Créditos fotografía: José Luis López

“Esta situación ha afectado considerablemente mi salud física y mental, en el ámbito personal, familiar y con mi pareja. Por todas estas razones es necesario que (…) se declare que la conducta de la IDMA y de su Directora Académica, constituyen una discriminación arbitraria, con expresa condenación en costas”.

Esta es parte de la demanda por discriminación que José Luis López González (58) interpuso en contra del Instituto de Medio Ambiente (IDMA), tras ser desvinculado a comienzo de este año debido a su homosexualidad, según acusa en la acción judicial y en entrevista con The Clinic.

López, oriundo de Paine, asistente social de profesión y jefe de Bienestar del Hospital de Buin, ingresó en 2016 al IDMA, un Centro de Formación Técnica que data de 1996, con sedes en Buin y Santiago, cuyo foco está puesto en la “conciencia ambiental” y en la sustentabilidad, a través de valores como la ética, solidaridad y la responsabilidad, según declara en su propia página web. Allí, ejerció como docente de la carrera de técnico veterinaria, en los ramos de bioética, metodologías de estudios y terapias complementarias.

Según su denuncia, su labor como funcionario del Instituto finalizó el 4 de febrero de 2019, cuando la directora académica de la sede de Buin, Victoria Aranda, se reunió con él y le mostró la impresión de un pantallazo de su perfil de Grindr, una aplicación de citas y conversación utilizada mayoritaria, pero no exclusivamente, por personas homosexuales.

—Hasta entonces, las cosas transcurrían de forma grata y normal. Estaba preparándome para irme de vacaciones, cuando el jefe de la carrera de veterinaria, Luis Tamayo, me llamó y me dijo que recibió un mail de la directora académica, diciendo que había una acusación grave en contra mía. Pensé que había hecho algo malo, como firmar un documento indebido, o que reprobé a un alumno de manera incorrecta, o que corregí mal una prueba, pero en ningún momento se me pasó por la cabeza que me discriminarían por ser gay —, afirma a este medio.

El pantallazo en cuestión mostraba una foto de López abrazado a José Miguel Alvial, su pareja desde hace 17 años, lo que “corresponde a una situación cotidiana, sin exhibir nada que pudiera ser considerado contra la moral, la honra y el orden público”, según sostiene en la denuncia.

—En ese instante, ella (Aranda) me empezó a tratar mal por mi condición homosexual. Me dijo que no era ética, que no correspondía, que no podía andar en esas páginas y que por eso no estaba capacitado para hacer clases. Una serie de recriminaciones que hasta el día de hoy no entiendo. No me dijo garabatos, pero me trató mal. Me desvinculó en ese mismo momento de la mañana—, detalla Muñoz.

¿QUIÉN PASÓ LA FOTO?

En diálogo con este medio, el afectado asegura que una de sus primeras preocupaciones fue saber cómo y por qué esa imagen había llegado a manos de Aranda, “aun teniendo en cuenta de que se trataba de mi vida privada y el Instituto no tenía por qué pronunciarse sobre ella”.

López recuerda que la primera versión emanada por la directora académica indicaba que un estudiante, “escandalizado” por el descubrimiento, imprimió el pantallazo y se lo envió a través de una misiva.

Sin embargo, al exfuncionario del IDMA no le calzó esta declaración, ya que “nunca tuve conflictos importantes con los alumnos durante los tres años que impartí clases allí”. Asegura, incluso, que una vez enterados de su “despedido”, los estudiantes demandaron conocer las verdaderas razones detrás de esta determinación.

—Exigimos que nos dijeran quién había pasado la foto, porque en un principio nos sindicaron a nosotros, los estudiantes, como los culpables del asunto—, dice Claudia Infante, delegada de los estudiantes que actualmente cursan el tercer semestre de técnico veterinaria en el IDMA, y exalumna de López en bioética y terapias complementarias.

Según el relato de López, después de su desvinculación se contactó con un miembro del directorio del IDMA, Rodrigo Cerda, para ponerlo al tanto de su situación, quien se manifestó en desacuerdo de la actitud tomada por Aranda: “Él reconoció que habían cometido un grave error conmigo y me pidió que por favor no hiciera ninguna cosa hasta que nos reuniéramos esa misma tarde en un café de Buin, a las 15:00 horas. Él fue con el rector del Instituto, Alejandro Basáez, y me ratificaron lo que me dijo por teléfono: que la señora se había comportado de manera incorrecta, que no era el pensamiento de IDMA y que ellos iban a conversar con ella y le iban a exigir que diera el nombre de quién pasó la foto. Se comprometieron además, a que me reintegraría al Instituto con previas disculpas públicas de su parte”.

