta iniciativa se suma un reciente documento presentado por distintos senadores de oposición al gobierno, liderados por el Senador Juan Ignacio Latorre, con críticas y propuestas en relación con el nuevo crédito propuesto por el gobierno para unificar en un solo sistema de créditos el CAE y el Fondo Solidario.

Estas iniciativas impulsadas por ambos nos permiten vislumbrar un horizonte un poco más justo para los deudores educacionales. La iniciativa que agrupa a diversas personalidades de la antigua Concertación, quienes fueron los creadores de un crédito que disfrazado de beneficio social nos endeudó, negando nuestro derecho a estudiar, nos parece paradójico.

Si bien celebramos que por primera vez, y empujados por parlamentarios del Frente Amplio, la coalición que el 2005 impulsó la creación del CAE, reconozca el daño que se produjo a cientos de miles de estudiantes, sumándose a una propuesta de condonación de la deuda educativa y, junto con esta reparación, justa y necesaria, se apunte a que ninguna de las condiciones abusivas se repliquen. Pero esperamos que esta vez el reconocimiento y compromiso sea real, porque los miles de endeudados aún sufrimos las consecuencias del endeudamiento y la mercantilización de la educación que esta coalición impulso durante los últimos 15 años.

Daniela Cornejo
Juan Pablo Rojas
Movimiento Deuda Educativa