De acuerdo a la demanda, López fue citado a otra reunión el 13 de febrero a las 16:00 horas en las dependencias del IDMA, en la que participaron diversas autoridades de la sede de Buin, entre las que se encontraban Aranda y Basáez.
En dicha oportunidad, “se me entrega un documento privado con disculpas y se me informa que la persona que entregó la información es el jefe de carrera (de Agricultura Ecológica), don German Riess. Además, en la misma reunión, la Sra. Victoria Aranda, solo se limitó a manifestar que su actuar fue motivado por sus creencias religiosas, que implican la no aceptación de los homosexuales”, detalla la denuncia.

A raíz de esto, el exdocente solicitó que Riess fuera sancionado internamente, una petición a la que también se plegaron los estudiantes, afirma Claudia Infante, pero con una salvedad: “Nosotros, además, consideramos que la directora académica debía dejar su cargo, ya que es ella quien lo desvinculó durante la primera reunión, en función de su posición de poder por sobre José Luis López y por un motivo que a nuestro juicio resulta discriminatorio”.

MOVILH

Luego de que se esclareciera este episodio, López se preparó para el inicio del año académico, fechado para el 29 de marzo. Paralelamente, envió una carta de solicitud de ayuda al Movilh, que llegó hasta la abogada Paz Becerra Urzúa.

—En su respuesta, la abogada me dijo que podía ir a un juicio laboral, pero desestimé esa opción porque me interesaba más el tema de la discriminación a la que había sido sometido—, cuenta López.

El exdocente, además, explica que cayó en cuenta de que si se reintegraba, quedaría sujeto a que la autoridad comprometida en la denuncia podría buscar otra excusa para despedirlo luego, evitando el reproche por discriminación.

En conversación con The Clinic, la defensora profundiza: “El caso consiste en una exclusión laboral de un docente por su orientación sexual, de la cual se entera la Directora Académica porque un colega le sacó un pantallazo al verlo en una plataforma de contactos gay. Esto provocó una serie de actos arbitrarios y discriminatorios en su contra, por ejemplo, la separación de sus labores y recriminación pública”.

De esta manera, Becerra patrocinó la denuncia presentada por López en contra del IDMA y de la directora académica de la sede de Buin, Victoria Aranda, por discriminación arbitraria, solicitando una multa de 50 UTM para cada uno de ellos.

—Independiente de que plataformas como Grindr sean de público acceso, la orientación sexual es una categoría protegida por nuestro ordenamiento jurídico. Por ende, es absolutamente reprochable que una institución educacional, y en particular, su directora académica, realice este tipo de discriminaciones—, sostiene Becerra.

López, por su parte, declara que con la presente acción “no busco la compensación económica como último fin, no me interesa eso. Lo que busco es justicia, reparación y respeto, nada más. Sobre todo, porque, hasta la fecha, el IDMA todavía no ha realizado un acto de reparación por lo ocurrido, considerando que es una institución que educa con conceptos como la diversidad y el respeto”.

IDMA

Consultado por The Clinic, el rector del Instituto del Medio Ambiente, Alejandro Basáez, respondió vía correo electrónico que López no fue desvinculado de la institución, ya que “terminó su contrato a honorarios de manera regular con nuestra institución el 30 de enero del año 2019, previo a los hechos ocurridos”.

Por otra parte, confirmó que el entonces jefe de carrera de Agricultura Ecológica, Germán Riess, fue quien entregó el pantallazo de Grindr a la directora académica, Victoria Aranda, “argumentando que fueron algunos estudiantes los que le hicieron llegar a él dicha información”. Riess, según lo expuesto por Basáez, continúa haciendo clases, pero dejó el cargo de jefe de carrera “producto de las medidas tomadas por la institución”.

En cuanto a la reunión que sostuvo con el denunciante y con Rodrigo Cerda a comienzos de este año, luego de que López fuera reprendido por su superiora, Basáez aseguró que en dicha cita “se reconoció el error de procedimiento, destacando que el Sr. López podía continuar con las horas ofertadas para este año académico. Asimismo, se le solicitó más resguardo con su vida personal para evitar conflictos con los estudiantes.

En relación a la eventual opción de que López retomara sus actividades docentes luego de aclarado el hecho, el rector del IDMA enfatizó en que “nunca se trató de una reintegración, ya que este lamentable impasse fue en el periodo de vacaciones, periodo en el cual no existe ninguna relación contractual con él”.

Por último, respecto a la posición que tomó la directora académica, Victoria Aranda, al enterarse que López tenía una cuenta en la mencionada aplicación de citas, Basáez admitió que “el procedimiento utilizado no fue el más apropiado, pero jamás se cuestionó o se llevó adelante alguna medida por su condición sexual”.

“Como institución lamentamos enormemente lo ocurrido con el Sr. López, en función de ello adoptamos las medidas correspondientes para que no vuelva a ocurrir una situación similar. Finalmente reiteramos que en IDMA no existe y no existirá discriminación de cualquier índole”, finalizó.